Posts Tagged Retorno

Titiritero y gato presentándose en exhibición

Abordo un taxi junto con mi mamá, para regresar a casa. Una vez al interior este resulta ser en realidad, una pecera. Mi mamá va platicando con una viejita que encontramos. Otra familia va a bordo también. En un momento dado, la pecera-taxi frena repentinamente y algunos de ellos se me vienen encima (ceb). Después, el conductor cambia de dirección justo cuando vamos llegando a mi casa, y comienza a retornar por el mismo camino. Decidimos bajar ahí, ya que estamos tan cerca. Saco el dinero para pagar y se lo doy a mi mamá, que está más cerca para pagar. Como veo que la señora no hace por pagar su pasaje, saco otro tanto y pago también el de ella. Justo en ese momento ella se revela como un familiar nuestro, pero en realidad no acierto a identificarla…
En casa se realiza una exhibición de arte. Voy a uno de los cuartos y me siento a ver un espectáculo. Sobre una pared, el artista ha hecho un hueco para pasar la cabeza y simular ser la de una marioneta que maneja para este efecto. Así pues su cuerpo queda escondido detrás de la pared y sólo la marioneta y su cabeza están en “escena”, pero el lleva un máscara, ocultando su identidad e impidiéndole a su vez identificar al “público”. Mueve algunos hilos y sacude diversos objetos para que un gatito juegue con ellos. El gatito, además, está muy bien entrenado. A parte de mí, otros dos observan el show, recostados en una cama. Pasa un rato y me quedo solo. En ese momento el artista se quita la máscara y saca la cabeza del hollo en la pared para ver quien sigue observándolo. Como se da cuenta de que soy el único que queda toma un descanso. Es cuando se revela como el artista del graffiti que acabo de conocer hace unos días. Y me recuerda, muy entusiasmado, que ojalá colaboremos para hacer una pieza juntos. Yo, mientras tanto, llamo al gatito para acariciarlo. Y él también lo llama, a su vez, quizás para hacerme un poco de competencia con éste. El gato no sabe a quien seguir, pero yo ya no me esfuerzo por atraerlo, ya que comprendo que llevo las de perder, ya que el otro es su amo.

, , , , , , ,

Dejar un comentario

VADEANDO ENTRE PEQUEÑOS LAGOS

Regresando a casa con mi familia, en pecera. Esta da un giro diferente a la altura de Piedras Negras. Nos bajamos y decidimos caminar. Alguien dice “a caminar, que el camino es muy confuso”. Por donde vamos pasando todo está lleno de pequeños laguitos, entre artificiales y naturales. Algunos rodeados de fauna silvestre y otros que parecen albercas grandes. Con regocijo y asombro vadeamos entre las aguas. Llega un momento en que nos tomamos una foto familiar junto al paisaje.

, , ,

Dejar un comentario

INFELIZ RETORNO

Salgo de una estación de metro o algo parecido. Allí, en el suelo, una rueda giratoria cubre toda la salida (y junto a esta, otra igual), como una especie de atracción más que como una trampa. Simula ir lentamente, pero cuando te subes a ella gira a una velocidad impresionante hasta que termina tumbándote. Yo me subo dos veces y las dos veces voy a comer el polvo. Su movimiento es inusual y “relativo”, de un momento a otro parece que va muy lento y al instante te das cuenta que todo el tiempo iba a hipervelocidad. Intento alejarme. Después me doy cuenta de que alguien, adulto, se cae. Voy a revisar que esté bien, y é se levanta sin problema, pero cuál es mi sorpresa al encontrar a un niño gordo tirado en medio de las dos ruedas. Lo ayudo a levantarse pues está todo lastimado. Concluyo que él también se cayó de alguna de las dos ruedas y nadie lo vió, con la posibilidad de ayudarlo, por lo tanto ya llevaba un ratote ahí, convaleciente.
—————————-
Estoy esperando con mi familia a que el autobús en el que vamos de excursión nos traiga de regreso a casa (estamos afuera de este, a uno de sus lados). El tiempo pasa y yo me desespero. Lega el chofer y nos dice que la salida va a tardar y se pospone hasta las tres de la mañana. Me enfurezco de tal manera que no puedo contenerme, de alguna manera intuyo que se trata de un sueño y aprovecho para desquitar mi ira. Voy y golpeo al chofer, pues creo que se está burlando de nosotros y de nuestro tiempo. Lo golpeo con tal intensidad que los demás pasajeros no pueden separarme para que deje de darle de puñetazos.

