Posts Tagged Noche

En pandillas

Hay dos pandillas y yo pertenezco a una de ellas. Nuestro grupo es perseguido por el otro a punta de balazos. Corremos y nos dispersamos. Este primer escenario es muy parecido a la plancha del zócalo en la Ciudad de México. Es de noche. Más adelante nos vamos reagrupando por partes y convenzo a los demás de regresar bien armados por uno de nuestros compañeros que está en poder de los otros.  Visualizo bien ciertas calles y avenidas semejantes a las de la colonia Roma. Empieza a amanecer. Al llegar a una especie de guarida vamos matando sin piedad a los enemigos y buscamos a nuestro amigo.
Más allá de lo evidente el sueño es particularmente violento en su trasfondo social.

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Toque de queda y refugio anti-narcos

Camino en la oscuridad por una calle encharcada. Me dirijo a un concierto que se llevará a cabo. A lo lejos, puedo ver que ya está el templete y hay gran alboroto de luces a su alrededor. Otras personas, dispersas, caminan en mi misma dirección con el mismo objetivo. Lo simple de esta descripción no alcanza para expresar el profundo misterio que domina la atmósfera…
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Ahora voy sobre un auto en marcha (¿o una camioneta?) junto con dos sujetos y es de tarde. El que va junto a mí es más reservado pero el otro no para de hablar de arte. Mientras esto ocurre veo a uno de los lados de la calle la casa-estudio de cierto artista que no me parece desconocido (¿I L?). Veo su chamba formada por una acumulación de pequeñas piezas transparentes unidas entre sí. Luego más adelante observo un tiradero de estuches de películas en formato CD. No dejo de relacionar ambos lugares marcados por la acumulación y el reciclaje.
Por el otro lado del vehículo, el idiota de mi compañero parlanchín, después de sus peroratas sobre “arte”, se vuelve loco y en un acto particularmente estúpido como pocos, toma una lata inflamable y con fuego se hace de un pequeño lanzallamas para disparar en dirección de una casa en donde se sabe se ocultan unos narcos muy peligrosos y violentos. Esto lo hace con saña utilizando una abertura en la pared para quemar vivos a los maleantes. Como no consigue acabar con ellos salimos todos disparados del auto para escapar de su venganza (no se explica porqué, si vamos en un auto, salimos corriendo en vez de acelerar). Mis compañeros se van por una calle a la derecha y yo me aparto hábilmente de ellos, pues ya no les tengo confianza. Decido confiar en mi prudencia y voy a meterme a un local que es cerrado inmediatamente después de mi ingreso. Todo mundo está terriblemente asustado pero yo sé que ahora me encuentro con personas inocentes.
Pasa la tarde y cae la noche. Se ha dado un toque de queda y cualquiera que ande por las calles corre el riesgo de ser asesinado despiadadamente. En el local en el que nos encontramos escondidos uno de los dueños empieza a abrir unas compuertas de un refugio secreto en la alto del muro formadas por falsos pedazos de pared con tabiques igualmente falsos que se van abriendo como una superposición continua de capas. Cuando han abierto una capa de paredes falsos está otra y luego otra y otra, asegurándonos un buen refugio camuflado.
No obstante, como al asomarnos por la calle ésta parece vacía, dos jovencitas deciden salir pese a nuestras reconvenciones. Y un padre le dice a su hijo, justo cuando estamos por entrar al refugio que “tienes tu mesita, pasa, pero tienes tu mesita real”, con la intención de explicarle lo que está pasando y educarlo para la toma de decisiones en las situaciones difíciles (????????????????????????????????).

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En algún momento, al principio del sueño y en un escenario independiente (creo que me encuentro en una celebración en una casa al aire libre), mi sobrina Lupita se enoja conmigo porque cree que vi sus archivos alojados en ¿un iPod?

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Extraviado pero comprando barritas Marinela de colores maravillosos

Estoy en la casa de mis parientes en la colonia San Felipe de Jesús de la Ciudad de México. Por no sé qué diablos estoy fuera de la casa y me alejo cada vez más. Como empieza a oscurecer temo extraviarme y decido regresar, pero demasiado tarde: ahora está completamente oscuro y no tengo maldita idea de dónde me encuentro. No entro en pánico y decido regresar guiándome con mi astucia. Las grandes avenidas por las que paso me son desconocidas pero en mi imaginación quiero identificarlas. Cruzo caminando por encima de un canal de aguas negras y veo claramente el agua sucia por debajo de mí. Luego veo a unos muchachos jugando baloncesto. Desciendo por una ladera con mucho cuidado de no caerme, ya que apenas si alcanzo a ver en la noche. Atravieso por unas unidades habitacionales y me voy tranquilizando. Como un ejercicio compensatorio como pocos, entro a una tienda, ya despreocupado, y tomo dos paquetes de galletas. Por si fuera poco se me antojan además unas barritas del mostrador y le pido al tendero las de color azul turquesa que están junto a las normales de fresa y piña. Luego, siguiendo con estos descubrimientos inusuales, me fijo en las barritas de color amarillo limón intenso y también me hago de un paquete de estas. No tengo maldita idea de los sabores de la mermelada de estas galletas pero no puedo esperar a probarlas.
En alguna parte del sueño imaginé la sentencia “cuando peleas con espadas tu cuerpo también cuenta”. En relación a la idea de defenderme si fuera necesario o porque tal vez sí hubo una parte en la que luchaba paro la he olvidado. Lo que quise decir fue que no sólo basta tener un arma como defensa sino que también los movimientos del cuerpo cuentan en dichas artes. Esto es, claro, y visto desde la vigilia, una tremenda perogrullada. Pero en el sueño debió servir para apaciguar la ansiedad.

