Posts Tagged Montaña
Glaciar elevándose
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 19 abril, 2012
Way up at the mighty mountains
deep into the woods…
.
Subo por una especie de vereda o camino empedrado. A mi izquierda puede verse parte del terreno montañoso por donde voy y a la derecha una pequeña pared que amuralla el camino. Llego hasta un tope, cerrado por la misma barda. Y desde ahí observo la impresionante vista de un glaciar que se eleva a una altura majestuosa. El glaciar, además, brilla y refleja otros colores. Estoy tan impresionado que me propongo ir un día y visitar aquella gran montaña. Por lo pronto saco una cámara fotográfica para obtener una toma. Pero en lo que estoy preparándome, lo que en un principio parecía un glaciar, se revela como una gigante “nave” que se eleva. Descubro que no se trata de un volcán o montaña y me apresuro para fotografiarla antes de que se pierda de vista. En este momento refleja más colores psicodélicos de lo que hacía en un principio.
EL CASTILLO DE LA IMPUREZA
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 28 noviembre, 2011
Estoy, junto con unos amigos, hospedado en una residencia que confundiré alternativamente con un castillo, una fortaleza y un hotel. Esto es en una pequeña y boscosa montaña. Hay varias atracciones en el lugar, el sueño es largo pero no recuerdo casi nada de este, salvo el final, que aquí apunto.
Al recorrer el lugar pasamos por largos balcones. En ese momento comienza a temblar fuertemente y estos se van cayendo a nuestro paso. Yo, que me he dado cuenta de que se trata de un sueño, no me preocupo en lo más mínimo, aunque la situación parece horrible y desesperante. Yo, sin más, camino lentamente sin preocuparme de que el suelo se este cayendo. Sé que no corro el menor riesgo y así se lo hago saber a una de mis acompañantes, pues la detengo para que no corra como los demás. En un singular acto de “corrección onírica”, por donde vamos pasando se va “componiendo” el piso, previamente caído.
Adentro nuevamente, vuelvo a tomar la mano de mi acompañante y la conduzco a uno de los cuartos para acostarme con ella. En la entrada, dos viejos nos observan libidinosos. Yo cierro la puerta tras de mí.
Al retirarme de aquel lugar alcanzo a ver un grande castillo en la cima de la montaña, entre los arboles.
Viaje y coqueteo
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 22 noviembre, 2011
Voy en un autobús con mi familia. Por la ventana de la izquierda observo el paisaje, ya que estamos en los linderos de una zona montañosa. La cual relaciono con el parque nacional Tlalmanalco, a las faldas del volcán Iztacihuatl. Me emociona mucho ver el bosque y me pregunto si será posible subir por unas laderas muy empinadas. El declive es todo de tierra pero lleno de arboles. También observo que nos estamos alejando del camino donde supuestamente siempre llego a ese lugar, pero lo adjudico a que en esa ocasión vamos a otra parte.
En eso estoy cuando mi mamá me anuncia que estamos llegando nuestro destino. Me hace ver por la ventana de la derecha lo que parece ser la imagen de un niño Dios, o alguna figura religiosa por el estilo. Creo que la veo doble. Al parecer esta está siempre ahí para recibir a los visitantes, como un distintivo del lugar…
Lo primero que vamos a hacer al descender es ir a comer. Me aparto y sigo caminando sólo, con la intención de encontrar a mi familia más tarde. Desciendo en una especie de centro comercial hasta un restaurante. Este es elegante y tengo la intención de llamar a mi familia para comer ahí o esperar sus opciones. En eso, el sueño toma un giro marcado por mi libido. Subo a una especie de departamento y allí encuentro a dos chicas guapas con las que coqueteo. Principalmente una de ellas se pone a contarme de sus aspiraciones, mientras retozamos en una cama. Algo así como sus perspectivas de vida, ilusiones y demás. Ella es encantadora y esto me conmueve. Por el momento me retiro, pero ya he quedado de verme más tarde con ella.
Por no sé que malentendido soy arrestado. Pero no recuerdo ni las circunstancias ni lo que sentía en esa parte del sueño.