, ,

Dejar un comentario

ACÁ LAS TORTAS

Espero en una tortería para que me despachen. Tardan demasiado, me voy y regreso. El puesto ahora está vacío y no hay quien me atienda. Luego aparecen los encargados, entre ellos Metz…, la reconozco por su voz primero.
Me dan una torta grande de milanesa, partida por la mitad como es costumbre. Esto ocurre en un espacio interior más acondicionado para comer, aunque no propiamente un restaurante. Me como aquí la primer mitad, pero al tener en mis manos la segunda, alguien (un muchacho), sentado junto a mí, me la quiere quitar de las manos. Al principio creo que se trata de una broma de mal gusto. Pero después me doy cuenta de que el muchacho en realidad me quiere quitar la mitad de torta, al estar convencido de que esta le pertenece. Se la arrebato y me la sigo comiendo. Aunque el no queda muy contento. Después ocurre lo mismo con mi mamá, que ha aparecido en la tortería mágicamente. Con ella no discuto, simplemente me como mi torta e intento explicarle que la suya saldrá pronto. Cuando ya voy a terminar, se me ocurre explicarle al muchacho que la que yo me comí no podía ser suya, ya que mi torta era de milanesa y él había pedido una Toluqueña. Por lo tanto esta debería tener chorizo y la mía no tiene rastro de eso.
Ellos no están nada convencidos. Me molesto muchísimo y hago un típico berrinche. Pago mi torta y le doy al encargado (que comicamente se ha transformado en R Z) $35 extra por la otra torta que supuestamente me comí, aparte de la mía. R está convencido de que se me esta calumniando y no quiere aceptar el dinero, pero yo estoy dispuesto a tirar el dinero en el suelo si así es necesario. Finalmente le doy las monedas en la mano, pero estas caen al suelo, ya que R las toma con desgana. Me voy indignado asegurándoles que han pedido un cliente. Al salir, pienso en lo mucho que extrañaré comer ahí.
Al llegar a mi casa, más bien triste, encuentro una rata muerta en la puerta de entrada. Me pregunto si serán capaces en la tortería de utilizar ratas como relleno de la carne, lo cual me da mucho asco (!).
Al entrar en mi casa, la puerta interior está obstruida por un gran mueble. Lo muevo inmediatamente, pues sospecho que algo raro ocurre en el interior y alguien ha colocado ese estorbo ahí a propósito de no ser sorprendido. Entro en la sala y no veo nada raro, pero al pasar a mi cuarto me encuentro a E caminando en el interior, muy nervioso, como si quisiera disculparse de antemano. Lo saludo y no soy tan severo con él, aunque interiormente estoy molesto. Como quisiera descansar me dirijo a la cama, pero en ella reposan una señora con su niño. Descubro así que esto es lo que me estaba ocultando E. No sé qué hacer ante escena tan grotesca e incomoda.

, , , , , ,

Dejar un comentario

EL “CONFABULARIO” DE BORGES [sic].

En clase, revisamos el libro “Confabulario”, del che Borges (esto es un error). Todos tenemos una copia del libro, de color rojo (esto es porque lo he confundido con el libro de J. J. Arreola). Reviso el mío y me doy cuenta de que está muy completo. Es una edición bellísima que contiene cartas y otros textos que pueden leerse en apartados, pues el libro, además de ser tal, es como una cajita desplegable. Aldo está sentado detrás de mí.
Al salir tomo el camión para regresar a mi casa. A y L van también. Nos vamos acompañados. A va sentada conmigo. Al pasar por un paradero de microbuses me cuenta que los choferes son sus amigos, lo cual me parece una vulgaridad. Luego ella se tiene que bajar primero y L se sienta conmigo. Lo primero que me dice es “que ella no tiene amigos”, en un evidente tono despreciativo. Intento justificarla y cambio el tema. Le pregunto lo usual, dónde vive y dónde se baja. Me dice que vive en los reyes la Paz, con lo cual le cuento que somos casi vecinos. Nos acercamos al lugar donde se tiene que bajar y se despide de mí, pero yo estoy confundido, no entendí porque tenía que irme con ellas, que parecen no llevarse muy bien.

, , , , ,

Dejar un comentario

No puedo regresar a mi casa.

Llueve a cantaros y no puedo regresar a mi casa.

, , , ,

Dejar un comentario

EL PATITO FEO

Regreso a mi casa, acompañado de un primo. Abordamos un taxi que, puesto que los niños están de vacaciones, ha subido los costos en su tarifa y nos cobrará $6 (¡¡¡en el sueño no tengo la menor idea sobre tarifas!!!). Las calles están en reparación y el taxi va sobre obstáculos impresionantes, como si fuera un todo terreno, o una cuatro por cuatro. Entre los obstáculos recuerdo que pasa, lento, sobre una calle cuyo pavimento está todo levantado. Y sobre un puente de tablas, angostísimo, con lo cual celebro la pericia del conductor.
Durante varias etapas del sueño estuve acariciando gatitos. Cuando bajamos del auto, encuentro un animalito que creo ser un felino, pero es en realidad un “patito feo”. Como sea lo acaricio y en ese momento ¡descubro horrorizado que está plagado de bichos! Estos son rojizos y se mueven velozmente, trepando en un santiamén a mi mano. Me cuesta trabajo sacudírmelos y suelto al patito, que se rasca con su pico como puede. No son chinches sino que se trata de algo más horrible: son mestizos “cara de niño” o “niña de la tierra”, bebes. Animalitos propiamente norteamericanos a mi pesar, pues constituyen mi mayor fobia dentro de los insectos y he tenido que convivir con ellos toda mi vida, snif (son insectos y no arácnidos, como algunos lo piensan, se llaman Stenopelmatus, y no son ni siquiera ponzoñosos, producen un sonido horrible con sus patas, como si estuvieran chillando, de ahí parte de su apodo). Dichos animalitos NO SON PLAGA Y NO SON PELIGROSOS, se los persigue sin razón y ellos, fuertes, sólo se defienden del humano. Ni siquiera comen otros insectos, son completamente herbívoros y se alimentan de residuos en la tierra. Escarban para enterrarse, removiendo la tierra y AYUDANDO AL CRECIMINETO DE LAS PLANTAS. Y, por supuesto, NO CHUPAN SANGRE, como tontamente lo creo en el sueño.
Sigo caminando, muy asustado y verificando que ninguno se me haya quedado pegado, muy triste por el patito. Voy descalzo y ellos están esparcidos por todo el suelo… (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

:_(

Eso es otro error onírico, pues ellos son solitarios.

