Posts Tagged Retorno
Titiritero y gato presentándose en exhibición
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 17 abril, 2012
Abordo un taxi junto con mi mamá, para regresar a casa. Una vez al interior este resulta ser en realidad, una pecera. Mi mamá va platicando con una viejita que encontramos. Otra familia va a bordo también. En un momento dado, la pecera-taxi frena repentinamente y algunos de ellos se me vienen encima (ceb). Después, el conductor cambia de dirección justo cuando vamos llegando a mi casa, y comienza a retornar por el mismo camino. Decidimos bajar ahí, ya que estamos tan cerca. Saco el dinero para pagar y se lo doy a mi mamá, que está más cerca para pagar. Como veo que la señora no hace por pagar su pasaje, saco otro tanto y pago también el de ella. Justo en ese momento ella se revela como un familiar nuestro, pero en realidad no acierto a identificarla…
En casa se realiza una exhibición de arte. Voy a uno de los cuartos y me siento a ver un espectáculo. Sobre una pared, el artista ha hecho un hueco para pasar la cabeza y simular ser la de una marioneta que maneja para este efecto. Así pues su cuerpo queda escondido detrás de la pared y sólo la marioneta y su cabeza están en “escena”, pero el lleva un máscara, ocultando su identidad e impidiéndole a su vez identificar al “público”. Mueve algunos hilos y sacude diversos objetos para que un gatito juegue con ellos. El gatito, además, está muy bien entrenado. A parte de mí, otros dos observan el show, recostados en una cama. Pasa un rato y me quedo solo. En ese momento el artista se quita la máscara y saca la cabeza del hollo en la pared para ver quien sigue observándolo. Como se da cuenta de que soy el único que queda toma un descanso. Es cuando se revela como el artista del graffiti que acabo de conocer hace unos días. Y me recuerda, muy entusiasmado, que ojalá colaboremos para hacer una pieza juntos. Yo, mientras tanto, llamo al gatito para acariciarlo. Y él también lo llama, a su vez, quizás para hacerme un poco de competencia con éste. El gato no sabe a quien seguir, pero yo ya no me esfuerzo por atraerlo, ya que comprendo que llevo las de perder, ya que el otro es su amo.
VADEANDO ENTRE PEQUEÑOS LAGOS
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 2 diciembre, 2011
Regresando a casa con mi familia, en pecera. Esta da un giro diferente a la altura de Piedras Negras. Nos bajamos y decidimos caminar. Alguien dice “a caminar, que el camino es muy confuso”. Por donde vamos pasando todo está lleno de pequeños laguitos, entre artificiales y naturales. Algunos rodeados de fauna silvestre y otros que parecen albercas grandes. Con regocijo y asombro vadeamos entre las aguas. Llega un momento en que nos tomamos una foto familiar junto al paisaje.
INFELIZ RETORNO
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 2 diciembre, 2011
Salgo de una estación de metro o algo parecido. Allí, en el suelo, una rueda giratoria cubre toda la salida (y junto a esta, otra igual), como una especie de atracción más que como una trampa. Simula ir lentamente, pero cuando te subes a ella gira a una velocidad impresionante hasta que termina tumbándote. Yo me subo dos veces y las dos veces voy a comer el polvo. Su movimiento es inusual y “relativo”, de un momento a otro parece que va muy lento y al instante te das cuenta que todo el tiempo iba a hipervelocidad. Intento alejarme. Después me doy cuenta de que alguien, adulto, se cae. Voy a revisar que esté bien, y é se levanta sin problema, pero cuál es mi sorpresa al encontrar a un niño gordo tirado en medio de las dos ruedas. Lo ayudo a levantarse pues está todo lastimado. Concluyo que él también se cayó de alguna de las dos ruedas y nadie lo vió, con la posibilidad de ayudarlo, por lo tanto ya llevaba un ratote ahí, convaleciente.
—————————-
Estoy esperando con mi familia a que el autobús en el que vamos de excursión nos traiga de regreso a casa (estamos afuera de este, a uno de sus lados). El tiempo pasa y yo me desespero. Lega el chofer y nos dice que la salida va a tardar y se pospone hasta las tres de la mañana. Me enfurezco de tal manera que no puedo contenerme, de alguna manera intuyo que se trata de un sueño y aprovecho para desquitar mi ira. Voy y golpeo al chofer, pues creo que se está burlando de nosotros y de nuestro tiempo. Lo golpeo con tal intensidad que los demás pasajeros no pueden separarme para que deje de darle de puñetazos.