ORIENTACIÓN CON GALLINAS Y AUTOS DE CABEZA
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 27 septiembre, 2011
Estoy en una montaña, con una gallina y otras personas. Nos desorientamos para llegar a la cima y se nos explica que en estos casos uno tiene que apoyarse de las gallinas, pues ellas SIEMPRE BUSCAN LA CIMA. Alguien la suelta al aire y esta empieza a revolotear en la dirección que buscamos. Pienso, de ahora en adelante, llevar siempre una gallina cuando valla a la montaña.
______________________________
En Holanda, en carretera. Observo extraordinarias avenidas y puentes vehiculares que contradicen las leyes de la gravitación universal. Son verticales y los autos van por ellas a 90 grados. Dan curva y los autos van de cabeza. En una parte, se entremezclan dos pistas, en donde una de ellas es normal y la otra va de cabeza. Los techos de los autos por ellas se rozan al pasar y me sorprendo por la exactitud del servicio. Si permitieran que pasaran vehículos con unos pocos centímetros de más sería el desastre, pues no cabrían al pasar y chocarían con los de la otra pista.
BELEROFONTE: LA VIDA NADA TE PERDONA
Publicado por Gerardo Valverde en PESADILLA, SUEÑO, Sueños el 11 agosto, 2011
Estoy en una escuela que es como una fortaleza o un castillo, con pasadizos y túneles. Se visualizan aspectos de su interior y vistas panorámicas, como del típico castillo romántico en la montaña y a las afueras del pueblo. También se observa la imagen del supuesto volcán Etna haciendo erupción, visto desde arriba.
De pronto, voy escalando por las paredes exteriores de dicha escuela, utilizando solamente mis manos para sujetarme. Allí me cierra el paso una amiga (C. Ch.) y me hace varios cuestionamientos que intento esquivar. Sé que me está haciendo pruebas psicológicas e intento pasar desapercibido, pero es inútil, me tiene en sus manos. Su veredicto es irrevocable: van por mi y me encierran en un manicomio. La escena es tristísima y lamentable.
Ya en el manicomio, yo intento comportarme y hacer méritos. Enseño musicales a los demás internos y todos cantamos. La escena es harto cómica y terrible, como de película antimusical (Dancer in the dark), con todos los pacientes cantando en el patio, rodeados de áreas verdes. Pero locos.
Trabo, además, un romance con cierta muchachilla. Va por mi una de las autoridades del hospital, que se parece a Elmer gruñón de la Warner Brothers (pero listo). Como tengo una bola de plastilina en las manos, cuando soy llevado intento borrar las posibles huellas de la chica en ella, para no ser descubiertos. En eso, aparece un monstruo humanoide que yo identifico con el Mr. Hyde de R. L. Stevenson. Éste hace estragos en el hospital y yo me le enfrento, para seguir haciendo méritos. Elmer me lo agradece, pero en la atmósfera triste que rodea la escena, se escucha su sentencia final: “LA VIDA NADA TE PERDONA”.
Pasa el tiempo y me vuelo profesor en el manicomio. Doy clases a los demás internos y todo es más reposado, como una calma triste y perenne.
CAQUITAS DE HORMIGAS (OUROBOROS)
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 10 agosto, 2011
En una montaña, un señor me muestra las capas del relieve, como si la esta estuviera diseccionada. A la derecha, hay un hormiguero natural, que se ve igual diseccionado en sus capas. El señor me pregunta qué que pueden ser las bolitas que hay entre las dos primeras capas de tierra. Observo con atención y reflexiono, pues se me hace importante contestar bien. Le digo que parecen caquitas (estiércol) de ellas, que llevan al interior del hormiguero para nutrirse y sobre todo para alimentar a las pequeñas, después de que ya estuvieron un tiempo enterradas.
Me dice que así es, y que los humanos antes creíamos que estas bolitas no servían para nada y nos deshacíamos de ellas, perjudicando a las hormigas, pero que hoy debemos cuidarlas.
TEMPLO Y TEMBLOR
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 1 agosto, 2011
Visito la casa de un amigo ficticio. Su familia está presente.
Deciden salir y yo los acompaño. Desde su coche voy viendo el paisaje. Hay muchas pendientes y todo es muy bonito, como si estuviéramos en un cerro o una pequeña montaña.
Llegamos a un templo religioso y entramos. Ellos parecen la familia Flanders, por ñoños. En él pasaban cosas muy llamativas, como cantos grupales y espectáculos multimedia. Todo esto lo veíamos desde el atrio.