, , , , , , , , ,

Dejar un comentario

PIEDRA MÁNDALA Y TIERRA ESPINOSA

Regreso a mi casa, acompañado de una amiga ficticia. En un lugar que se llama “el puerto”, atravesamos por unos relieves de tierra, pues están arreglando las calles y todo está hecho un desmadre. Al subir por uno de ellos, me detengo a observar dos curiosidades: una piedra grande y redonda, volcánica, en tal forma que simula un cactus-mándala. Y unas hojas puntiagudas que, siendo arrastradas por la lluvia, quedaron de tal forma sobre la tierra en relieve que parecen espinas grandes (de unos 15 cm de largo). Es hermoso. Soy consciente de que no fueron instaladas por ningún humano, sino de una formación casual y poética. Rozo mis manos por las hojas en punta y estas no pican, más que espinas parecen pelaje, pues son suaves. Sólo pienso en que me hubiese gustado llevar mi cámara fotográfica para compartirle las fotos a brizz, pues son muy bonitas. Y sobre todo la de la piedra, ya que a mi me gustan mucho las piedras y a ella los mándalas.
Atravesando la colina, hay referencias a un lago cerca de ahí, sólo que desde el punto donde nos encontramos una barda tapa la vista. Seguimos y por no sé qué razón cruzo una calle para ver un local. Entro y no es lo que esperaba. Como sale una señora a atenderme rápido, me hago el tonto y le pregunto que a cómo da sus plumas (bolígrafos) . Me dice que a diez pesos el paquete de diez. Le digo que yo sólo quería una y como no las vende individuales, gracias y adiós  (que escena más inútil y sin sentido). A esa hora, los chicos van saliendo de la escuela y son multitud.
(Hay un interludio en el sueño en donde me visualizo junto a mi amiga en una glorieta amplia, CONTEMPLANDO)
Bajamos por una calle y vemos una casa muy bonita, que es en realidad un lugar donde se rentan varias viviendas con un patio en común. Entramos y observamos curiosos. Como hay gatitos los acariciamos. Y mi amiga y yo nos convertimos en gatitos blancos e intentamos subir por las ramas de un árbol pelón. Yo puedo hacerlo y saltar entre ellas, pero mi amiga, que es del mismo tamaño que yo, no puede hacerlo porque “es muy pesada y las ramas se doblan”. Tengo que corregir varias veces la escena para imaginar que ella también puede hacerlo. Y esto lo hago imaginando que yo soy ella (!!!). Y así como gatita brinco y pasa lo mismo, las ramas no resisten su (mi) peso. Hasta que lo consigo. Ya los dos en una rama en común, vemos curiosos hacia un cuarto…
Siguiendo por la casa, somos nuevamente personas. Vemos a los vecinos e interactuamos con ellos. Recuerdo que yo quería irme a rentar ahí y desaproveche la oportunidad (falso recuerdo). Me siento en una silla y sigo acariciando gatitos. En eso descubro que bajo mis pies hay unos pequeñitos recién nacidos, del tamaño de un pulgar (!). Me angustia un poco no haberlos notado pues pude haberlos pisado…

