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Comprando muñequitos en un tianguis

En un tianguis, acompañado de mi sobrino, me detengo en un puestito para observar con curiosidad la venta de muñequitos de segunda mano. Emocionado empiezo a comprar algunos. No para mi sobrino ni tampoco para que juegue yo con ellos, sino para tenerlos como recuerdo. Me hago de algunos dinosaurios, escojo bien unos luchadores de plástico e inspecciono otros que finalmente no escojo. Pago con un billete de cien pesos. Luego, por no sé que razón, regaño a mi sobrinito.
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Estoy en un restaurante con mi hermano R y otros compañeros, sin personalidad. La pertenencia del local después la adjudicaré a Omar D. El valor de los platos es de 60$ algunos y 30$ otros. Aunque todos son antojables. Hay mucha gente en las mesas pero inmediatamente salimos y en ese momento se habla de las “pedas” a las cuales va Liz con Uriel o a veces con mi hermano (no le llaman fiestas, sino pedas, en alusión a que son exclusivamente para embriagarse). Antes de irnos quiero cepillarme los dientes y busco un lavabo.

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INFELIZ RETORNO

Salgo de una estación de metro o algo parecido. Allí, en el suelo, una rueda giratoria cubre toda la salida (y junto a esta, otra igual), como una especie de atracción más que como una trampa. Simula ir lentamente, pero cuando te subes a ella gira a una velocidad impresionante hasta que termina tumbándote. Yo me subo dos veces y las dos veces voy a comer el polvo. Su movimiento es inusual y “relativo”, de un momento a otro parece que va muy lento y al instante te das cuenta que todo el tiempo iba a hipervelocidad. Intento alejarme. Después me doy cuenta de que alguien, adulto, se cae. Voy a revisar que esté bien, y é se levanta sin problema, pero cuál es mi sorpresa al encontrar a un niño gordo tirado en medio de las dos ruedas. Lo ayudo a levantarse pues está todo lastimado. Concluyo que él también se cayó de alguna de las dos ruedas y nadie lo vió, con la posibilidad de ayudarlo, por lo tanto ya llevaba un ratote ahí, convaleciente.
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Estoy esperando con mi familia a que el autobús en el que vamos de excursión nos traiga de regreso a casa (estamos afuera de este, a uno de sus lados). El tiempo pasa y yo me desespero. Lega el chofer y nos dice que la salida va a tardar y se pospone hasta las tres de la mañana. Me enfurezco de tal manera que no puedo contenerme, de alguna manera intuyo que se trata de un sueño y aprovecho para desquitar mi ira. Voy y golpeo al chofer, pues creo que se está burlando de nosotros y de nuestro tiempo. Lo golpeo con tal intensidad que los demás pasajeros no pueden separarme para que deje de darle de puñetazos.

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ACÁ LAS TORTAS

Espero en una tortería para que me despachen. Tardan demasiado, me voy y regreso. El puesto ahora está vacío y no hay quien me atienda. Luego aparecen los encargados, entre ellos Metz…, la reconozco por su voz primero.
Me dan una torta grande de milanesa, partida por la mitad como es costumbre. Esto ocurre en un espacio interior más acondicionado para comer, aunque no propiamente un restaurante. Me como aquí la primer mitad, pero al tener en mis manos la segunda, alguien (un muchacho), sentado junto a mí, me la quiere quitar de las manos. Al principio creo que se trata de una broma de mal gusto. Pero después me doy cuenta de que el muchacho en realidad me quiere quitar la mitad de torta, al estar convencido de que esta le pertenece. Se la arrebato y me la sigo comiendo. Aunque el no queda muy contento. Después ocurre lo mismo con mi mamá, que ha aparecido en la tortería mágicamente. Con ella no discuto, simplemente me como mi torta e intento explicarle que la suya saldrá pronto. Cuando ya voy a terminar, se me ocurre explicarle al muchacho que la que yo me comí no podía ser suya, ya que mi torta era de milanesa y él había pedido una Toluqueña. Por lo tanto esta debería tener chorizo y la mía no tiene rastro de eso.
Ellos no están nada convencidos. Me molesto muchísimo y hago un típico berrinche. Pago mi torta y le doy al encargado (que comicamente se ha transformado en R Z) $35 extra por la otra torta que supuestamente me comí, aparte de la mía. R está convencido de que se me esta calumniando y no quiere aceptar el dinero, pero yo estoy dispuesto a tirar el dinero en el suelo si así es necesario. Finalmente le doy las monedas en la mano, pero estas caen al suelo, ya que R las toma con desgana. Me voy indignado asegurándoles que han pedido un cliente. Al salir, pienso en lo mucho que extrañaré comer ahí.
Al llegar a mi casa, más bien triste, encuentro una rata muerta en la puerta de entrada. Me pregunto si serán capaces en la tortería de utilizar ratas como relleno de la carne, lo cual me da mucho asco (!).
Al entrar en mi casa, la puerta interior está obstruida por un gran mueble. Lo muevo inmediatamente, pues sospecho que algo raro ocurre en el interior y alguien ha colocado ese estorbo ahí a propósito de no ser sorprendido. Entro en la sala y no veo nada raro, pero al pasar a mi cuarto me encuentro a E caminando en el interior, muy nervioso, como si quisiera disculparse de antemano. Lo saludo y no soy tan severo con él, aunque interiormente estoy molesto. Como quisiera descansar me dirijo a la cama, pero en ella reposan una señora con su niño. Descubro así que esto es lo que me estaba ocultando E. No sé qué hacer ante escena tan grotesca e incomoda.