Nos desplazamos. En el nuevo sitio donde nos encontramos empieza a temblar. Mi cuate y yo (¿y alguien más?) nos subimos a una de las torres más altas (esto sería una imprudencia en la vigilia). Al acabar el terremoto decidimos marcharnos a su casa. Por donde conduce una mujer joven (¿su hermana? ¿otra amiga?) es un tanto diferente de cuando íbamos hacia el templo. Lo noto y ella me dice que lo hice para que pudiera ver más cosas en el camino…
(Este fue un sueño muy intenso y lamentablemente he olvidado sus detalles. No apunté nada al despertar, pues estaba muy cansado y seguí durmiendo. La arquitectura del templo era lo más impresionante, y sus diferentes espectáculos, curiosos)
AL IZTA CON FREDE
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 2 julio, 2011
Subo al Izta con Fre. Le muestro el canal por donde podemos bajar. En Nezcoalango compramos quesadillas y encontramos a Paco. Compro una cerveza, una caguama común y corriente pero cuesta $99.00, más 50 centavos de un vasito extra (con la chela viene uno, pero necesitamos otro para Frede). Los vasitos están como sucios de refresco. Esto es desagradable, tanto que sean careros como sucios.
No tengo ganas de acampar, sólo quiero subir de ida y vuelta el mismo día.
LA LIGA EXTRAORDINARIA
Publicado por Gerardo Valverde en Sueño lúcido, Sueños el 5 junio, 2011
Formo parte de una banda mixta, en donde todos son muy hábiles en el manejo de armas y artes marciales. Yo comando, pero en realidad soy otra persona (SOMBRA-álter EGO).
Luchamos contra una corporación mundial que controla a las personas. Ellos son los “buenos” y nosotros los “malos”. El primer gran golpe lo dan ellos y nos dispersan. Parece que perdimos pero vamos por la revancha. Mi principal objetivo es matar a su jefe.
Como si tuviéramos un plan preconcebido si ocurría tal golpe en el grupo, sabemos en qué punto reunirnos para reincorporarnos. Es bajo un puente vehicular. Allí nos lleva un taxi (a una parte de nosotros) y nos encontramos con los demás. No todos llegamos y creemos que no todos sobrevivimos o estamos libres. El caso es que desde allí nos vamos a colar a su base de control (una fortaleza inmensa) para exterminarlos. En todo momento somos conscientes que tal empresa es suicida, porque somos muy pocos en comparación de ellos. De por sí entrar ya va a estar muy cañón, y acabar con ellos otro tanto. La dicha fortaleza esta sobre el relieve de una grandes montañas boscosas, pero es al mismo tiempo un sitio muy urbanizado. En donde estamos es el cruce de grandes puentes vehiculares y por debajo de uno de ellos nos colamos, evitando las alarmas, de las cuales conocemos previamente su ubicación.
Entramos y nos dispersamos, cada quien abarcando un sector. Básicamente lo que hacemos es movernos rápido por las instalaciones, desarmando al enemigo, matándolos a aspadazos. Y dejando inconscientes a los civiles con un toque rápido a la yugular. El desplazamiento tiene que ser a supervelocidad para que no les de tiempo de escapar o activar una alarma que nos delataría. Y también hay que esconder los cuerpos para ocultar las evidencias. Así vamos por diferentes salones, subiendo escaleras y atravesando pasillos. Espada para los malosos y movimiento marcial para los civiles, como he dicho. Estos están en nuestra contra y no saben que intentamos ayudarlos a salir de su alienación. En momentos tenemos que escondernos debajo de una reja o en la sombra. Somos muy sigilosos, como ninjas.