, , , , , , , , , , , ,

1 comentario

NIÑO DE DÍA Y HOMBRE POR LA NOCHE

Estoy con mi hermano Armando. Nos subimos a un puente que están construyendo y le digo que ESTÁ BIEN SER NIÑO DURANTE EL DÍA PERO POR LA NOCHE HAY QUE SER HOMBRES (lo digo en un sentido filosófico de maduración, no en un sentido libidinoso).
En una escuela de artes transito por los salones. Atravieso una calle y llego a otra sección de la escuela en donde da clases Rosario. Platico con sus alumnas. En un momento dado se crea gran expectativa por cierta instalación que están haciendo los alumnos de mi hermano, dirigidos por él (en realidad el proyecto parece ser suyo). Vamos y nos asomamos desde unos grandes ventanales para ver la pieza, que es muy grande y está hecha para verse de un edificio a otro de la escuela (ya había dicho que ésta se dividía en dos cruzando una calle). Para esto ambos edificios son de grandes ventanales, y la pieza consiste en una superposición de varillas y/o astas que hacen juegos de repetición de módulos y que interactúan bastante bien con el lugar.
Todos están muy emocionados, pero en el momento menos oportuno llegan unas autoridades del gobierno de ese lugar (¿Texcoco? ¿¿¿???) para censurar la obra. La polémica es fuerte y yo particularmente me les aviento con las garras, defendiendo a todo pulmón la instalación (hasta ni articulo bien mis palabras y me doy cuenta de ello).
La cosa se extiende y nos dirigimos a sus oficinas ubicadas en otro edificio distante del que nos encontramos. Las calles son muy bonitas, por cierto, rusticas como de pueblo del Estado de México. Allí vuelvo a llamar la atención por aperrarme a nuestros derechos (Ja, hay que recordar que la pieza ni es mía y ni siquiera soy colaborador pero ando de metiche). Ellos intentan ser diplomáticos pero no saben explicar que es lo que está mal en la pieza. Mi hermano, a su vez, dialoga con ellos de manera menos arrebatada que yo. Nos ponen muchos peros, que si hay que quitarle esto, ponerle esto otro. Pero a la verdad terminamos ganando, pues no hay nada malo en la pieza. la escena es algo cómica, en el edificio en cuestión estamos todos en bola y dispersos de repente entre las instalaciones, que por cierto, también tienen una escultura en su centro al interior del edificio, muy parecida a la que mi hermano está instalando, como si yo la visualizara proyectándola en ese lugar.
——————
Disponiéndonos a regresar el argumento cambia de sentido, ni siquiera estoy seguro de que sea el mismo sueño o dos seguidos: somos viajantes de una excursión guiada por mi hermano. Somos hartos, entre sus estudiantes, mi mamá (que hasta entonces no había aparecido), una prima invitada por mi hermano, otros maestros, y otros adultos parientes que no reconozco. La situación es muy confusa para abordar los diferentes autobuses que nos llevarán de regreso. Yo ando en la lela. No sé si regresarme sólo o esperar a que me asignen un lugar. En eso, voy caminando, pues me gusta ver las calles del lugar (¿Texcoco?). Cuando ya todos abordaron su autobús, mi hermano, mi prima y yo nos dirigimos al que nos corresponde. (Hay una pausa misteriosa en la que entro a cierto espacio reducido con otras personas, haciendo un pendiente antes de irnos, pero lamentablemente no recuerdo la naturaleza de ésta escena).
En nuestro autobús mi hermano conduce. Yo, no recuerdo porqué poco a poco voy enojándome. Llegamos bien rápido a nuestro destino, ya más cerca de mi casa. En ese lugar quedaron de verse todos los camiones con los estudiantes a bordo. Al bajar observo cómo llegan todos sanos y a salvo, pero por un perverso malentendido los padres de familia están angustiadísimos pues los esperaban tres horas antes, de hecho son bien poquitos los que nos esperan, todos los demás (la gran mayoría) se han ido a buscar a sus hijos (¿a dónde?).
Caminando por ese lugar voy con un primo (¿no era una prima?). Hacemos memoria y yo creo recordar que ahí es a donde siempre llegábamos cuando regresábamos de ¿Texcoco? cuando éramos niños. Él me dice que así era con él, pero que no se acuerda de mí con ellos, hasta que “hace memoria”. El dichoso lugar es un callejón rojo muy prolongado y quebrado, parecido al callejón del diablo en Mixcoac, pero más apretado y extendido, en rojo, como he dicho. Por ahí cruzo dos veces (corrección onírica: me hago pasar dos veces por ahí con el único sentido de decirle a mi primo que recuerdo ese lugar, cuando en realidad se trata de un falso recuerdo).
Ya estoy encabronado y me quiero regresar, pero mi hermano insiste en seguir ahí. Los concurrentes empiezan a marcharse a sus respectivas casas. Yo sigo caminando con mi hermano y mi prima, que parece admirarlo demasiado. De pronto, voy solo con ella y aprovecho para hacerme el desentendido. Me despido de ella, que queda extrañadísima por mi comportamiento. Me pregunta si no voy a esperar a mi hermano y le digo que no, que yo ya me voy. Y así sin más, me retiro.
Abordo una combi y allí va mi mamá también. Poco antes de llegar a mi casa ella se despide y se baja, ahora el confundido soy yo, pues tardo en recordar que ella vive aparte… Lamento haber hecho mi berrinche y dejar a mi hermano atrás. Como se ha visto en éste sueño me comporto como un niño, HABRÁ QUE ESPERAR QUE LLEGUE MI NOCHE…
Un sueño larguísimo que atraviesa por las tres emociones básicas de los sueños: EXALTACIÓN, IRA y ANGUSTIA.

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Dejar un comentario

DOS ESCUELAS DE ARTE

Tengo que regresar a mi casa y voy en metro ferreo. Es una línea desconocida por mí y transbordo. Abordo un nuevo tren y me quedo dormido, pasándome toda la línea sin recordar que tenía que bajar en la siguiente estación. La línea es corta, de apenas unas cinco o seis estaciones, pero sigo preocupado porque tengo que llegar a chambear a mi casa con mis proyectos y no sé ni siquiera dónde estoy.

—————————–

Ahora estoy en  una escuela de artes y hablo con dos o tres personas. Es momento de ir a comer y voy con ellos. No sé cómo pero me les aparto y no los encuentro para comer. Regreso y no encuentro bien el salón a donde debería dirigirme. Es muy confuso ver las diferentes puertas y no saber en cuál entrar. El parecido de esta escena con las puertas de Alicia en el país de las maravillas es impresionante.
(Nuevo intermedio en donde me dirijo con prisa a mi casa. Me he ido de la escuela y camino confuso por unas calles, desconozco el lugar. De pronto encuentro una estación parecida al tren ligero de la ciudad de México, pero sé que estoy en otra ciudad. La estación a la que llego es de la misma línea por la que andaba en la primer parte del sueño, así que creo que sólo di una vuelta y ando cerca de donde partí. Sin embargo, es confortante el encuentro con ésta.)
Nuevamente en la escuela: me voy hacia la parte posterior del terreno que ocupa ésta y encuentro unas vías de tren, y junto a las vías otra escuela de artes que me gusta más que la primera. Ambas están juntas, como gemelitas. Entro y soy bien recibido. Se realiza una ¿coreografía? entre varios alumnos. Intento integrarme pero por lo absurdo del tema mejor me aparto. Entre los alumnos y maestros encuentro a Marco, que dirige un grupo. He notado que varias personas están bebiendo alcohol, pero dispersos. Le pregunto a Marco que dónde está la bebida y me dice discretamente que tome de su botellita, que me la encarga y regresa, pero que tome de ella disimuladamente porque está prohibido por la institución. Tomo la dichosa botellita yendo con ella con tiento. Se rumora entre los alumnos que algunos “privilegiados” están consumiendo bebidas embriagantes adentro de la escuela y que sólo unos cuantos pueden hacerlo. Yo me siento importante por ser uno de esos pocos. Para éste momento ya no me importa tanto llegar a chambear a mi casa y he decidido tomarme el día, ya que no pude partir a tiempo…