ACÁ LAS TORTAS
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 13 noviembre, 2011
Espero en una tortería para que me despachen. Tardan demasiado, me voy y regreso. El puesto ahora está vacío y no hay quien me atienda. Luego aparecen los encargados, entre ellos Metz…, la reconozco por su voz primero.
Me dan una torta grande de milanesa, partida por la mitad como es costumbre. Esto ocurre en un espacio interior más acondicionado para comer, aunque no propiamente un restaurante. Me como aquí la primer mitad, pero al tener en mis manos la segunda, alguien (un muchacho), sentado junto a mí, me la quiere quitar de las manos. Al principio creo que se trata de una broma de mal gusto. Pero después me doy cuenta de que el muchacho en realidad me quiere quitar la mitad de torta, al estar convencido de que esta le pertenece. Se la arrebato y me la sigo comiendo. Aunque el no queda muy contento. Después ocurre lo mismo con mi mamá, que ha aparecido en la tortería mágicamente. Con ella no discuto, simplemente me como mi torta e intento explicarle que la suya saldrá pronto. Cuando ya voy a terminar, se me ocurre explicarle al muchacho que la que yo me comí no podía ser suya, ya que mi torta era de milanesa y él había pedido una Toluqueña. Por lo tanto esta debería tener chorizo y la mía no tiene rastro de eso.
Ellos no están nada convencidos. Me molesto muchísimo y hago un típico berrinche. Pago mi torta y le doy al encargado (que comicamente se ha transformado en R Z) $35 extra por la otra torta que supuestamente me comí, aparte de la mía. R está convencido de que se me esta calumniando y no quiere aceptar el dinero, pero yo estoy dispuesto a tirar el dinero en el suelo si así es necesario. Finalmente le doy las monedas en la mano, pero estas caen al suelo, ya que R las toma con desgana. Me voy indignado asegurándoles que han pedido un cliente. Al salir, pienso en lo mucho que extrañaré comer ahí.
Al llegar a mi casa, más bien triste, encuentro una rata muerta en la puerta de entrada. Me pregunto si serán capaces en la tortería de utilizar ratas como relleno de la carne, lo cual me da mucho asco (!).
Al entrar en mi casa, la puerta interior está obstruida por un gran mueble. Lo muevo inmediatamente, pues sospecho que algo raro ocurre en el interior y alguien ha colocado ese estorbo ahí a propósito de no ser sorprendido. Entro en la sala y no veo nada raro, pero al pasar a mi cuarto me encuentro a E caminando en el interior, muy nervioso, como si quisiera disculparse de antemano. Lo saludo y no soy tan severo con él, aunque interiormente estoy molesto. Como quisiera descansar me dirijo a la cama, pero en ella reposan una señora con su niño. Descubro así que esto es lo que me estaba ocultando E. No sé qué hacer ante escena tan grotesca e incomoda.
EL “CONFABULARIO” DE BORGES [sic].
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 12 octubre, 2011
En clase, revisamos el libro “Confabulario”, del che Borges (esto es un error). Todos tenemos una copia del libro, de color rojo (esto es porque lo he confundido con el libro de J. J. Arreola). Reviso el mío y me doy cuenta de que está muy completo. Es una edición bellísima que contiene cartas y otros textos que pueden leerse en apartados, pues el libro, además de ser tal, es como una cajita desplegable. Aldo está sentado detrás de mí.
Al salir tomo el camión para regresar a mi casa. A y L van también. Nos vamos acompañados. A va sentada conmigo. Al pasar por un paradero de microbuses me cuenta que los choferes son sus amigos, lo cual me parece una vulgaridad. Luego ella se tiene que bajar primero y L se sienta conmigo. Lo primero que me dice es “que ella no tiene amigos”, en un evidente tono despreciativo. Intento justificarla y cambio el tema. Le pregunto lo usual, dónde vive y dónde se baja. Me dice que vive en los reyes la Paz, con lo cual le cuento que somos casi vecinos. Nos acercamos al lugar donde se tiene que bajar y se despide de mí, pero yo estoy confundido, no entendí porque tenía que irme con ellas, que parecen no llevarse muy bien.
No puedo regresar a mi casa.
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 11 agosto, 2011
Llueve a cantaros y no puedo regresar a mi casa.