No encontramos al jefe enemigo y tenemos el plan de reintegrarnos en el bosque como guarida. En donde sería muy difícil para ellos luchar contra nosotros. Entre el escondite y el ataque cambio de tamaño en más de una ocasión, haciéndome pequeñito. Pero cada vez que soy como muñeco me recuerdo hacerme grande de nuevo para poder pelear. Hacerse pequeñito sirve para esconderse, pero al momento de pelear estaría invulnerable. Ando también por patios externos, entrando y saliendo de los edificios diferentes de la fortaleza. En éste momento la cosa se vuelve peligrosa, pues hemos sido descubiertos. Observo a una de mis compañeras que ha sido atrapada. Me angustia demasiado el hecho de que será torturada, pero por el momento no puedo rescatarla. Su cara parece algo envejecida, con lo cual me cuestiono cómo es que anda en esos trances tan peligrosos con nosotros. Pero lo adjudico a su experiencia en las artes de la lucha, en donde vale más maña que fuerza. De cualquier forma su rostro me genera angustia, porque sé que sufrirá en manos del enemigo, que es cruel. Y ella es muy expresiva cuando se la están llevando en sus redes. Además, todo el grupo es como si fuera un mismo ser, lo que le pasa a uno nos pasa a todos. Yo como jefe, soy responsable de su vida.
Salgo a otro de los patios, que es ahora un mar, y pienso que lo mejor que le podría pasar es que la mataran, antes que la tortura. En no sé que “vehiculo” me trepo para alejarme y tomar fuerzas, contar las bajas y reagruparme con mis compañeros. La idea del bosque como refugio me obsesiona, pero nunca llego a este.
Me voy sobre el mar pero ya quiero regresar a partirles su mandarina en gajos a esos desgraciados. En la primer lucha fuimos derrotados, en la segunda (que es la historia del sueño) fue empate, pero falta la última incursión, con ellos debilitados. Como quien dice, el que ríe al último ríe mejor…
VOCES EN EL BOSQUE
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 24 abril, 2011
Regreso caminando con un grupo de personas junto a un bosque (a nuestra izquierda). Una muchacha bonita va conmigo. Tenemos planeado ir a acampar pronto.
Del bosque provienen voces aterradoras y todos las escuchamos, también parecen una exhalación de vapores. No son totalmente claras, son como rumores del viento… pero si pones atención se vuelven inteligibles. Las voces dicen algo así como “no entren” “no vengan” y son muy amenazantes.
El grupo que va conmigo decide no darle permiso a la muchacha de ir al bosque y promueven la alarma general y prohibición absoluta de ir a la montaña.
Ponen un cercado policíaco y yo lo rebaso. He tomado la decisión de enfrentarme a los espectros del bosque, aunque debo de aceptar que voy con miedo y no sé lo que me voy a encontrar.
Voy como un NIÑO (literalmente) y un policía corre detrás de mí para impedírmelo. Todos quieren que me alcance por mi propia seguridad y él parece que lo va a conseguir porque yo soy muy chico y no corro tan rápido como un adulto. La escena es dramática, le llevaba ventaja en un principio porque rebasé las vallas y tardaron en reaccionar, pero como ya he dicho, está por alcanzarme. En ese momento cobro cierta lucidez e imagino que puedo ir más rápido, y como eso no es suficiente, imagino que el policía, como es algo viejo, pronto se cansará y yo me saldré con la mía.
Así parece, pues le vuelvo a ganar ventaja. Y el bosque está esperándome.
SUEÑO DEL SUEÑO LÚCIDO (fragmento del sueño Puer Aeternus)
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueño lúcido, Sueños el 15 abril, 2011
Voy de viaje con tres amigas. Al parecer nuestro destino es acampar, pues desde el autobús se ve una zona boscosa y grupos de campistas que han encendido sus fogatas. Esto a lo largo del camino, mas adelante gente de la localidad vende leña para las fogatas. Parece hacer frío afuera. El camión se detiene y busca un sitio donde estacionarse. Descendemos…
Se anuncia que el lugar al que hemos llegado es San… (el nombre de un pueblito que pensé no olvidaría), famoso por su estación de trenes. El paisaje tiene una montaña en el fondo y en primer plano la estación junto al pueblo pintoresco, a la derecha grandes puentes vehiculares denotan una urbanidad muy incoherente con lo primero. La estación es enorme y parece una gran bodega. Los puentes me llaman muchísimo la atención. Así que fantaseo que he despertado (!) (?) y los dibujo, pensando que así los recordaré cuando despierte, de hecho creo que cuando despierte el dibujo va a estar ahí. Sueño que vuelvo a dormirme y que controlo a voluntad la vigilia y el sueño, comparando mi dibujo con el paisaje del fondo, pensando que el dibujo que tengo en manos corresponde a la vigilia y el sueño es parte del paisaje, estos embonan a la perfección, siendo el primero un diagrama del segundo. Lo que ocurre es que NO HE DESPERTADO, sueño que despierto y que me he dado cuenta que estoy dormido, pero en realidad no he entrado todavía al sueño lúcido. No me he dado cuenta conscientemente de que estoy soñando sólo es un delirio.