, , , , , , , , , , , , , ,

3 comentarios

ATRAVESANDO UN TIANGUIS

Regreso de Querétaro otra vez, con Oscar y dos chavitos de secundaria que son bien lanzados con las chavas. Por eso los perdemos, pues se van con unas chicas muy felizmente.
La pecera en la que vamos de regreso no puede pasar porque hay un tianguis en la calle. Ya nos vamos a bajar pero el conductor se atreve a esquivar sendos obstáculos por el medio de éste. Desde la ventana veo a una chica del tianguis algo atractiva, pero a la verdad tampoco me encanta. La pecera tiene que dar vuelta para probar por otro lado, de retorno parece pegarle a uno de los puestos y me preocupo un poco, pero no lo tumba, solamente le da el rozón. Entre otras cosas, vuelvo a buscar a la chica con la mirada, nomás por no dejar, pero ya no la veo.
La pecera ahora es una combi y yo, sorprendentemente, ahora voy pegado a su defensa y lo veo todo en primer plano. Sigue esquivando obstáculos entre las calles del tianguis, dando vueltas insospechadas en esquinas, y por entre los puestos, librándola. Yo vuelvo mágicamente al interior de la combi y luego aparezco de nuez en el frente de ésta. La travesía es extraordinaria.
Una vez en suelo firme, me extraña no recordar haber pagado (me extraña esa laguna pues no sé que trata de un sueño). En el piso observo un juego de rayas sobre éste (en mi bitácora de sueños apunté la palabra “cerro” pero no recuerdo porqué, lamentablemente tampoco recuerdo el trazado de las líneas del juego).
En una placita vemos unos bisturís también sobre el suelo, a manera de pequeño monumento. Mi cuate me dice que los pisó, pero tampoco me acuerdo. Acerco mi mano a los bisturís y tengo vivamente las sensaciones de filo y calor con el contacto…

, , , , , , , , , , ,

Dejar un comentario

LA LUCHA CON EL ÁNGEL

Estoy en compañía de mi hermano R y otra persona. Cruzamos una reja para llegar a…
En moto nos dirigimos al mismo lugar. Yo guío. Intrépidamente me le atravieso a los autos detenidos en un semáforo y llegamos al dar vuelta a la derecha. Mi hermano me dice que debí dar vuelta un poco antes, pero la verdad yo creo dentro de mí que hicimos menos tiempo de cuando él guía. En este lugar creo tener mi casa, compartida con Paco. Una señora nos dice que su hija quiere ir a rentar con nosotros. Menciono a la persona que vivió allí antes de mí y que me cedió el depa…
Evocación de mi hermano Ar como una persona firme y de mucho respeto. Así como lo veía cuando era niño. Él pasa junto a mi y me invita cordialmente a comer con él. Le digo que voy pronto. Pero en vez de eso llego a casa de mi tío S, que es en Chimal pero en una casa ficticia. Allí es un negocio, como tienda. Comen pastel dos primos junto a su mamá, mi tía. A mí se me antoja mucho, y pienso en comprarme uno saliendo de ahí. En ese lugar un señor hace una apología de la coca cola, hablando de sus beneficios para el organismo y de como el doctor hizo mal en prohibírsela (!). Éste hombre se convierte en el papá de… y uno de mis primos en C. El señor lo llama y le aprieta la nariz como si fuera un niño. Yo me cago de la risa por dentro y mejor me voy.
Camino por la calle en dirección de mi casa. En esto pienso que mi tío hizo bien en venirse a vivir para acá, por su tranquilidad. Voy sólo, pero al llegar a mi casa ya voy acompañado de dos personas. Antes de llegar, en la casa de los vecinos, hay un velorio. Un niño muerto al parecer. El velorio se realiza en la calle. Al pasar unas personas nos preguntan qué decía cierta inscripción o anécdota del velorio anterior (de un bebé muerto apenas hace unas semanas y cuyo recuerdo evoco en mi sueño) pero les respondemos que es demasiado feo para decirlo… Hay una lona tirada sobre el suelo, en vez de cubrir a la concurrencia, lo cual vuelve más deprimente el escenario.
Justo cuando voy entrando a mi casa tengo un altercado con mi abuelo (muerto hace más de quince años). Me sigue hasta adentro y forcejeamos. Yo sólo le tomo las manos sin esforzarme de más, pues se que está cansado por la edad y sería injusto ponerme al tú por tú con él. Nos quieren separar y yo estoy de acuerdo con eso, pero él insiste. Le digo a mi hermano que yo sé bien que si él fuera más joven y en pleno vigor seguramente me ganaría en la lucha…