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Extraviado pero tuiteando

Fiesta en la calle. Aparece chica súper guapa. Mi primo se la quiere ligar. Yo lo reté a tomar (¿tequila?) a ver quien aguantaba más.
Voy a encaminar a mi mamá para que llegue a su casa. Es tarde y está oscuro.
Ar nos va a dejar en camión. Se desvía antes de llegar a mi casa. Yo desconfío. Mg va también. Me bajo. Camino solo y desorientado en la oscuridad de la noche, muy preocupado de quedar varado en ese sitio desconocido y a expensas de posibles asaltantes. Llego con un mototaxista y éste me quiere cobrar $500 por llevarme (supongo que por tarifa nocturna y porqué se quiere aprovechar). No tengo tal cantidad así que mi última oportunidad es hacer una llamada de rescate. Pero al momento de encender el teléfono me confundo demasiado en la búsqueda de mis contactos y no puedo llamar ni escribir un mensaje. lo absurdo es que, aún en tal situación, aprovecho para ver los hastags del momento en la internet.

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CAMINATA NOCTURNA EN REALIDAD VIRTUAL

En excursión con un grupo de artistas visuales jóvenes. Todos becados (el viaje se entiende en este sentido como un premio u obligación de la beca). Estamos en una ciudad que desconozco.
Por no sé que razón, nos dividimos en dos grupos (¿hombres y mujeres?). Me voy con el grupo de los chicos, pues tenemos un asunto pendiente que arreglar (¿la composición de cierta obra? ¿Un encargo o arreglo mural?). Para ello somos transportados a parte en otro autobús.
Al regresar al grupo se celebra una comida para todos. En ella participan también nuestros tutores. Esto es en un grande restaurante, pero abierto con grandes ventanas en tres de sus lados, casi como si estuviéramos al aire libre. (Hasta este momento hubo una transición de una atmósfera vespertina a una nocturna, después todo será nocturno)
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No recuerdo en qué momento me separe de los demás y porque me he alejado. Sólo sé que de pronto tengo una lucidez extraordinaria, tanto que recuerdo haber despertado brevemente del sueño y he regresado a él casi instantáneamente. Voy caminando por una calle oscura, pues es de noche. El camino es de subida y presenta una curva muy pronunciada. Yo sé que me dirijo a alcanzar a mi grupo, que he dejado temporalmente. Al ir subiendo por el camino me parece extraordinaria la situación, pues realmente siento que voy caminando por una calle y todo es muy realista y detallado. Pero yo sé que se trata de una ilusión (no alucinación, que sería diferente). En ese momento comprendo como algunas personas pueden creer en viajes astrales y proyecciones extra-corporales de todo tipo, cuando las representaciones de la mente llegan a ser tan miméticas con la realidad. No obstante, estoy lo bastante lúcido para comprender el fenómeno. Sin embargo, cuando voy subiendo por la calle, que es curva, noto que no tiene banqueta (l0 cual no me extraña ya que conozco muchas calles así). Pero esto sirve para que me haga a un lado por si algún auto o camión llegase a pasar de improviso por ahí. Mi temor, hay que aclararlo, es que me haga reaccionar de tal manera que despierte y me pierda de seguir gozando tan extraordinario momento, NUNCA CREO QUE PUEDA SER “ATROPELLADO”, ni tengo un temor físico al respecto. Estoy tan lúcido que hasta recuerdo que cuando uno ya está demasiado en lucidez en un sueño se tiende a despertar pronto. Y por ello soy cuidadoso en extremo de no alterar el orden del escenario.
Me doy el lujo de voltear y ver bien por donde transito, con gozo. La ciudad por la que voy me recuerda a Guanajuato y otras ciudades de México donde las calles son muy irregulares, con subidas y bajadas a desnivel por doquier. Veo también las lamparas, apagadas algunas y prendidas las otras, la calle vacía por las altas horas, y sólo alguno que otro auto que pasa junto a mí. Pero el momento más importante es cuando doy vuelta por esa curva tan pronunciada cuesta arriba. Sólo pienso en poder alcanzar a mi compañeros, ya que tengo curiosidad de interactuar con ellos y ver cómo es su comportamiento, al no ser reales y formar parte de una expresión de mi psique.
Al llegar con ellos encuentro que han salido todos del restaurante y están por abordar el autobús que nos llevaría a descansar o a nuestro siguiente punto  a visitar. Están todos borrachos y son muy chistosos, como si de veras estuviera pasando y ellos fueran personas. Unos suben al autobús y otros hacen como que esperan algo o están despistados o muy borrachos. Sufro un poco porque quisiera subirme también al autobús y ver a dónde sigue la cosa, pero ya no consigo continuar tanto mi capricho y despierto, ya era demasiada la sensación de realidad virtual como para que la corteza prefrontal dorsolateral de mi cerebro no tomara cartas en el asunto y me hiciera despertar.

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REGRESANDO EN LA OSCURIDAD

Llegando a mi casa con la calle en total oscuridad. Tengo miedo. Una pareja, detrás de mí, viene caminando. Tardo en saber si me siguen o sólo van pasando, cuando compruebo lo segundo me tranquilizo un poco. Luego, paso junto a unos niños que juegan a la pelota, aunque todo sigue muy oscuro. Al llegar a mi casa encuentro a uno de mis hermanos comiendo papitas, también caminando hacia la casa. No quiero hablarle.