Caminamos en dirección de la estación. Ésta ahora es una atracción. Nos asomamos. Es enorme y me da vértigo pues la gente camina por sus paredes y por el techo, además de la pista, de echo la mayoría va por las paredes y se ven muy entretenidos. Nos dan unos pases de varías figuras impresas, alrededor de cinco tarjetas. Una de mis amigas descubre que si empatas una de estas con su similar en la pared te puedes pegar a esta, como si fuera un imán pero más sorprendente porque permite que todo tu cuerpo sea inmune a la gravedad. Así que ella se va caminando muy feliz por la pared. Esto me molesta un poco y me animo a ser el segundo en entrar, voy lentísimo fijándome muy bien de empatar las imágenes para no caerme. Mis otras dos amigas van detrás de mí, se impacientan y deciden rebasarme, quedando humillado. Sigo con tiento de tampoco perder alguna de mis tarjetas por descuido e imagino que qué haría si llego a un punto en donde las estampas ya no correspondan y no pueda avanzar más, pero llego a la conclusión de que en dado caso uno tendría que esperar a que alguien más pasara por ahí e intercambiar tarjetas, o pienso también que el juego está diseñado para que en el camino puedas encontrar otra tarjeta de salvación o comodín. De cualquier forma esto me lo voy inventando por temor y, sin embargo, poco a poco empiezo a tomar soltura y a ir rápido. Llega un momento en que las figuras ya no importan tanto y me doy cuenta de que también por similitud de color puede uno pegarse. Ahora voy rapidísimo alternando tarjetas verdes y rojas y soy yo el que las rebasa, jactándome. No sólo voy más ágil que ellas sino que rebaso a las demás personas. Llego primero a doblar una esquina y me vuelvo más intrépido, dando brincos y sacando en el aire las tarjetas para pegarme, sin miedo a que en el siguiente salto no encuentre una tarjeta que coincida pues creo que estoy listo para improvisar y agarrarme de otro punto en una supuesta caída. Así voy por paredes, techo, otra vez paredes y así, hasta llegar al suelo, una gran explanada. En este hay poquísima gente, al parecer porque insolitamente es más difícil andar ahí en el suelo que en las paredes. Me siento preparado y me aviento (literalmente me aviento), causando impresión en todos pues la velocidad con la que manejo el suelo no se había visto ahí. Llego junto a una figura humana tres veces más grande que yo y de un brinco me subo en ella. Aunque algo inmóvil (se balancea un tanto inquieto), parece estar vivo. Tomo cierto premio causando la aprobación de todos, reconociendo que me lo he ganado. En ese momento la estatua se echa a volar conmigo a bordo y todos se sorprenden muy emocionados. Pero este sale por la puerta para que el paseo sea al aire libre. Vamos por todo el pueblo y aquí empieza el sueño lúcido, mi compañero ahora es un elefante y yo lo controlo, haciendo acrobacias cada vez más arriesgadas, yendo alto o bajando, girando… Pero al intentar dar una curva muy forzada y pasar por debajo de la puerta de una construcción nos estrellamos. Y juego, juego a que mi elefante ha perdido el conocimiento y estamos en peligro, juego a que vamos cayendo en círculos incontrolables y que yo intento reanimarlo antes de estrellarnos contra el suelo (si el choque fue a nivel de tierra, ¿cómo es que vamos cayendo de tan alto?). Y digo “juego”, porque en realidad yo controlo la situación, mentalmente. Recuerdo las escenas clásicas de caídas de aviones en las películas y de ahí me invento muy a propósito girando y cayendo. Así es que justo al momento en que parece que nos vamos a estrellar mi elefante reacciona y estamos a salvo. Seguimos volando pero como ya estoy demasiado lúcido, despierto.
This slideshow requires JavaScript.
SECUNDARIA EN MONTAÑA
Publicado por Gerardo Valverde en SUEÑO, Sueños el 5 abril, 2011

GERARDO VALVERDE/OBRA