EL PATITO FEO
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 29 julio, 2011
Regreso a mi casa, acompañado de un primo. Abordamos un taxi que, puesto que los niños están de vacaciones, ha subido los costos en su tarifa y nos cobrará $6 (¡¡¡en el sueño no tengo la menor idea sobre tarifas!!!). Las calles están en reparación y el taxi va sobre obstáculos impresionantes, como si fuera un todo terreno, o una cuatro por cuatro. Entre los obstáculos recuerdo que pasa, lento, sobre una calle cuyo pavimento está todo levantado. Y sobre un puente de tablas, angostísimo, con lo cual celebro la pericia del conductor.
Durante varias etapas del sueño estuve acariciando gatitos. Cuando bajamos del auto, encuentro un animalito que creo ser un felino, pero es en realidad un “patito feo”. Como sea lo acaricio y en ese momento ¡descubro horrorizado que está plagado de bichos! Estos son rojizos y se mueven velozmente, trepando en un santiamén a mi mano. Me cuesta trabajo sacudírmelos y suelto al patito, que se rasca con su pico como puede. No son chinches sino que se trata de algo más horrible: son mestizos “cara de niño” o “niña de la tierra”, bebes. Animalitos propiamente norteamericanos a mi pesar, pues constituyen mi mayor fobia dentro de los insectos y he tenido que convivir con ellos toda mi vida, snif (son insectos y no arácnidos, como algunos lo piensan, se llaman Stenopelmatus, y no son ni siquiera ponzoñosos, producen un sonido horrible con sus patas, como si estuvieran chillando, de ahí parte de su apodo). Dichos animalitos NO SON PLAGA Y NO SON PELIGROSOS, se los persigue sin razón y ellos, fuertes, sólo se defienden del humano. Ni siquiera comen otros insectos, son completamente herbívoros y se alimentan de residuos en la tierra. Escarban para enterrarse, removiendo la tierra y AYUDANDO AL CRECIMINETO DE LAS PLANTAS. Y, por supuesto, NO CHUPAN SANGRE, como tontamente lo creo en el sueño.
Sigo caminando, muy asustado y verificando que ninguno se me haya quedado pegado, muy triste por el patito. Voy descalzo y ellos están esparcidos por todo el suelo… (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
:_(
Eso es otro error onírico, pues ellos son solitarios.
PIEDRA MÁNDALA Y TIERRA ESPINOSA
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 29 julio, 2011
Regreso a mi casa, acompañado de una amiga ficticia. En un lugar que se llama “el puerto”, atravesamos por unos relieves de tierra, pues están arreglando las calles y todo está hecho un desmadre. Al subir por uno de ellos, me detengo a observar dos curiosidades: una piedra grande y redonda, volcánica, en tal forma que simula un cactus-mándala. Y unas hojas puntiagudas que, siendo arrastradas por la lluvia, quedaron de tal forma sobre la tierra en relieve que parecen espinas grandes (de unos 15 cm de largo). Es hermoso. Soy consciente de que no fueron instaladas por ningún humano, sino de una formación casual y poética. Rozo mis manos por las hojas en punta y estas no pican, más que espinas parecen pelaje, pues son suaves. Sólo pienso en que me hubiese gustado llevar mi cámara fotográfica para compartirle las fotos a brizz, pues son muy bonitas. Y sobre todo la de la piedra, ya que a mi me gustan mucho las piedras y a ella los mándalas.
Atravesando la colina, hay referencias a un lago cerca de ahí, sólo que desde el punto donde nos encontramos una barda tapa la vista. Seguimos y por no sé qué razón cruzo una calle para ver un local. Entro y no es lo que esperaba. Como sale una señora a atenderme rápido, me hago el tonto y le pregunto que a cómo da sus plumas (bolígrafos) . Me dice que a diez pesos el paquete de diez. Le digo que yo sólo quería una y como no las vende individuales, gracias y adiós (que escena más inútil y sin sentido). A esa hora, los chicos van saliendo de la escuela y son multitud.