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CUMPLE DE EBLEM

Cumple de Eblem. Hablo con G por teléfono celular desde el supuesto patio de la casa de E, para saber si le va a caer. Dibujo un mapa y mezclo a propósito varios de ellos, supuestamente de sueños anteriores (no estoy lúcido, pero mi inconsciente evoca el mapa de LA CASA DE LOS FANTASMAS  “LOS OTROS”), un patio de escuela, casa de E y un salón de clases. Superponiendolos todos en  un mismo plano, como en capas traslucidas.
Combino una reunión nocturna con Eb, mis primos y Marco de la secundaria.
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Veo un jabón grande y figurillas que salen de este.

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LA CASA DE LOS FANTASMAS (“LOS OTROS”)

Paso la noche en casa de mis parientes. Esta es más grande de lo común, con varios pasadizos y cuartos de hospedaje. Hay una gran multitud en el inmueble. (En esta parte apunté la frase “E en sus calcetines”, al despertar, pero lamentablemente he olvidado la imagen, curiosa, de una persona en sus calcetines…)
Yo duermo en uno de los cuartos posteriores. Quiero salir al sanitario, que está al otro extremo de la casa (nada de esto corresponde con la realidad). Atravieso un patio trasero ficticio, una cocina ficticia que comunica esta parte con un patio delantero y más habitaciones. Llego a esta parte y sorprendentemente todos están despiertos, siendo que es de madrugada. Trabajan arduamente como si fuera de día y esto me extraña muchísimo, pues están totalmente entre la oscuridad y la penumbra. Es, como había dicho, una gran multitud incoherente.
Mi abuelo, que murió hace más de 15 años, sale y me hecha pleito. Yo me encabrito y esta vez si nos vamos a pelear (soñé una situación similar en “LA LUCHA CON EL ÁNGEL“). Nos separan y me retiro a mi habitación.
Al regresar, siendo que la casa es un laberinto, es impresionante la imagen mental que me hago de su estructura, recordando (supuestamente) con lujo de detalle el recorrido que hice de mi cuarto a la parte donde me iba a pelear. Visualizo un mapa mental de la ficticia cocina con salida a un patio trasero, luego la puerta por donde debo pasar hasta llegar a mi cuarto, e inmediatamente después de imaginado, transito la ruta.
Al llegar, para variar, todos parecen estar despiertos y realizan sus actividades a plena oscuridad. Aquí, a diferencia de la otra sección de la casa, soy yo el que causa la extrañeza. ¡Me consideran un fantasma que ha llegado a molestarlos! Corren aterrados a esconderse y no me dejan explicarles que ahí es donde yo estoy pasando la noche. Que solamente me paré para ir al sanitario, que son ellos los extraños moviéndose en la oscuridad como si nada. Que, haciendo caso de la poca lógica que impera en el lugar, siendo estrictos, ellos deberían ser los fantasmas y no yo…

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LEVANTAN MIS PIES Y BRAZO IZQUIERDO

Siento como si una fuerza negativa levantara mis pies a unos 20 cm de la cama, junto con mi brazo izquierdo que también parece levitar aunque en menor medida. No puedo moverme para “asomarme”, ya que las cobijas obstruyen mi visión.  Además estoy lúcido pues recién acabo de dormirme (3:30 am aprox). Cuando despierto sigo con la percepción horrorosa y tardo unos segundos en animarme a moverme y ver la oscuridad de mi cuarto.
(Al despertar hice la anotación: “lista de reproducción -de iTuns- provoca levantamiento de pies”. Al parecer soñaba con eso anteriormente a la lucidez).

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PARÁLISIS Y TEMBLOR CORPORAL

Estoy somnoliento, entre la vigilia y el sueño. Escucho claramente mi nombre en la voz de mi hermano detrás de la puerta, angustiado. Voy a levantarme para ver cuál es su preocupación pero en ese momento quedo entumido bajo las sabanas, temblado del cuerpo, sobre todo de los pies. Me doy cuenta de que se trata de una pesadilla y de que alucino, pero no puedo contener el pánico. Siento una presencia maligna con una energía muy fuerte que me hace percibir esa particular vibración corporal, que no recuerdo haber experimentado antes.
Aunque estoy harto lúcido, el horror continúa un ratote, aún después de “despertar” (¿realmente llegué a dormirme o fue una alucinación pura?). Ya puedo moverme y dudo de si mi hermano realmente me llamó, ya que estoy más convencido de que lo aluciné (se trata claramente de una ALUCINACIÓN HIPNOGÓGICA pues escuché la voz detrás de la puerta y todo el tiempo estuve lúcido, añadiéndole, claro, la parálisis del sueño). Continúo con terror y no quiero despegarme de las cobijas, por las recochinas moscas. Cuando intento cerrar los ojos y descansar la amenaza del temblor en el cuerpo aparece nuevamente, junto a esa carga pesada que la acompaña. Hasta hago pruebas: cierro los ojos y los abro en varias ocasiones, provocando la somatización característica de la pesadilla, pero sin que llegue a activarse del todo, pues no vuelve pronto la verdadera somnolencia.
En eso estoy cuando paso del pánico al juego, con la mecánica descrita en el párrafo anterior. Me preocupa, no obstante (aunque juego y soy optimista, el miedo nunca desaparece) la duda sobre la realidad de los hechos. Hacía mucho tiempo que no tenía la menor duda con respecto a la realidad estrictamente material de la vida, y a la creencia en lo sobrenatural como meras proyecciones simbólicas (como dioses, fantasmas, duendes y cosas así, que atribuyo a la misma categoría). La duda me asusta (si todo eso existe, ya me chingue!!!! no existe la menor posibilidad de ser aceptado en su paraíso, por HEREJE!!!).