, , , , , , , , , , , , , , , ,

Dejar un comentario

RETORNO SIN RECUERDO

Estoy en el CCH y me pregunto porque voy tan seguido, más que mis otros compañeros. Me dirijo a la parte más posterior de la escuela y me encuentro conque están cerrando el paso y van a evacuar por ese día. Yo me hago el loco para poder pasar, pues busco algo. Ahora tengo conmigo un tubo de aproximadamente metro y medio de largo y tengo que retornar a mi casa con él. Quisiera pagar un taxi pero no me alcanza, esto porque el tubo pesa demasiado y es estorboso. Se me ocurre que podría aventurarme y decirle al taxista que le pago llegando, pero también planeo entrar al metro con éste.
Ya en mi casa estoy con el tubo, pero le cuento a mi hermana que no recuerdo cómo es que llegue con él. Me inquieta demasiado no tener éste recuerdo, pues no sé que estoy soñando y quiero entender lógicamente cuál fue el proceso que tomé para llevar el tubo de la escuela a mi casa…

, , , , ,

1 comentario

RETORNO Y VISITA

Llueve. Auditorio, retorno. Voy a casa de Claudia. Perro y gato. ¿Vemos unas estampas de grabado?. Ella se confunde con Esme. Llega Esau y ve más estampas…

, , , , ,

1 comentario

PROTEGIDO POR EL CHAQ

Viaje-retorno. Espero en la terminal o en la iglesia. Una chica me pega por accidente con un trapo y yo le digo que soy amigo de Chaquille O´Neal (!). Éste aparece y persigue a los malosos (?).
Un tigre (Ginger) duerme junto a una princesa y un espadachín de juguete. Son pequeños.

, , , , , , , ,

Dejar un comentario

ÁRBOL DE FÓSILES

…el chivo se ha convertido en niño de nuevo. De regreso a mi casa me contento con él. Volteo hacia un árbol y penden de éste unos huesos de mamut fosilizados. Salto para cogerlos pero están muy altos y sólo consigo bajar algunos. El niño-chivo también intenta bajarlos con dificultad. Me hago de una pértiga y con ella bajo más huesos. Ahora el árbol es un almacén de antigüedades sobre un muro.
Una señora nos llama la atención y corremos. Vamos por una calle que nos aleja de mi casa, pero entiendo que lo hacemos a propósito para que la señora no nos encuentre allí. Al correr decimos que se trata de “la señora del INHA”… Es curioso que los huesos, siendo tan grandes, pesen tan poco.

, , , , , , , ,

1 comentario

EL ESCENARIO DEL CRIMEN (EL MAGO)