(Hay un interludio en el sueño en donde me visualizo junto a mi amiga en una glorieta amplia, CONTEMPLANDO)
Bajamos por una calle y vemos una casa muy bonita, que es en realidad un lugar donde se rentan varias viviendas con un patio en común. Entramos y observamos curiosos. Como hay gatitos los acariciamos. Y mi amiga y yo nos convertimos en gatitos blancos e intentamos subir por las ramas de un árbol pelón. Yo puedo hacerlo y saltar entre ellas, pero mi amiga, que es del mismo tamaño que yo, no puede hacerlo porque “es muy pesada y las ramas se doblan”. Tengo que corregir varias veces la escena para imaginar que ella también puede hacerlo. Y esto lo hago imaginando que yo soy ella (!!!). Y así como gatita brinco y pasa lo mismo, las ramas no resisten su (mi) peso. Hasta que lo consigo. Ya los dos en una rama en común, vemos curiosos hacia un cuarto…
Siguiendo por la casa, somos nuevamente personas. Vemos a los vecinos e interactuamos con ellos. Recuerdo que yo quería irme a rentar ahí y desaproveche la oportunidad (falso recuerdo). Me siento en una silla y sigo acariciando gatitos. En eso descubro que bajo mis pies hay unos pequeñitos recién nacidos, del tamaño de un pulgar (!). Me angustia un poco no haberlos notado pues pude haberlos pisado…
NIÑO DE DÍA Y HOMBRE POR LA NOCHE
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 16 julio, 2011
Estoy con mi hermano Armando. Nos subimos a un puente que están construyendo y le digo que ESTÁ BIEN SER NIÑO DURANTE EL DÍA PERO POR LA NOCHE HAY QUE SER HOMBRES (lo digo en un sentido filosófico de maduración, no en un sentido libidinoso).
En una escuela de artes transito por los salones. Atravieso una calle y llego a otra sección de la escuela en donde da clases Rosario. Platico con sus alumnas. En un momento dado se crea gran expectativa por cierta instalación que están haciendo los alumnos de mi hermano, dirigidos por él (en realidad el proyecto parece ser suyo). Vamos y nos asomamos desde unos grandes ventanales para ver la pieza, que es muy grande y está hecha para verse de un edificio a otro de la escuela (ya había dicho que ésta se dividía en dos cruzando una calle). Para esto ambos edificios son de grandes ventanales, y la pieza consiste en una superposición de varillas y/o astas que hacen juegos de repetición de módulos y que interactúan bastante bien con el lugar.
Todos están muy emocionados, pero en el momento menos oportuno llegan unas autoridades del gobierno de ese lugar (¿Texcoco? ¿¿¿???) para censurar la obra. La polémica es fuerte y yo particularmente me les aviento con las garras, defendiendo a todo pulmón la instalación (hasta ni articulo bien mis palabras y me doy cuenta de ello).
La cosa se extiende y nos dirigimos a sus oficinas ubicadas en otro edificio distante del que nos encontramos. Las calles son muy bonitas, por cierto, rusticas como de pueblo del Estado de México. Allí vuelvo a llamar la atención por aperrarme a nuestros derechos (Ja, hay que recordar que la pieza ni es mía y ni siquiera soy colaborador pero ando de metiche). Ellos intentan ser diplomáticos pero no saben explicar que es lo que está mal en la pieza. Mi hermano, a su vez, dialoga con ellos de manera menos arrebatada que yo. Nos ponen muchos peros, que si hay que quitarle esto, ponerle esto otro. Pero a la verdad terminamos ganando, pues no hay nada malo en la pieza. la escena es algo cómica, en el edificio en cuestión estamos todos en bola y dispersos de repente entre las instalaciones, que por cierto, también tienen una escultura en su centro al interior del edificio, muy parecida a la que mi hermano está instalando, como si yo la visualizara proyectándola en ese lugar.
——————
Disponiéndonos a regresar el argumento cambia de sentido, ni siquiera estoy seguro de que sea el mismo sueño o dos seguidos: somos viajantes de una excursión guiada por mi hermano. Somos hartos, entre sus estudiantes, mi mamá (que hasta entonces no había aparecido), una prima invitada por mi hermano, otros maestros, y otros adultos parientes que no reconozco. La situación es muy confusa para abordar los diferentes autobuses que nos llevarán de regreso. Yo ando en la lela. No sé si regresarme sólo o esperar a que me asignen un lugar. En eso, voy caminando, pues me gusta ver las calles del lugar (¿Texcoco?). Cuando ya todos abordaron su autobús, mi hermano, mi prima y yo nos dirigimos al que nos corresponde. (Hay una pausa misteriosa en la que entro a cierto espacio reducido con otras personas, haciendo un pendiente antes de irnos, pero lamentablemente no recuerdo la naturaleza de ésta escena).
En nuestro autobús mi hermano conduce. Yo, no recuerdo porqué poco a poco voy enojándome. Llegamos bien rápido a nuestro destino, ya más cerca de mi casa. En ese lugar quedaron de verse todos los camiones con los estudiantes a bordo. Al bajar observo cómo llegan todos sanos y a salvo, pero por un perverso malentendido los padres de familia están angustiadísimos pues los esperaban tres horas antes, de hecho son bien poquitos los que nos esperan, todos los demás (la gran mayoría) se han ido a buscar a sus hijos (¿a dónde?).