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VIAJE AL FUTURO-PASADO

PRESENTE

En mi cuarto. Noche. La luz de afuera prende. Intento dormir. Se apaga la luz y salgo al patio a encenderla, con miedo. Los cristales de la ventana están sólo a la mitad (falta el lado izquierdo), y no hay cortina. Por vergüenza a que la gente pase y me vea apago la luz, que ahora creo esta al interior.
En realidad volteé todos los elementos en mi mente, la luz es de afuera y el interruptor está adentro…
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PASADO

Es de día. Sigue la escena en mi cuarto. Mi mamá está enojada conmigo. Una niñita aparece y yo la consiento. Se trata de una sobrina irreal. Ella es candida y berrinchuda.
En exterior. Llega una camioneta a surtir productos comerciales. A mi me dejan una dotación de yacults de una nueva marca. Creo que me van a gustar y habrá que probarlos. La niñita llora para que le compren algo. Mi mamá le dice que si encuentra $5 se lo comprará. Yo intento ayudarla y como no tengo dinero conmigo pienso decirle a mi mamá que nos preste, a fin de cuentas yo le pago inmediatamente….
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VIAJE AL FUTURO-PASADO

Nuestra casa está en una bahía. Es el futuro. Esperamos a la maestra “A” para que dé su primer día de clases. Por la acera de enfrente vemos llegar a una señora viejita y con carga para caminar. Le digo a mi mamá que si será una de mis hermanas. Pero me dice que no, que es su antigua novia de juventud (???). Ella la llama su “grummy” (no groupie)…
Mi mamá me muestra la fachada de la casa. Domina en ésta un árbol “ahuehuete”. Vamos por una pendiente de rocas y pasamos por detrás de éste, en donde me sorprende el hecho de que está hueco y apenas agarrado a las rocas por unas pocas raíces. Creo que se caerá en un momento dado. En eso estamos cuando un niñito (supongo de mi familia) “cae” por debajo del árbol. No le pasa nada, aunque yo me había preocupado. Desde el punto en que nos encontramos observo que se han terminado dos construcciones en la fachada. Según yo, en mi tiempo empezaron a proyectarse (pero esto es un falso recuerdo). Quedaron más chicos de lo que había creído. No recuerdo su forma, solamente con vaguedad las escaleras de uno, y de cómo se penetran mutuamente ambos adornos-monumentos.
Ahí seguimos cuando unos niños activan un mecanismo que consiste en una rueda de agua. Lo malo es que las “aspas” nos pasan rozando a mi mamá y a mí. Ella se divierte y yo finjo reír también, pero en realidad no me parece tan chistoso, siento que corro peligro con las aspas rozando tan cerca. Bromeamos por la ayuda que nos proporciona el hecho de ser delgados, pero la verdad es que yo ya quiero que apaguen la maldita rueda.
Finalmente la desconectan. Pero el trance para zafarse todavía es complicado. Mi mamá se sale. Los niños juegan ahora al escondite. Y yo sufro pensando que en el momento en que me estoy saliendo pueden volver a activar el mecanismo, con lo cual quedaría hecho papilla…
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Ya en suelo firme, nos encontramos dentro del patio de la casa. El escenario ha cambiado, de la imagen completamente idílica de la casa junto al agua y la fachada de fantasía, con su árbol, su rueda enorme y sus retoques escultóricos, se ha transformado en la casa de mis parientes, más o menos, pues no es exactamente igual.
Allí una supuesta hermana del futuro, algo fresa por cierto, se despide de su novio. Ambos le arrojan algo a un perito muy juguetón que corre a la puerta. El novio se va. Pienso en ese momento en el facebook, que seguramente le gustaría mucho a ella, pero no lo conoce porque aquí es el pasado y todavía no se inventa (¡¿no estábamos en el futuro?!). Mi “hermana” del futuro-pasado construye una puerta para su cuarto, con tejidos. Le queda bastante grande y estorba a la puerta del cuarto de alado (¿el mío?..). Es muy tosca y pienso decírselo. Me intriga saber cuál será mi cuarto en el futuro. En el de ella entramos mi mamá y yo. Allí se reúnen muchos sobrinos y otros familiares (todos estamos hacinados). La platica gira en torno a los terrenos que han comprado en diferentes sectores, destacándose “EL SECTOR CUATRO”.
En este escenario futuresco, confundido y mezclado en ocasiones con el pasado, busco a mi padre, pues me pregunto cuál será su lugar en toda esta historia. No entiendo que él murió hace 25 años y es el menos indicado para estar presente.
Mi mamá me lleva nuevamente al patio. En éste le confieso que vengo del pasado. Entramos a otro cuarto para que pueda contarle con detalle sobre el pasado que, según me dice, “ella no vivió” (¿cómo puede ser que ella no haya vivido en el pasado?). Le hago saber que sólo refresco su memoria. Como observo que le falta la mano izquierda y en su defecto tiene un muñón, le cuento que en el pasado si tenía su mano. A lo que me responde con una imagen sorprendente: ¡¡¡¡¡me muestra su muñón y de este comienza a abrirse su mano escondida, como si brotara del reverso interior de éste, dedos y palma, al momento que me dice que sí tiene mano pero la oculta para no tener que cambiar pañales!!!!!!
Le quiero seguir contando pero entran los espectros de mis abuelos. Mi mamá se emociona mucho pero le hago saber su error, diciéndole que ellos ya están muertos y sólo los está imaginando, pero no me hace caso (si sólo los imagina, ¿cómo es que yo también puedo verlos?). Le pregunto a mi madre por mi tios, pero me contesta que hace tiempo rompió relaciones con ellos. Ha habido una ruptura familiar notable. Entran luego unos niños (más sobrinos, al parecer, se reproducen como conejos) y me explican que EL SECTOR CUATRO SE TRATA DE OTRO PLANETA, así como los otros sectores de que hablaban. La tierra, en el futuro todavía más sobre poblada, se extiende a otros territorios celestes… Con esto los niños se ríen sin ton ni son, lo más grave es que mi mamá les sigue el cuento y se ríen todos como locos desencajados. Estamos ahora en una azotea de dos pisos de alto y a mi derecha está el vacío. Entro al sueño lúcido y les pregunto a todos que si en el futuro todos son idiotas. Como asienten en respuesta mientras siguen riendo desencajados, tomo una determinación, está muy alto y siempre he tenido vértigo, pero me arrojo sin más ni más por la orilla, cayendo en el patio de la casa contigua. En un intento de suicidio a la vez frustrado y grotesco…
En ella, sobre el suelo, espero vanamente mi muerte que no llega. Abro los ojos y observo que alguien se acerca, y observo también el suelo dividido en dos: uno, sobre el que yazgo, como con basurillas de paja sobre su superficie y  junto a una pared llena de orina que se  extiende hasta casi tocarme; el otro, dividido por una franja, suelo terroso al exterior del patio de ésta casa. Los que se acercan son dos viejitos que me explican lo predecible: en el futuro, los suelos son anti suicidios, hechos para resistir graves caídas. Desgraciadamente no caí más allá de la línea, con lo cual habría conseguido mi objetivo. Con esto, el sueño termina su burla fatal sobre mi destino.

