Posts Tagged Vientre de la ballena
IRSE POR UN TUBO
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO el 3 noviembre, 2011
Estoy en una fiesta cerca de una playa. Junto con dos compañeros decidimos ir hacia ella. Es de noche, y al caminar todo está muy oscuro. Tengo miedo. Bajamos por una pendiente. Yo intento ver el agua, que sé que está ahí en la oscuridad. Nos dividimos por tres senderos. Yo estoy aterrado de la posibilidad de caerme al bajar y hundirme en el agua. Soy precavido. Finalmente descendemos por una especie de tubo-tobogan, pero es muy estrecho y al entrar en éste temo no poder deslizarme o empujarme con las manos y quedar atrapado a medio camino. Me sofoco.
LLUVIA DE PECES
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 7 agosto, 2011
Sumergido en las aguas de un cubo grande. No en la superficie, todo ocurre al interior. En el centro, a pesar de estar dentro del agua, llueven peces que van cayendo de a poquito.
No tengo ansiedad por ahogarme, de hecho, ni pienso en eso ni en cómo es que respiro. Y sin embargo, la angustia va aumentando por otras situaciones: de pronto quedo suspendido en la base del cubo y mi brazo izquierdo encima de algo viscoso. Lo quito como puedo y descubro lo que pensaba: había quedado sobre un cadáver de pez.
Sigo dando vueltas. Ahora veo pasar los peces cayendo cerca de mi cuerpo, teniendo cuidado de no acercarme. Vuelvo a quedar suspendido sobre la base y… ¡con horror observo una tarántula que se mueve velozmente hacia mi cuerpo y yo sin poder moverme!
LABERINTO DE AGUAS NEGRAS
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 17 julio, 2011
Busco la casa de Oscar pero me pierdo. Paso por avenidas intrincadas, con entradas y salidas a túneles y desniveles. Los coches pasan tan cerca unos de otros que noto el peligro que corren para chocar o atropellar a los peatones. Recuerdo que ya había pasado por allí e intento ubicarme, sin conseguirlo. Llega un amigo suyo y me lleva adonde está él, en ¿una especie de moto?
En una accesoria Oscar está pintando un cuadro y Roit intenta hacer una instalación con tierra de la calle, que están levantando unos trabajadores. Ambos proyectos son muy interesantes. Yo me quedo viendo un rato cómo pinta Oscar. Su cuadro es una especie de paisaje interrumpido, con un margen hecho al propósito. Él es muy hábil para pasar el pincel sólo donde debe ir el paisaje, evitando los lugares donde se interrumpe…
Me despido para regresar a mi casa y ellos salen a despedirme. Una bola de mosquitos comienza a hostigarme y tengo que apresurar mi partida…
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Tengo que atravesar un canal de aguas negras y me voy por un subterráneo. Dentro de este me pierdo, para variar. El lugar es una especie de puente a desnivel con pasadizos, varias zonas a oscuras y casi todo en penumbra, con charcos en el suelo. Voy con tiento, pues las aguas del canal pasan muy cerca y amenazadoras, fluyendo rápido y cerrándome el paso para salir. Además, no quiero hacer ruido pues presupongo que ahí viven unos chavitos que podrían asaltarme o hacerme daño si me descubren. Hasta creo escucharlos. Pienso en otro chavito del que he escuchado que también vive por esos rumbos, y que se las sabe de todas todas en ese laberinto. Él podría ayudarme si lo encuentro, para salir de ahí o para enfrentar a los “malosos”, que en realidad sólo viven en mi imaginación…
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“Despierto” en mi cama y me siento sucio. Volteo a la pared y hay bichitos anidando ahí por la suciedad… (!)
ENCERRADO EN MI BURBUJA
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 17 julio, 2011
Estoy en una burbuja y me cuesta trabajo salir de ella…
LA PECERA ES UN VIENTRE MATERNO
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 16 julio, 2011
Alucino que el significado simbólico de una pecera redondita es un parangón del vientre materno, adoptado por la sociedad inconscientemente. El pececito sería un embrión, y por eso se le administra tanto cuidado… El agua, líquido amniótico…
LÍQUIDO AMNIÓTICO
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 26 mayo, 2011
Por encima de la sabana una oleada de líquido y burbujas llega a presionarme. Es una clara alucinación hipnopómpica y estoy harto lúcido y aterrado. Aguanto vara y llega por segunda ocasión. Las burbujas son móviles en el agua, tanto pensar en el vientre de la ballena trae sus consecuencias.