Caminando por ese lugar voy con un primo (¿no era una prima?). Hacemos memoria y yo creo recordar que ahí es a donde siempre llegábamos cuando regresábamos de ¿Texcoco? cuando éramos niños. Él me dice que así era con él, pero que no se acuerda de mí con ellos, hasta que “hace memoria”. El dichoso lugar es un callejón rojo muy prolongado y quebrado, parecido al callejón del diablo en Mixcoac, pero más apretado y extendido, en rojo, como he dicho. Por ahí cruzo dos veces (corrección onírica: me hago pasar dos veces por ahí con el único sentido de decirle a mi primo que recuerdo ese lugar, cuando en realidad se trata de un falso recuerdo).
Ya estoy encabronado y me quiero regresar, pero mi hermano insiste en seguir ahí. Los concurrentes empiezan a marcharse a sus respectivas casas. Yo sigo caminando con mi hermano y mi prima, que parece admirarlo demasiado. De pronto, voy solo con ella y aprovecho para hacerme el desentendido. Me despido de ella, que queda extrañadísima por mi comportamiento. Me pregunta si no voy a esperar a mi hermano y le digo que no, que yo ya me voy. Y así sin más, me retiro.
Abordo una combi y allí va mi mamá también. Poco antes de llegar a mi casa ella se despide y se baja, ahora el confundido soy yo, pues tardo en recordar que ella vive aparte… Lamento haber hecho mi berrinche y dejar a mi hermano atrás. Como se ha visto en éste sueño me comporto como un niño, HABRÁ QUE ESPERAR QUE LLEGUE MI NOCHE…
Un sueño larguísimo que atraviesa por las tres emociones básicas de los sueños: EXALTACIÓN, IRA y ANGUSTIA.
DOS ESCUELAS DE ARTE
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 10 julio, 2011
Tengo que regresar a mi casa y voy en metro ferreo. Es una línea desconocida por mí y transbordo. Abordo un nuevo tren y me quedo dormido, pasándome toda la línea sin recordar que tenía que bajar en la siguiente estación. La línea es corta, de apenas unas cinco o seis estaciones, pero sigo preocupado porque tengo que llegar a chambear a mi casa con mis proyectos y no sé ni siquiera dónde estoy.
—————————–
Ahora estoy en una escuela de artes y hablo con dos o tres personas. Es momento de ir a comer y voy con ellos. No sé cómo pero me les aparto y no los encuentro para comer. Regreso y no encuentro bien el salón a donde debería dirigirme. Es muy confuso ver las diferentes puertas y no saber en cuál entrar. El parecido de esta escena con las puertas de Alicia en el país de las maravillas es impresionante.
(Nuevo intermedio en donde me dirijo con prisa a mi casa. Me he ido de la escuela y camino confuso por unas calles, desconozco el lugar. De pronto encuentro una estación parecida al tren ligero de la ciudad de México, pero sé que estoy en otra ciudad. La estación a la que llego es de la misma línea por la que andaba en la primer parte del sueño, así que creo que sólo di una vuelta y ando cerca de donde partí. Sin embargo, es confortante el encuentro con ésta.)
Nuevamente en la escuela: me voy hacia la parte posterior del terreno que ocupa ésta y encuentro unas vías de tren, y junto a las vías otra escuela de artes que me gusta más que la primera. Ambas están juntas, como gemelitas. Entro y soy bien recibido. Se realiza una ¿coreografía? entre varios alumnos. Intento integrarme pero por lo absurdo del tema mejor me aparto. Entre los alumnos y maestros encuentro a Marco, que dirige un grupo. He notado que varias personas están bebiendo alcohol, pero dispersos. Le pregunto a Marco que dónde está la bebida y me dice discretamente que tome de su botellita, que me la encarga y regresa, pero que tome de ella disimuladamente porque está prohibido por la institución. Tomo la dichosa botellita yendo con ella con tiento. Se rumora entre los alumnos que algunos “privilegiados” están consumiendo bebidas embriagantes adentro de la escuela y que sólo unos cuantos pueden hacerlo. Yo me siento importante por ser uno de esos pocos. Para éste momento ya no me importa tanto llegar a chambear a mi casa y he decidido tomarme el día, ya que no pude partir a tiempo…
LA LUCHA CON EL ÁNGEL
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 7 julio, 2011
Estoy en compañía de mi hermano R y otra persona. Cruzamos una reja para llegar a…
En moto nos dirigimos al mismo lugar. Yo guío. Intrépidamente me le atravieso a los autos detenidos en un semáforo y llegamos al dar vuelta a la derecha. Mi hermano me dice que debí dar vuelta un poco antes, pero la verdad yo creo dentro de mí que hicimos menos tiempo de cuando él guía. En este lugar creo tener mi casa, compartida con Paco. Una señora nos dice que su hija quiere ir a rentar con nosotros. Menciono a la persona que vivió allí antes de mí y que me cedió el depa…
Evocación de mi hermano Ar como una persona firme y de mucho respeto. Así como lo veía cuando era niño. Él pasa junto a mi y me invita cordialmente a comer con él. Le digo que voy pronto. Pero en vez de eso llego a casa de mi tío S, que es en Chimal pero en una casa ficticia. Allí es un negocio, como tienda. Comen pastel dos primos junto a su mamá, mi tía. A mí se me antoja mucho, y pienso en comprarme uno saliendo de ahí. En ese lugar un señor hace una apología de la coca cola, hablando de sus beneficios para el organismo y de como el doctor hizo mal en prohibírsela (!). Éste hombre se convierte en el papá de… y uno de mis primos en C. El señor lo llama y le aprieta la nariz como si fuera un niño. Yo me cago de la risa por dentro y mejor me voy.