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JUGUETES EN LA AZOTEA

Juguetes en la azotea: Donald, Mickey, Pluto, Tren… soldaditos… Pluto está como enojado, pero lo contentamos. Experimento vividamente la animación, pues los veo con vida y de pronto extáticos, con conciencia de que yo los muevo con mi imaginación.
Voy a la cocina y me enojo con mi mamá. Quiero un pan de dulce, lo pruebo y me sabe bastante bien. Allí veo más muñecos, sobre todo a He man, que lo veo doble y ya quiero integrarlo a mi juego.

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EL ESCENARIO DEL CRIMEN (EL MAGO)

Camino con Luc. A nuestra derecha vemos una calle de terracería amarilla y le digo que me recuerda mucho  a las calles de mi infancia, porque la mayoría eran así (es un falso recuerdo). Siento una gran nostalgia (!) (?). Llegamos a un lago (igual a la derecha) que de por sí ya es sorprendente. Lo vemos con atención y es una bahía. Creció de lago a Mar con sólo unos pasos de diferencia. El mar se abre a la izquierda del paisaje y en el frente hay una isla o la continuación de la bahía. Hay muchos árboles y la gente disfruta del lugar. Todo esto es extraordinario porque no nos hemos alejado mucho de mi casa. Pienso que podré regresar ahí las veces que quiera con sólo caminar unas horas.
Vemos unas piedras y empezamos a darnos cuenta de que estamos en el escenario de una conmoción reciente. Es la noticia del momento pues lo que ocurrió ahí fue muy grave, al parecer una masacre. Estamos plenamente convencidos de eso y la prueba son las cinco piedras alineadas en columna frente a la vista. Si te agachas y miras las piedras a la altura de tus ojos, con la isla de fondo (es decir, del horizonte abajo las piedras y hacia arriba la media bahía) puedes ver exactamente el mismo ángulo que se ha publicado en los diarios y en la televisión a nivel nacional, sólo que sin la sangre del crimen, sin los cuerpos, sin la policía y sin los reporteros como juramos haberlo visto en los noticiarios (!) (?). El paisaje es doblemente espectacular. Por ser hermoso en sí mismo y por ser el escenario de todas las miradas y el ombligo de la desgracia. La tranquilidad puede ser algo terriblemente abrumadora cuando sabes que es la calma después de la tormenta.
Se hace tarde y tenemos que marcharnos. No es posible que nos alcance la noche en ese lugar apenas conocido. Aunque yo pienso regresar muy pronto…
Al otro día (!) (?) le cuento a M. el grande y fortuito descubrimiento. Le recalco que no nos quedó ninguna duda de haber encontrado sitio tan famoso. Pero se hace noche y tenemos que marcharnos de donde estamos. En ese punto pasan pocas peceras a esa hora, por lo cual decidimos caminar automáticamente en dirección de una base cercana. Me doy cuenta de que cuando estoy sólo no hago eso y pienso tomarlo como un hábito, pues es mejor caminar unas calles y tomar la pecera desde su base a estar esperando tontamente.
Vamos por callejones estrechos. En eso, le fanfarreo a M que yo puedo luchar contra los espíritus, que todo depende del valor del alma pues esas entidades malignas no pueden hacer nada contra el cuerpo. Intento enseñarle y reto al aire a que aparezca alguna. “Baja” una fuerza extraña desde la oscuridad, por encima de una barda, e intenta hacernos daño pero defiendo a mi amigo parándome firme y soportando a la cosa. Su fuerza es mucha y yo siento que abandono mi cuerpo formando un escudo. Llega otra entidad y es mas intensa aún, casi me arrepiento pero salgo bien librado como muralla.
Por si las recochinas moscas preferimos acelerar el paso. He entrado al sueño prelúcido (lo llamo así porque sé que estoy soñando pero sigo en la necia de que hubo una conmoción en esa playa y en la creencia supersticiosa de que hay “espíritus malignos”).
Lo que sigue es un andar y regresar por callejones tortuosos, acompañado de un amigo y a veces de una chica. Levitando por las calles, enfrentando fantasmas o pasando pruebas, como una en donde nos asomamos desde un puente y pasa un río a gran velocidad sobre unas piedras, con un túnel abismal al fondo de su caída. Pues este es un fluir rápido de aguas en descenso, marítimo y fluvial al mismo tiempo, que se va haciendo mas oscuro sobre el horizonte de su abismo. La banda con la que voy me reta a bajar y deslizarme sin que me lleve la corriente. Les digo que no puedo y nadie protesta, pues entienden el peligro, así que nos vamos a retirar. Pero justo en ese momento me imagino que las aguas no son tan rápidas y que puedo hacerlo, e intento recordarme que se trata de un sueño y, aunque no controlo bien las situaciones oníricas y siempre me sale el tiro por la culata, ¡de un salto me aviento al río y me deslizo corriente abajo por sus piedras y sus aguas! Para mi sorpresa no corro ningún peligro, antes bien me acerca (ahora voy caminando-levitando-brincando por una orilla) a una casa muy grande y muy lujosa, en donde encuentro… (…) …, para variar, sigo caminando  contradictoriamente por calles y viendo cosas parecidas a fantasmas y retos.
Visito otra casa más chica, y ahí también… (…) … Doy con un edificio de estilo moderno, muy sólido y solitario, como si estuviera abandonado. Parece que voy a despertar pero me esfuerzo por seguir soñando. No quiero regresar a mi casa porque sé que eso significaría despertar (incluso, en alguna parte del “retorno” a casa me topo con una pared-callejón sin salida y tengo que dar vuelta, ahí es justamente donde empiezo a levitar). Me hago el tonto dando vueltas y más vueltas, levitando, pensando que puedo volar…
En el edificio solitario que mencioné invento que hay una presencia maligna (al parecer no tengo mucha imaginación) y espero a que aparezca. Esto con el maldito pretexto de hacer tiempo y no REGRESAR-DESPERTAR. La presencia sale y es muy amenazante, con lo cual pienso que no es bueno jugar con fuego pero, insisto, es el síndrome de la montaña rusa: cuando estás arriba te  arrepientes y te quieres bajar, y una vez abajo lo primero que quieres es subir de nuevo.
No recuerdo que más necedades hice y deshice en el delirio de grandeza, el caso es que ha sido uno de los sueños que más he disfrutado en todos mis tristes días.