Camino con Luc. A nuestra derecha vemos una calle de terracería amarilla y le digo que me recuerda mucho  a las calles de mi infancia, porque la mayoría eran así (es un falso recuerdo). Siento una gran nostalgia (!) (?). Llegamos a un lago (igual a la derecha) que de por sí ya es sorprendente. Lo vemos con atención y es una bahía. Creció de lago a Mar con sólo unos pasos de diferencia. El mar se abre a la izquierda del paisaje y en el frente hay una isla o la continuación de la bahía. Hay muchos árboles y la gente disfruta del lugar. Todo esto es extraordinario porque no nos hemos alejado mucho de mi casa. Pienso que podré regresar ahí las veces que quiera con sólo caminar unas horas.
Vemos unas piedras y empezamos a darnos cuenta de que estamos en el escenario de una conmoción reciente. Es la noticia del momento pues lo que ocurrió ahí fue muy grave, al parecer una masacre. Estamos plenamente convencidos de eso y la prueba son las cinco piedras alineadas en columna frente a la vista. Si te agachas y miras las piedras a la altura de tus ojos, con la isla de fondo (es decir, del horizonte abajo las piedras y hacia arriba la media bahía) puedes ver exactamente el mismo ángulo que se ha publicado en los diarios y en la televisión a nivel nacional, sólo que sin la sangre del crimen, sin los cuerpos, sin la policía y sin los reporteros como juramos haberlo visto en los noticiarios (!) (?). El paisaje es doblemente espectacular. Por ser hermoso en sí mismo y por ser el escenario de todas las miradas y el ombligo de la desgracia. La tranquilidad puede ser algo terriblemente abrumadora cuando sabes que es la calma después de la tormenta.
Se hace tarde y tenemos que marcharnos. No es posible que nos alcance la noche en ese lugar apenas conocido. Aunque yo pienso regresar muy pronto…
Al otro día (!) (?) le cuento a M. el grande y fortuito descubrimiento. Le recalco que no nos quedó ninguna duda de haber encontrado sitio tan famoso. Pero se hace noche y tenemos que marcharnos de donde estamos. En ese punto pasan pocas peceras a esa hora, por lo cual decidimos caminar automáticamente en dirección de una base cercana. Me doy cuenta de que cuando estoy sólo no hago eso y pienso tomarlo como un hábito, pues es mejor caminar unas calles y tomar la pecera desde su base a estar esperando tontamente.
Vamos por callejones estrechos. En eso, le fanfarreo a M que yo puedo luchar contra los espíritus, que todo depende del valor del alma pues esas entidades malignas no pueden hacer nada contra el cuerpo. Intento enseñarle y reto al aire a que aparezca alguna. “Baja” una fuerza extraña desde la oscuridad, por encima de una barda, e intenta hacernos daño pero defiendo a mi amigo parándome firme y soportando a la cosa. Su fuerza es mucha y yo siento que abandono mi cuerpo formando un escudo. Llega otra entidad y es mas intensa aún, casi me arrepiento pero salgo bien librado como muralla.
Por si las recochinas moscas preferimos acelerar el paso. He entrado al sueño prelúcido (lo llamo así porque sé que estoy soñando pero sigo en la necia de que hubo una conmoción en esa playa y en la creencia supersticiosa de que hay “espíritus malignos”).
Lo que sigue es un andar y regresar por callejones tortuosos, acompañado de un amigo y a veces de una chica. Levitando por las calles, enfrentando fantasmas o pasando pruebas, como una en donde nos asomamos desde un puente y pasa un río a gran velocidad sobre unas piedras, con un túnel abismal al fondo de su caída. Pues este es un fluir rápido de aguas en descenso, marítimo y fluvial al mismo tiempo, que se va haciendo mas oscuro sobre el horizonte de su abismo. La banda con la que voy me reta a bajar y deslizarme sin que me lleve la corriente. Les digo que no puedo y nadie protesta, pues entienden el peligro, así que nos vamos a retirar. Pero justo en ese momento me imagino que las aguas no son tan rápidas y que puedo hacerlo, e intento recordarme que se trata de un sueño y, aunque no controlo bien las situaciones oníricas y siempre me sale el tiro por la culata, ¡de un salto me aviento al río y me deslizo corriente abajo por sus piedras y sus aguas! Para mi sorpresa no corro ningún peligro, antes bien me acerca (ahora voy caminando-levitando-brincando por una orilla) a una casa muy grande y muy lujosa, en donde encuentro… (…) …, para variar, sigo caminando  contradictoriamente por calles y viendo cosas parecidas a fantasmas y retos.
Visito otra casa más chica, y ahí también… (…) … Doy con un edificio de estilo moderno, muy sólido y solitario, como si estuviera abandonado. Parece que voy a despertar pero me esfuerzo por seguir soñando. No quiero regresar a mi casa porque sé que eso significaría despertar (incluso, en alguna parte del “retorno” a casa me topo con una pared-callejón sin salida y tengo que dar vuelta, ahí es justamente donde empiezo a levitar). Me hago el tonto dando vueltas y más vueltas, levitando, pensando que puedo volar…
En el edificio solitario que mencioné invento que hay una presencia maligna (al parecer no tengo mucha imaginación) y espero a que aparezca. Esto con el maldito pretexto de hacer tiempo y no REGRESAR-DESPERTAR. La presencia sale y es muy amenazante, con lo cual pienso que no es bueno jugar con fuego pero, insisto, es el síndrome de la montaña rusa: cuando estás arriba te  arrepientes y te quieres bajar, y una vez abajo lo primero que quieres es subir de nuevo.
No recuerdo que más necedades hice y deshice en el delirio de grandeza, el caso es que ha sido uno de los sueños que más he disfrutado en todos mis tristes días.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Dejar un comentario

VOCES EN EL BOSQUE

Regreso caminando con un grupo de personas junto a un bosque (a nuestra izquierda). Una muchacha bonita va conmigo. Tenemos planeado ir a acampar pronto.
Del bosque provienen voces aterradoras y todos las escuchamos, también parecen una exhalación de vapores. No son totalmente claras, son como rumores del viento… pero si pones atención se vuelven inteligibles. Las voces dicen algo así como “no entren” “no vengan” y son muy amenazantes.
El grupo que va conmigo decide no darle permiso a la muchacha de ir al bosque y promueven la alarma general y prohibición absoluta de ir a la montaña.
Ponen un cercado policíaco y yo lo rebaso. He tomado la decisión de enfrentarme a los espectros del bosque, aunque debo de aceptar que voy con miedo y no sé lo que me voy a encontrar.
Voy como un NIÑO (literalmente) y un policía corre detrás de mí para impedírmelo. Todos quieren que me alcance por mi propia seguridad y él parece que lo va a conseguir porque yo soy muy chico y no corro tan rápido como un adulto. La escena es dramática, le llevaba ventaja en un principio porque rebasé las vallas y tardaron en reaccionar, pero como ya he dicho, está por alcanzarme. En ese momento cobro cierta lucidez e imagino que puedo ir más rápido, y como eso no es suficiente, imagino que el policía, como es algo viejo, pronto se cansará y yo me saldré con la mía.
Así parece, pues le vuelvo a ganar ventaja. Y el bosque está esperándome.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