Camino por la calle en dirección de mi casa. En esto pienso que mi tío hizo bien en venirse a vivir para acá, por su tranquilidad. Voy sólo, pero al llegar a mi casa ya voy acompañado de dos personas. Antes de llegar, en la casa de los vecinos, hay un velorio. Un niño muerto al parecer. El velorio se realiza en la calle. Al pasar unas personas nos preguntan qué decía cierta inscripción o anécdota del velorio anterior (de un bebé muerto apenas hace unas semanas y cuyo recuerdo evoco en mi sueño) pero les respondemos que es demasiado feo para decirlo… Hay una lona tirada sobre el suelo, en vez de cubrir a la concurrencia, lo cual vuelve más deprimente el escenario.
Justo cuando voy entrando a mi casa tengo un altercado con mi abuelo (muerto hace más de quince años). Me sigue hasta adentro y forcejeamos. Yo sólo le tomo las manos sin esforzarme de más, pues se que está cansado por la edad y sería injusto ponerme al tú por tú con él. Nos quieren separar y yo estoy de acuerdo con eso, pero él insiste. Le digo a mi hermano que yo sé bien que si él fuera más joven y en pleno vigor seguramente me ganaría en la lucha…
RETORNO Y VISITA
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 6 julio, 2011
Llueve. Auditorio, retorno. Voy a casa de Claudia. Perro y gato. ¿Vemos unas estampas de grabado?. Ella se confunde con Esme. Llega Esau y ve más estampas…
PROTEGIDO POR EL CHAQ
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 20 junio, 2011
Viaje-retorno. Espero en la terminal o en la iglesia. Una chica me pega por accidente con un trapo y yo le digo que soy amigo de Chaquille O´Neal (!). Éste aparece y persigue a los malosos (?).
Un tigre (Ginger) duerme junto a una princesa y un espadachín de juguete. Son pequeños.
ÁRBOL DE FÓSILES
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 8 junio, 2011
…el chivo se ha convertido en niño de nuevo. De regreso a mi casa me contento con él. Volteo hacia un árbol y penden de éste unos huesos de mamut fosilizados. Salto para cogerlos pero están muy altos y sólo consigo bajar algunos. El niño-chivo también intenta bajarlos con dificultad. Me hago de una pértiga y con ella bajo más huesos. Ahora el árbol es un almacén de antigüedades sobre un muro.
Una señora nos llama la atención y corremos. Vamos por una calle que nos aleja de mi casa, pero entiendo que lo hacemos a propósito para que la señora no nos encuentre allí. Al correr decimos que se trata de “la señora del INHA”… Es curioso que los huesos, siendo tan grandes, pesen tan poco.
EL ESCENARIO DEL CRIMEN (EL MAGO)
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 28 abril, 2011
Camino con Luc. A nuestra derecha vemos una calle de terracería amarilla y le digo que me recuerda mucho a las calles de mi infancia, porque la mayoría eran así (es un falso recuerdo). Siento una gran nostalgia (!) (?). Llegamos a un lago (igual a la derecha) que de por sí ya es sorprendente. Lo vemos con atención y es una bahía. Creció de lago a Mar con sólo unos pasos de diferencia. El mar se abre a la izquierda del paisaje y en el frente hay una isla o la continuación de la bahía. Hay muchos árboles y la gente disfruta del lugar. Todo esto es extraordinario porque no nos hemos alejado mucho de mi casa. Pienso que podré regresar ahí las veces que quiera con sólo caminar unas horas.