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RETORNO A LA TERMINAL

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Es de noche. Vago cerca de la escuela y encuentro a unos compañeros comiendo ¿quesadillas? en una fonda. Es una lástima, quisiera quedarme a comer algo pero no tengo tiempo.
Me despido porque se me hace tarde. Según yo llevo buen tiempo para marcharme. Estoy en la plaza de Toluca y camino junto a C. A. Ella señala que la terminal de autobuses está muy cerca, pasando la calle, pero su tono es de alguien que nunca ha estado ahí y sólo lo dice por corazonada. Yo sigo tontamente su palabra y pienso que sólo tengo que caminar un poco para abordar mi autobús, como he caminado un poco desde el centro… (recuerdo, incluso, que ya me habían platicado de esa posibilidad, pero es un falso recuerdo).
Lo que sigue es un eterno caminar y vagar desorientado en busca de la terminal. En momentos decido abordar un camión para llegar a esta, pero no pasan. Mi preocupación por alcanzar un autobús aumenta en grado sumo. Y  corro, corro desesperadamente por alcanzar mi destino, pero mis piernas no responden y voy muy lento, aunque me esfuerze vanamente acelerar. Llego a una calle muy transitada y comienzo a preguntarle a la gente. Una señora me informa que está retirada la terminal, le pregunto que si los camiones que pasan por ahí me llevarían y me dice que no, que a tres calles puedo encontrar transporte.
Voy en busca de ese transporte y ahora las calles son muy oscuras, incluso llego a una avenida que identifico con la de “las torres” (este sí es un recuerdo acertado). Sigo por ahí hacia mi izquierda pero los camiones no me hacen la parada. Observo unos montones de tierra, debajo de los cables de las torres de luz y pienso que si no alcanzo a abordar mi autobús tendré que refugiarme y esconderme ahí. Aunque noto que hace frío y yo estoy desabrigado, así que temo cómo voy a sobrevivir. Pienso en buscar un mejor refugio…
En eso llego (absurdamente lo recuerdo a mi derecha) a una feria y vuelvo a preguntar para orientarme. Una señora me dice  afortunadamente que estoy cerca y me señala la terminal de autobuses cruzando la calle.