EL CAMINO TORTUOSO
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 23 abril, 2011
Conduzco una bicicleta a gran velocidad en una vía rápida. Un trailer detrás de mí me va a alcanzar y puede atropellarme. Miro la escena desde afuera (posteriormente) y hago un esfuerzo por imaginarme que aumento la velocidad para librar el peligro. Varías avenidas confluyen en ese punto.
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Sigo la travesía a pie, aparezco caminando de bajada pues es menos peligroso. Mi destino es llegar a una montaña y acampar. El miedo de estar sólo en la montaña cuando llegue la noche se apodera de mí. Siempre he querido hacerlo pero me he detenido. En ese momento aparece un profesor de la carrera, a quien admiro y respeto. De pronto somos gigantescos y vemos el mundo desde arriba: el paisaje muestra muchos relieves, ríos y grandes extensiones de tierra. Mi “maestro” es quien me muestra todas estas cosas mientras platicamos coloquialmente. Le informo que estoy en un viaje y el me dice que va al suyo. Ya somos de tamaño normal en esta platica. Nos despedimos y yo sigo descendiendo y él se va en la otra dirección.
Cruzo una valla alambrada. En una porción tiene un paso secreto: hay que levantar una manta o lona y descender. Sé que la han hecho los nativos para facilitar su paso. Atravieso una calle y entro por callejones tortuosos e internos (el vientre de la ballena). Allí encuentro a un niño y lo ayudo a pasar por encima de unas bicicletas amontonadas que estorban. Llegamos con ¿su mamá? y me despido dejando al niño a salvo. Pero la señora me dice que por donde me estoy yendo (izquierda) es la casa de un señor que se molesta que atraviesen por ahí (símbolo del OGRO). Le hago saber que entonces me voy a ir por el otro lado (derecha), pero ella me dice que es muy peligroso porque hay una pandilla de malvados que dominan el lugar. De hecho le extraña cómo es que haya podido llegar hasta ahí a salvo. Me desanima para seguir mi destino, incluso observo que a través de su casa podría pasar si le pido permiso, pero no me atrevo. He decidido buscar otro camino.
Salgo de la zona de pasadizos y encuentro a otra señora más joven, le pregunto por un pasaje para llegar al otro lado, pero ella me corrobora que es en extremo peligroso. Le insisto pero termina convenciéndome. Cobardemente he decidido regresar. Ella me sobre aconseja irme por el camino a mi derecha, pues la pandilla también domina el otro lado aunque estén divididos por la calle que mencioné.
Voy de regreso y cruzo la calle, yéndome por la derecha. Allí encuentro a una amiga de mi mamá y la saludo, aunque ella no me reconoce. Me dice por qué calle debo de subir exactamente. Le agradezco y al despedirme le digo que soy hijo de… para que se acuerde a quien ayudó. Pero ella es muy indiferente conmigo.
Al subir por esta calle pasa de bajada un señor canoso, tosiendo enfermo. Lo reconozco porque es una personalidad de la tele y lo llamo por su apellido: “señor Guzmán”. Para que vea que me preocupo por su salud. Él sigue su marcha y apenas voltea a mirarme. Yo sigo mi camino. Pasa un profesor de mi carrera que no me conoce y alcanza a el otro personaje. Se ponen a platicarr y, sin advertir plenamente la diferencia, ahora los dos son profesores que conozco y se les une una señora. Yo sigo subiendo y a mi derecha un señor contempla al grupo. Él me dice que está preocupado por la salud del que tose, que es un gran pintor y un artista muy valioso, que ojala se recupere pronto. Le doy el avión y continúo.
Ahora subo por una gran pendiente, aunque es la continuación del camino. Es un cerro. El grupo de los tres comienza a subir también detrás de mí. Encuentro unos bultos gigantescos que estorban el camino. Los intento pasar con mucha dificultad. En eso, la señora que iba atrás cobra gran velocidad y sube el cerro más rápido que todos. Me alcanza y me rebasa, sobrepasando hábilmente los enormes bultos. Intento imitarla pasando por la derecha, pero me sigo hundiendo o resbalando, en realidad representan una gran dificultad.
EL CONTRATO (Vender el alma al Diablo)
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 16 abril, 2011
Nado en el mar con muchas dificultades. Se celebra el día de México en… (?), y mucha gente ha decidido celebrar nadando. Noto que el mar esta repleto y me apoyo de una red para avanzar hasta otra orilla.