Vemos unas piedras y empezamos a darnos cuenta de que estamos en el escenario de una conmoción reciente. Es la noticia del momento pues lo que ocurrió ahí fue muy grave, al parecer una masacre. Estamos plenamente convencidos de eso y la prueba son las cinco piedras alineadas en columna frente a la vista. Si te agachas y miras las piedras a la altura de tus ojos, con la isla de fondo (es decir, del horizonte abajo las piedras y hacia arriba la media bahía) puedes ver exactamente el mismo ángulo que se ha publicado en los diarios y en la televisión a nivel nacional, sólo que sin la sangre del crimen, sin los cuerpos, sin la policía y sin los reporteros como juramos haberlo visto en los noticiarios (!) (?). El paisaje es doblemente espectacular. Por ser hermoso en sí mismo y por ser el escenario de todas las miradas y el ombligo de la desgracia. La tranquilidad puede ser algo terriblemente abrumadora cuando sabes que es la calma después de la tormenta.
Se hace tarde y tenemos que marcharnos. No es posible que nos alcance la noche en ese lugar apenas conocido. Aunque yo pienso regresar muy pronto…
Al otro día (!) (?) le cuento a M. el grande y fortuito descubrimiento. Le recalco que no nos quedó ninguna duda de haber encontrado sitio tan famoso. Pero se hace noche y tenemos que marcharnos de donde estamos. En ese punto pasan pocas peceras a esa hora, por lo cual decidimos caminar automáticamente en dirección de una base cercana. Me doy cuenta de que cuando estoy sólo no hago eso y pienso tomarlo como un hábito, pues es mejor caminar unas calles y tomar la pecera desde su base a estar esperando tontamente.
Vamos por callejones estrechos. En eso, le fanfarreo a M que yo puedo luchar contra los espíritus, que todo depende del valor del alma pues esas entidades malignas no pueden hacer nada contra el cuerpo. Intento enseñarle y reto al aire a que aparezca alguna. “Baja” una fuerza extraña desde la oscuridad, por encima de una barda, e intenta hacernos daño pero defiendo a mi amigo parándome firme y soportando a la cosa. Su fuerza es mucha y yo siento que abandono mi cuerpo formando un escudo. Llega otra entidad y es mas intensa aún, casi me arrepiento pero salgo bien librado como muralla.
Por si las recochinas moscas preferimos acelerar el paso. He entrado al sueño prelúcido (lo llamo así porque sé que estoy soñando pero sigo en la necia de que hubo una conmoción en esa playa y en la creencia supersticiosa de que hay “espíritus malignos”).
Lo que sigue es un andar y regresar por callejones tortuosos, acompañado de un amigo y a veces de una chica. Levitando por las calles, enfrentando fantasmas o pasando pruebas, como una en donde nos asomamos desde un puente y pasa un río a gran velocidad sobre unas piedras, con un túnel abismal al fondo de su caída. Pues este es un fluir rápido de aguas en descenso, marítimo y fluvial al mismo tiempo, que se va haciendo mas oscuro sobre el horizonte de su abismo. La banda con la que voy me reta a bajar y deslizarme sin que me lleve la corriente. Les digo que no puedo y nadie protesta, pues entienden el peligro, así que nos vamos a retirar. Pero justo en ese momento me imagino que las aguas no son tan rápidas y que puedo hacerlo, e intento recordarme que se trata de un sueño y, aunque no controlo bien las situaciones oníricas y siempre me sale el tiro por la culata, ¡de un salto me aviento al río y me deslizo corriente abajo por sus piedras y sus aguas! Para mi sorpresa no corro ningún peligro, antes bien me acerca (ahora voy caminando-levitando-brincando por una orilla) a una casa muy grande y muy lujosa, en donde encuentro… (…) …, para variar, sigo caminando contradictoriamente por calles y viendo cosas parecidas a fantasmas y retos.
Visito otra casa más chica, y ahí también… (…) … Doy con un edificio de estilo moderno, muy sólido y solitario, como si estuviera abandonado. Parece que voy a despertar pero me esfuerzo por seguir soñando. No quiero regresar a mi casa porque sé que eso significaría despertar (incluso, en alguna parte del “retorno” a casa me topo con una pared-callejón sin salida y tengo que dar vuelta, ahí es justamente donde empiezo a levitar). Me hago el tonto dando vueltas y más vueltas, levitando, pensando que puedo volar…
En el edificio solitario que mencioné invento que hay una presencia maligna (al parecer no tengo mucha imaginación) y espero a que aparezca. Esto con el maldito pretexto de hacer tiempo y no REGRESAR-DESPERTAR. La presencia sale y es muy amenazante, con lo cual pienso que no es bueno jugar con fuego pero, insisto, es el síndrome de la montaña rusa: cuando estás arriba te arrepientes y te quieres bajar, y una vez abajo lo primero que quieres es subir de nuevo.