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LA BODA

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Llego muy temprano con mi mamá a casa de unos parientes. Ella se va a casar. Durante el sueño cuestiono esto porque ella ya está casada, pero nadie sabe explicarme porque lo hará de nuevo. En esta casa se están preparando, barren y limpian todo. Pero como se verá después finalmente la celebración será en otro lado muy distinto. Me mandan por algo y como estoy en un primer piso y tengo que bajar se me ocurre que no es peligroso dar un salto arriesgado y así lo hago, llegando al patio en un santiamén.
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Paso el día en una agencia de la colonia Roma. Es de detectives. Mi hermano trabaja ahí y hay otro hombre que parece ser el líder, aunque mi hermano no demerita. Esperamos a que llegue la noche porque mi mamá se va a casar. En eso, suena el teléfono y mi hermano contesta, al parecer es algo grave y personal, porque sale inmediatamente sin darnos mayor razón y se le ve preocupado. Tarda. Salgo a buscarlo pues supuestamente está a unas calles de ahí pero me pierdo y entro en angustia. Le pregunto a un señor y su hijito por la calle de ? para regresar, y me orientan. Finalmente encuentro a mi hermano cuando viene de regreso. Me cuenta que se trataba del arresto de A. M., en su propio domicilio, “recuerdo” que el vivía por ahí (es un falso recuerdo, el no vive ahí y además confundí su apellido por el de otro A.). La razón es que padecía una enfermedad que lo hacía pensarse más inteligente que los demás y no se daba cuenta de que no solamente no era así, sino que incluso padecía algún tipo de retraso. Le digo a mi hermano que él SÍ es muy inteligente, pero el insiste en que ya está comprobada su enfermedad. Me angustio identificándome con él, a veces creo que soy muy inteligente y a veces que desvarío, y puesto que sigo con respeto a la psiquiatría, pienso que yo tengo lo que tiene ese muchacho y que podrían venir por mi tarde o temprano…
Retornamos al cuartel. Como ya es hora de irnos a la fiesta el líder me manda por una amiga que nos va a acompañar (curiosamente las siglas de su nombre también son A. M., pero esto puede ser una coincidencia. Cabe decir que en la vida real yo admiro un tanto a esta mujer). Me dice que está en el banco S. y salgo a buscarla, y esta vez me voy por la izquierda. Me vuelvo a perder y está muy oscuro, el clima es muy angustiante porque todos los locales están cerrados y los coches pasan amenazantes, como si fueran a atropellarme. Camino mucho y temo alejarme y no poder regresar, para este momento la ansiedad ya es insoportable. En eso, pasa un señor en su coche y va hablando por celular, preguntando por el mismo banco que yo. Se detiene en cierta calle, baja de su auto y lo sigo. El me mira con sospecha pero le cuento que estoy buscando el mismo banco que él y se tranquiliza. Llegamos pero parece cerrado, así que intento entrar para localizar a la chica.
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Es el mismo escenario pero sorprendentemente no está tan oscuro, parece de tarde. Es el lugar donde será la boda. Unos muchachos van a tocar y estrenar cierta canción (¿la cantante es la muchacha?). Preparan su tecladito y comienzan, supuestamente sólo a ensayar pero cuando quiero darme cuenta ya es la celebración. No hay mucha gente pero cuando ya van a terminar se les ocurre entrar a una tienda (¿de muebles?) donde si hay más gente. Vamos todos  siguiendo al trío. Los guardias se ponen nerviosos por esta situación y se comunican por radio. El ambiente se pone mejor. Mi mamá está ahí ya casada. Salimos del local y nos toman unas fotografías a la familia. Ahora ya parece más un salón de fiestas y hay muchos invitados (es de noche nuevamente). La fiesta comienza pero mis acompañantes (mi hermano y el otro) deciden marcharse y yo me voy con ellos. No les digo que quiero quedarme, que no quiero ir a dormirme y perderme la fiesta… pero no tengo los arrestos.

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RUEDA MALDITA

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Flota una rueda brillante frente a mí y me revelo, aunque aterrorizado la sigo viendo a ver quién se cansa primero, si esta de intimidarme o yo de retarla. Al principio sólo la veo sentado desde mi cama, después esta me jala y me hace salir de  ella, hasta los pies de esta. La rueda es fosforescente y gira, no es plana sino tridimensional. Estoy asustado pero a la espera de ver con qué sale, sin embargo la rueda no tiene imaginación porque no pasa nada más.

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ENTELEQUIA

Durante el sueño “escucho”, como si se tratara de una transmisión radiofónica, cierto relato en el que se avisa (muy vagamente) que si dejas parte de tu cuerpo sin tapar cuando duermes, esto atrae espíritus malignos. Me doy cuenta de que duermo con mi pierna derecha expuesta y en vez de taparla la muevo para que quede colgando en mi cama, como una ofrenda o sacrificio en la oscuridad. Esto lo hago como una provocación. Siento la presencia de algo “maldito” en mi cuarto y quiero que aparezca. La angustia de espera es la sensación de que algo horrible va a ocurrir, aunque no se sepa ni cómo ni cuándo, y es lo que mejor describe esta situación. Con la pierna al aire sólo espero la reacción del ente maldito, no sé si ha de jalarme o morderme o si actuará sigilosamente. Pero como no hace nada es más horrible la espera y la sensación de su presencia invisible. Esto, hasta que ya muy asustado dejo de retarlo y me cubro con las cobijas.

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LOS TRES INQUILINOS

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Varios personajes aparecen consecutivamente frente a mi cama. Duermen ahí todos los días sin que yo tuviera conocimiento. Un hombre flaco y chistoso, una mujer desnuda plateada, y una amiga en miniatura, como una muñeca diabólica. Supuestamente despierto en la madrugada y en mi cuarto hay otra cama en donde duermen unos parientes (?). Observo que algo se mueve a los pies de mi cama y es un hombre joven, alto y huesudo, este esta todo tapado (¿con mi ropa?) y se va desenrollando para alistarse e irse. No me molesto con él, pues consiento que siga durmiendo ahí si él no tiene un refugio. Además me parece muy chistoso y siento que debo protegerlo. En el momento en que le estoy dando la concesión para que duerma ahí cuando quiera, una mujer desnuda y toda plateada (caderas y pechos grandes en clara esteatopigia, como los bosquimanos, incluso es de raza negra pero va pintada), con algo en la cabellera, sale del mismo sitio y se va, muy tranquila y sin darme ninguna explicación. Regreso a ver al primer inquilino y se ha vuelto a tapar la cabeza con mi ropa (es como si tuviera puesto un suéter y metiera sus manos y cabeza en este, cual tortuga). Ya no me parece tan chistoso. En eso estoy cuando saco del bulto de ropa a una vieja amiga de la ENAP (que también duerme ahí, para variar), pero esta es del tamaño de una muñeca y se ríe como si no tuviera conciencia de ser. Al tenerla en mis manos me  horrorizo  y me doy cuenta de que estoy en una pesadilla porque la he reconocido y es absurdo que tenga ese tamaño.