Ya en esta quiero regresar pero me da miedo pues ya no hay tanta gente en el agua. En esta orilla hay muchos muñecos en vez de gente, y pienso que eso esta muy simple, que he tenido sueños mejores. Sin embargo, ahora que escribo me parece lo contrario: que toda la gente se haya convertido en muñecos-duendes es por demás curioso. Soy Gulliver en Liliput, pero no por mucho tiempo…
Subo por las rocas y encuentro a un “hermano” auxiliando a un ser Trickster (ser algo antropomorficamente deforme e inquieto, de tamaño reducido), le derrite cera en la pierna y me pide que haga lo mismo. Derrito algo de cera pero me cuesta trabajo atinarle en la herida, desperdicio material. Estamos a gran altura, esta escena ocurre en un apuntalamiento de tablas inestables a lo largo de la orilla en la playa, y hay otros personajes curiosos rondado, algunos vuelan. El impostor (me he dado cuenta que es un demonio) que se esta haciendo pasar por mi hermano me empieza a hablar de un contrato que tengo que firmar para que entre en la rutina de cierto grupo alienado y controlado. Me resisto y me hago el loco, pero empiezan a intimidarme: el pedazo de tabla sobre el que estoy parado comienza a achicarse, no dejándome alternativa entre escoger pertenecer a ellos o caerme al agua, siendo que desde el punto donde estoy parado la altura es considerable y me estrellaría contra las rocas. Sufro vértigo. Cuando ya está a punto de acabarse el tiempo y apenas caben mis pies sobre la madera les pido una tregua. En realidad he armado una estratagema porque de antemano sé que no les voy a firmar el mentado contrato: les pido que me dejen leer bien la hoja para que termine de convencerme, me la dan e intento memorizar lo que dice para que cuando despierte sepa su plan malvado (!) (?). Pero los garabatos son ininteligibles, la hoja es como de un cuaderno italiano de dibujo y esta escrita a mano y con lápiz, la letra parece como de un niño de cinco años. Me sorprende que un contrato tan serio en el que está el alma de por medio, pueda ser escrito en forma tan sucia.
En eso estoy cuando veo que detrás del malvado se abre una puerta exclusiva para los alienados. Como no me queda más alternativa, pego un brinco y entro en lo que parece ser una gran fortaleza. Los otros tratan de impedírmelo y observo que al contacto de mis pies con el suelo este se pone incandescente en la parte donde lo tocan mis plantas. No obstante tengo que actuar rápido, si me dejo agarrar en ese momento estoy perdido, me espera el abismo a donde me arrojarán, así que sin pensarlo me echo a correr, escabulléndome.
PARANOIA
No puedo parar, el suelo se enciende con cada una de mis pisadas. Llego a una estancia en donde andan los de la secta e intento pasar desapercibido, haciéndome el idiota. No lo consigo. Me persiguen, subo unas escaleras, intento esconderme. Una amiga aparece en mi huida y me dice que me va a ayudar mas yo desconfío de ella, sé que es alguien aparentando ser ella pues me habla con mucho afecto, siendo que yo sé que en la realidad es particularmente fría conmigo. Los escalones también se encienden. Llego al comedor en donde una mujer policía me ve y me detiene. Se arma un enredo con cierto tipejo que anda por ahí (como se ve, los tienen bien controlados) y me vuelvo a escapar, pero ahora hay más gente detrás mío. Todo este tiempo mi pesadilla es lúcida.
SUEÑO DEL SUEÑO LÚCIDO (fragmento del sueño Puer Aeternus)
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 15 abril, 2011
Voy de viaje con tres amigas. Al parecer nuestro destino es acampar, pues desde el autobús se ve una zona boscosa y grupos de campistas que han encendido sus fogatas. Esto a lo largo del camino, mas adelante gente de la localidad vende leña para las fogatas. Parece hacer frío afuera. El camión se detiene y busca un sitio donde estacionarse. Descendemos…
Se anuncia que el lugar al que hemos llegado es San… (el nombre de un pueblito que pensé no olvidaría), famoso por su estación de trenes. El paisaje tiene una montaña en el fondo y en primer plano la estación junto al pueblo pintoresco, a la derecha grandes puentes vehiculares denotan una urbanidad muy incoherente con lo primero. La estación es enorme y parece una gran bodega. Los puentes me llaman muchísimo la atención. Así que fantaseo que he despertado (!) (?) y los dibujo, pensando que así los recordaré cuando despierte, de hecho creo que cuando despierte el dibujo va a estar ahí. Sueño que vuelvo a dormirme y que controlo a voluntad la vigilia y el sueño, comparando mi dibujo con el paisaje del fondo, pensando que el dibujo que tengo en manos corresponde a la vigilia y el sueño es parte del paisaje, estos embonan a la perfección, siendo el primero un diagrama del segundo. Lo que ocurre es que NO HE DESPERTADO, sueño que despierto y que me he dado cuenta que estoy dormido, pero en realidad no he entrado todavía al sueño lúcido. No me he dado cuenta conscientemente de que estoy soñando sólo es un delirio.