No recuerdo que más necedades hice y deshice en el delirio de grandeza, el caso es que ha sido uno de los sueños que más he disfrutado en todos mis tristes días.
VOCES EN EL BOSQUE
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 24 abril, 2011
Regreso caminando con un grupo de personas junto a un bosque (a nuestra izquierda). Una muchacha bonita va conmigo. Tenemos planeado ir a acampar pronto.
Del bosque provienen voces aterradoras y todos las escuchamos, también parecen una exhalación de vapores. No son totalmente claras, son como rumores del viento… pero si pones atención se vuelven inteligibles. Las voces dicen algo así como “no entren” “no vengan” y son muy amenazantes.
El grupo que va conmigo decide no darle permiso a la muchacha de ir al bosque y promueven la alarma general y prohibición absoluta de ir a la montaña.
Ponen un cercado policíaco y yo lo rebaso. He tomado la decisión de enfrentarme a los espectros del bosque, aunque debo de aceptar que voy con miedo y no sé lo que me voy a encontrar.
Voy como un NIÑO (literalmente) y un policía corre detrás de mí para impedírmelo. Todos quieren que me alcance por mi propia seguridad y él parece que lo va a conseguir porque yo soy muy chico y no corro tan rápido como un adulto. La escena es dramática, le llevaba ventaja en un principio porque rebasé las vallas y tardaron en reaccionar, pero como ya he dicho, está por alcanzarme. En ese momento cobro cierta lucidez e imagino que puedo ir más rápido, y como eso no es suficiente, imagino que el policía, como es algo viejo, pronto se cansará y yo me saldré con la mía.
Así parece, pues le vuelvo a ganar ventaja. Y el bosque está esperándome.
RETORNO A LA TERMINAL
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 24 abril, 2011
__________________________________________________________________________________________________
Es de noche. Vago cerca de la escuela y encuentro a unos compañeros comiendo ¿quesadillas? en una fonda. Es una lástima, quisiera quedarme a comer algo pero no tengo tiempo.
Me despido porque se me hace tarde. Según yo llevo buen tiempo para marcharme. Estoy en la plaza de Toluca y camino junto a C. A. Ella señala que la terminal de autobuses está muy cerca, pasando la calle, pero su tono es de alguien que nunca ha estado ahí y sólo lo dice por corazonada. Yo sigo tontamente su palabra y pienso que sólo tengo que caminar un poco para abordar mi autobús, como he caminado un poco desde el centro… (recuerdo, incluso, que ya me habían platicado de esa posibilidad, pero es un falso recuerdo).
Lo que sigue es un eterno caminar y vagar desorientado en busca de la terminal. En momentos decido abordar un camión para llegar a esta, pero no pasan. Mi preocupación por alcanzar un autobús aumenta en grado sumo. Y corro, corro desesperadamente por alcanzar mi destino, pero mis piernas no responden y voy muy lento, aunque me esfuerze vanamente acelerar. Llego a una calle muy transitada y comienzo a preguntarle a la gente. Una señora me informa que está retirada la terminal, le pregunto que si los camiones que pasan por ahí me llevarían y me dice que no, que a tres calles puedo encontrar transporte.
Voy en busca de ese transporte y ahora las calles son muy oscuras, incluso llego a una avenida que identifico con la de “las torres” (este sí es un recuerdo acertado). Sigo por ahí hacia mi izquierda pero los camiones no me hacen la parada. Observo unos montones de tierra, debajo de los cables de las torres de luz y pienso que si no alcanzo a abordar mi autobús tendré que refugiarme y esconderme ahí. Aunque noto que hace frío y yo estoy desabrigado, así que temo cómo voy a sobrevivir. Pienso en buscar un mejor refugio…
En eso llego (absurdamente lo recuerdo a mi derecha) a una feria y vuelvo a preguntar para orientarme. Una señora me dice afortunadamente que estoy cerca y me señala la terminal de autobuses cruzando la calle.
EL CAMINO TORTUOSO
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 23 abril, 2011


GERARDO VALVERDE/OBRA