2 comentarios

RETORNO A LA TERMINAL

__________________________________________________________________________________________________
Es de noche. Vago cerca de la escuela y encuentro a unos compañeros comiendo ¿quesadillas? en una fonda. Es una lástima, quisiera quedarme a comer algo pero no tengo tiempo.
Me despido porque se me hace tarde. Según yo llevo buen tiempo para marcharme. Estoy en la plaza de Toluca y camino junto a C. A. Ella señala que la terminal de autobuses está muy cerca, pasando la calle, pero su tono es de alguien que nunca ha estado ahí y sólo lo dice por corazonada. Yo sigo tontamente su palabra y pienso que sólo tengo que caminar un poco para abordar mi autobús, como he caminado un poco desde el centro… (recuerdo, incluso, que ya me habían platicado de esa posibilidad, pero es un falso recuerdo).
Lo que sigue es un eterno caminar y vagar desorientado en busca de la terminal. En momentos decido abordar un camión para llegar a esta, pero no pasan. Mi preocupación por alcanzar un autobús aumenta en grado sumo. Y  corro, corro desesperadamente por alcanzar mi destino, pero mis piernas no responden y voy muy lento, aunque me esfuerze vanamente acelerar. Llego a una calle muy transitada y comienzo a preguntarle a la gente. Una señora me informa que está retirada la terminal, le pregunto que si los camiones que pasan por ahí me llevarían y me dice que no, que a tres calles puedo encontrar transporte.
Voy en busca de ese transporte y ahora las calles son muy oscuras, incluso llego a una avenida que identifico con la de “las torres” (este sí es un recuerdo acertado). Sigo por ahí hacia mi izquierda pero los camiones no me hacen la parada. Observo unos montones de tierra, debajo de los cables de las torres de luz y pienso que si no alcanzo a abordar mi autobús tendré que refugiarme y esconderme ahí. Aunque noto que hace frío y yo estoy desabrigado, así que temo cómo voy a sobrevivir. Pienso en buscar un mejor refugio…
En eso llego (absurdamente lo recuerdo a mi derecha) a una feria y vuelvo a preguntar para orientarme. Una señora me dice  afortunadamente que estoy cerca y me señala la terminal de autobuses cruzando la calle.

, , , , , , , , , , , , , , ,

2 comentarios

EL CAMINO TORTUOSO

Conduzco una bicicleta a gran velocidad en una vía rápida. Un trailer detrás de mí me va a alcanzar y puede atropellarme. Miro la escena desde afuera (posteriormente) y hago un esfuerzo por imaginarme que aumento la velocidad para librar el peligro. Varías avenidas confluyen en ese punto.
———————————–
Sigo la travesía a pie, aparezco caminando de bajada pues es menos peligroso. Mi destino es llegar a una montaña y acampar. El miedo de estar sólo en la montaña cuando llegue la noche se apodera de mí. Siempre he querido hacerlo pero me he detenido. En ese momento aparece un profesor de la carrera, a quien admiro y respeto. De pronto somos gigantescos y vemos el mundo desde arriba: el paisaje muestra muchos relieves, ríos y grandes extensiones de tierra. Mi “maestro” es quien me muestra todas estas cosas mientras platicamos coloquialmente. Le informo que estoy en un viaje y el me dice que va al suyo. Ya somos de tamaño normal en esta platica. Nos despedimos y yo sigo descendiendo y él se va en la otra dirección.
Cruzo una valla alambrada. En una porción tiene un paso secreto: hay que levantar una manta o lona y descender. Sé que la han hecho los nativos para facilitar su paso. Atravieso una calle y entro por callejones tortuosos e internos (el vientre de la ballena). Allí encuentro a un niño y lo ayudo a pasar por encima de unas bicicletas amontonadas que estorban. Llegamos con ¿su mamá? y me despido dejando al niño a salvo. Pero la señora me dice que por donde me estoy yendo (izquierda) es la casa de un señor que se molesta que atraviesen por ahí (símbolo del OGRO). Le hago saber que entonces me voy a ir por el otro lado (derecha), pero ella me dice que es muy peligroso porque hay una pandilla de malvados que dominan el lugar. De hecho le extraña cómo es que haya podido llegar hasta ahí a salvo. Me desanima para seguir mi destino, incluso observo que a través de su casa podría pasar si le pido permiso, pero no me atrevo. He decidido buscar otro camino.
Salgo de la zona de pasadizos y encuentro a otra señora más joven, le pregunto por un pasaje para llegar al otro lado, pero ella me corrobora que es en extremo peligroso. Le insisto pero termina convenciéndome. Cobardemente he decidido regresar. Ella me sobre aconseja irme por el camino a mi derecha, pues la pandilla también domina el otro lado aunque estén divididos por la calle que mencioné.
Voy de regreso y cruzo la calle, yéndome por la derecha. Allí encuentro a una amiga de mi mamá y la saludo, aunque ella no me reconoce. Me dice por qué calle debo de subir exactamente. Le agradezco y al despedirme le digo que soy hijo de… para que se acuerde a quien ayudó. Pero ella es muy indiferente conmigo.
Al subir por esta calle pasa de bajada un señor canoso, tosiendo enfermo. Lo reconozco porque es una personalidad de la tele y lo llamo por su apellido: “señor Guzmán”. Para que vea que me preocupo por su salud. Él sigue su marcha y apenas voltea a mirarme. Yo sigo mi camino. Pasa un profesor de mi carrera que no me conoce y alcanza a el otro personaje. Se ponen a platicarr y, sin advertir plenamente la diferencia, ahora los dos son profesores que conozco y se les une una señora. Yo sigo subiendo y a mi derecha un señor contempla al grupo. Él me dice que está preocupado por la salud del que tose, que es un gran pintor y un artista muy valioso, que ojala se recupere pronto. Le doy el avión y continúo.
Ahora subo por una gran pendiente, aunque es la continuación del camino. Es un cerro. El grupo de los tres comienza a subir también detrás de mí.   Encuentro unos bultos gigantescos que estorban el camino. Los intento pasar con mucha dificultad. En eso, la señora que iba atrás cobra gran velocidad y sube el cerro más rápido que todos. Me alcanza y me rebasa, sobrepasando hábilmente los enormes bultos. Intento imitarla pasando por la derecha, pero me sigo hundiendo o resbalando, en realidad representan una gran dificultad.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

6 comentarios

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.