Caminamos en dirección de la estación. Ésta ahora es una atracción. Nos asomamos. Es enorme y me da vértigo pues la gente camina por sus paredes y por el techo, además de la pista, de echo la mayoría va por las paredes y se ven muy entretenidos. Nos dan unos pases de varías figuras impresas, alrededor de cinco tarjetas. Una de mis amigas descubre que si empatas una de estas con su similar en la pared te puedes pegar a esta, como si fuera un imán pero más sorprendente porque permite que todo tu cuerpo sea inmune a la gravedad. Así que ella se va caminando muy feliz por la pared. Esto me molesta un poco y me animo a ser el segundo en entrar, voy lentísimo fijándome muy bien de empatar las imágenes para no caerme. Mis otras dos amigas van detrás de mí, se impacientan y deciden rebasarme, quedando humillado. Sigo con tiento de tampoco perder alguna de mis tarjetas por descuido e imagino que qué haría si llego a un punto en donde las estampas ya no correspondan y no pueda avanzar más, pero llego a la conclusión de que en dado caso uno tendría que esperar a que alguien más pasara por ahí e intercambiar tarjetas, o pienso también que el juego está diseñado para que en el camino puedas encontrar otra tarjeta de salvación o comodín. De cualquier forma esto me lo voy inventando por temor y, sin embargo, poco a poco empiezo a tomar soltura y a ir rápido. Llega un momento en que las figuras ya no importan tanto y me doy cuenta de que también por similitud de color puede uno pegarse. Ahora voy rapidísimo alternando tarjetas verdes y rojas y soy yo el que las rebasa, jactándome. No sólo voy más ágil que ellas sino que rebaso a las demás personas. Llego primero a doblar una esquina y me vuelvo más intrépido, dando brincos y sacando en el aire las tarjetas para pegarme, sin miedo a que en el siguiente salto no encuentre una tarjeta que coincida pues creo que estoy listo para improvisar y agarrarme de otro punto en una supuesta caída. Así voy por paredes, techo, otra vez paredes y así, hasta llegar al suelo, una gran explanada. En este hay poquísima gente, al parecer porque insolitamente es más difícil andar ahí en el suelo que en las paredes. Me siento preparado y me aviento (literalmente me aviento), causando impresión en todos pues la velocidad con la que manejo el suelo no se había visto ahí. Llego junto a una figura humana tres veces más grande que yo y de un brinco me subo en ella. Aunque algo inmóvil (se balancea un tanto inquieto), parece estar vivo. Tomo cierto premio causando la aprobación de todos, reconociendo que me lo he ganado. En ese momento la estatua se echa a volar conmigo a bordo y todos se sorprenden muy emocionados. Pero este sale por la puerta para que el paseo sea al aire libre. Vamos por todo el pueblo y aquí empieza el sueño lúcido, mi compañero ahora es un elefante y yo lo controlo, haciendo acrobacias cada vez más arriesgadas, yendo alto o bajando, girando… Pero al intentar dar una curva muy forzada y pasar por debajo de la puerta de una construcción nos estrellamos. Y juego, juego a que mi elefante ha perdido el conocimiento y estamos en peligro, juego a que vamos cayendo en círculos incontrolables y que yo intento reanimarlo antes de estrellarnos contra el suelo (si el choque fue a nivel de tierra, ¿cómo es que vamos cayendo de tan alto?). Y digo “juego”, porque en realidad yo controlo la situación, mentalmente. Recuerdo las escenas clásicas de caídas de aviones en las películas y de ahí me invento muy a propósito girando y cayendo. Así es que justo al momento en que parece que nos vamos a estrellar mi elefante reacciona y estamos a salvo. Seguimos volando pero como ya estoy demasiado lúcido, despierto.
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FRANCOTIRADOR (VIAJERO DEL TIEMPO )
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 8 abril, 2011

GERARDO VALVERDE/OBRA