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CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Varias personas y yo estamos encerrados en un cuarto grande y hay otros cuartos con la misma situación. En la puerta hay un guardián que sólo nos da el paso para salir al baño, pero insistiéndole. Es de noche y nos disponemos a dormir en camas individuales pero muy cerca unas de otras. Armo una estratagema para salir, hablando con el guardián, con la intención de escaparme. Me permite la salida para ir al sanitario pero aprovecho y escapo. Ya afuera estoy en una pendiente de tierra y está oscuro, aunque con algunos claros. A la distancia veo las casuchas en donde permanecen encerrados mis compañeros y de repente tengo una espada en la mano, misma que debí haber robado a alguno de los guardianes.
Regreso y peleo con el guardián (un hombre alto). Aunque la lucha dura un instante, brinco por encima de él (y de la puerta) y lo golpeo fuertemente con mi espada. Así rescato a mis compañeros.
Nos formamos en grupo y, sigilosamente, casi a rastras, vamos recorriendo el lugar para llegar a las otras casuchas. Reparo en la dificultad de ser varios, pues es más fácil que alguno de nosotros haga ruido y nos descubran, así que improviso dos señales con mis dedos índice y cordial, mismas que ellos entienden intuitivamente pues no se los puedo explicar para no hacer ruido. Si volteo y les muestro el índice quiere decir que tienen que ser más sigilosos, si les muestro ambos quiere decir que tenemos que detenernos y esperar. Esto lo hago en varías ocasiones con la intención de ser muy cuidadoso. No temo por mí, pues tengo un arma, pero entiendo que podría comprometer sus vidas, ya que van indefensos.
Llegamos a la siguiente casucha y les digo que esperen. Entro y mato al siguiente guardián (en una pelea frontal y más dinámica que la anterior), y más compañeros se nos unen. Ahora tenemos otras cuantas espadas. Seguimos rodeando y hay un intervalo por el que atravesamos una estancia enorme llena de antigüedades (megalomanía). Después seguimos por la terracería, como veníamos haciendo. Rescatamos a varios más y ya somos un ejercito. Llegamos a lo que parece ser el patio de entrada de ese “campo de concentración”, el cual parece tranquilo. Pero intuyo que si pretendemos salir así sin más seremos emboscados, pues creo que para ese momento ya descubrieron la pretendida fuga.
Planeo que tomemos otro camino por la parte posterior y seguimos rodeando la última casucha (es curioso, pero TODAS las “diferentes casuchas” son, en realidad, la misma). Vamos por un sendero de yerbas.
Llegamos a un barda en donde se ve al fondo la puerta principal del campo. Esta es negra. Y casi arrastrándonos nos dirigimos al patio, en donde parecemos de un tamaño muy pequeño, COMO SI FUÉRAMOS MUÑECOS. Afortunadamente, en proporción, los enemigos también han quedado en tamaño pulgar. Estamos en el patio de la casa, que no parece muy grande, y sin embargo caben en él dos ejércitos. Nosotros pegados a la barda, y protegidos por una curva en el terreno a modo de trinchera. Y ellos bajo un árbol, a cuatro metros aproximadamente y también con una pendiente a modo de trinchera, pero en los tamaños en los que nos encontramos, pareciera que estamos en un gran campo.
Desde éste punto me percato de que sí nos habían emboscado, pero con la táctica que seguimos evitamos el desastre, y en cambio quedamos a unos pasos de la puerta y podríamos salir sin mayor dificultad. Sin embargo, sabemos que faltan por rescatar los prisioneros de la última casucha, pero antes de hacerlo tenemos que luchar los dos bandos. En medio están esperando en su respectiva casucha-celda y nos preparamos para la pelea.

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DURMIENTES

Estoy recostado en mi cama y es de noche. En mi cuarto duermen tres de mis cuatro hermanos, dos a mi derecha y uno frente a mí en una posición más alta. Una turba pasa y me insiste en que vallamos a una fiesta, pero yo estoy muy cansado y prefiero quedarme acostado, además no puedo moverme. Siento mucha ansiedad por ambas cosas, primera por no querer acompañarlos y segunda por permanecer engarrotado. La turba sale por un costado de mi pared a la izquierda, en donde mágicamente ha aparecido una puerta y por donde se filtra la poca luz de la escena. Se escucha su jolgorio. La ansiedad crece y tengo un gran desasosiego de no pertenecer a nada, me molestan la reunión que se celebra a mi izquierda tanto como los ronquidos de mis hermanos dormidos a mi derecha. De pronto, cierta lucidez comienza a infiltrarse en mí y comienzo a sospechar que estoy soñando: que mis hermanos estén durmiendo en mi cuarto no se me hace natural,  así es que me propongo un ejercicio: si alcanzo a golpear la pared con mi pierna izquierda quiere decir que la tal puerta no existe y que hay ahí una pared como siempre la ha habido.  Con mucho esfuerzo pateo y me encuentro con el muro, así corroboro que estaba dormido. Justo en ese momento despierto aunque la sensación de ansiedad no desaparece.
No estoy seguro de si soñe que pateaba la pared o si realmente la patié.

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