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HOSPEDADO EN CASA DE NAYE

Nayeli me da hospedaje en su casa. Al estar durmiendo su mamá va y me despierta con un trapo. Situación que me incomoda en extremo.
Ella se fue a una fiesta con una amiga y en su casa filman algo en plena madrugada (???).

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REFUGIO EN CEMENTERIO

Tráfico excesivo por lluvia. El metro y los autos están parados. Me desespero.
Llego, junto con dos desconocidos, a un cementerio. Estoy disgustado con ellos. Pero al pasar por cierta tumba, tengo que tragarme mi orgullo para pedirle a uno de ellos que me ayude a bajar. Así lo hace.
Entre los tres construímos un refugio en plena oscuridad del cementerio.

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OFRENDA

Rob, Eb y otros amigos realizan una especie e ofrenda u altar pagano sobre el suelo, dividiéndolo en planos agrupados a un mismo nivel. Un señor pasa y le toma fotos a su hijito, junto a la instalación. Mi mamá aparece y discute con el señor algo sobre la educación del niño. Yo estoy enojado con ella.
Aprovechando la reunión voy por mi iPod para poner música para todos.
Antes: una amiga está muy triste e intento consolarla (no sé si era una amiga real o imaginaria, pues no la recuerdo).

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OFRENDA DE MANDARINAS Y “PARTIRLES SU MANDARINA”

Estoy de viaje en un pueblo, boscoso y urbanizado al mismo tiempo. Voy con un grupo de personas que varían a lo largo del sueño. Primero parecen se familiares con los que voy, y terminan siendo cuates de mi edad, junto con una aparición esporádica de un galán extranjero.
Aburrido, me voy a caminando sólo por una larga avenida, en donde voy contemplando el paisaje. Empieza a oscurecer y me preocupo de haberme alejado tanto. Sin embargo, camino otro ratito, y cuando veo que ya me pasé, regreso.
Contradictoriamente, estoy ahora en parque luminoso. Hay una estructura arqueológica extraña (que no recuerdo) y algunas personas me enseñan a ofrendarle cáscaras de mandarina (!). Hay otros ritos sencillos pero se me fueron.
Llego por fin con mis acompañantes, que, como dije, han cambiado. Nos vamos a subir a una estructura al interior de otro parque (¿una pirámide?). Yo llevo una escalera para este efecto. En ella, nos dicen que tenemos que ofrendar cáscaras de mandarina, y nos dan algunas. Yo me emociono diciéndoles que recuerdo ya haber hecho eso y que estoy familiarizado, intentando explicarles cómo. Es extraordinaria la repetición del acto, como calca.
Terminamos y bajamos. Es algo tarde y queremos hacer otras actividades. Yo me enojo muchísimo porque nadie se preocupa en ayudarme con la escalera o por lo menos con mis cosas, que tengo que ir a encontrar. Ellos no cargan nada. Cargado con todo, voy lento. Al acercarme a donde están los canijos me imagino un berrinchote: he decidido dejar la escalera botada y retirarme sólo, que ellos se preocupen en buscarla y cargarla o, mejor aún, ¡qué se las roben!
No lo hago. Tomo la calma y llego con ellos. Platicamos las posibilidades que nos quedan de nuestra visita. Hasta el momento hemos llevado a cabo dos de tres actividades planeadas (se entiende que lo del ritual de las cáscaras fue la segunda, y la primera ¿?), y nos falta la tercera, que a su vez se divide en tres posibilidades (entrar a un evento, visitar un lugar ¿? o simplemente comer). Nos sentamos a discutirlo, en unas banquitas a las afueras de un gran inmueble, cual fresas. En eso, aparece como compañero nuestro, sentado a la mesa, un señor extranjero, de aspecto atractivo. Él parece gustarle a…. y éste se pone a coquetear con otra chica, a la cual tampoco le parece indiferente. Esa chica es ficticia, a diferencia de la otra. La observo bien y noto que es guapa. Él intenta besarla, consiguiéndolo, pero esto no pasa de una broma que todos aceptamos.
Se discute ahora el horario. Son las 8 pm, y si entramos al evento (¿una obra de teatro, una película?) saldremos a las diez. Si regresamos a esa hora, la chica llegaría como a las doce o una de la mañana a su casa. Como además tenemos que acompañarla primero, antes de ir a nuestras respectivas, tal vez ya tenemos mejor que retirarnos. Así lo decidimos.
En eso, me levanto de la mesa y camino (¿por qué diablos?). Llego a otro bosquecillo. Pasan corriendo dos de mis amigos cerca de mi y me les uno. Vamos tras unas ratas que se llevaron la bolsa de nuestra amiga. Los perseguimos en pleno bosque y todo es muy confuso. Lugareños nos indican a lo lejos por dónde se van las lacras. No podemos verlos, tan sólo escuchamos sus pisadas en medio del bosque obscuro. Mis compañeros me van contando cómo estuvo el robo: la chica (que ahora es C) se levantó después de mí, dio unos pasos y en eso le arrebataron sus cosas. Al correr, en lo único que pienso es en alcanzarlos y partirles su mandarina en gajos, aunque se que opondrán resistencia…

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LA CASA DE LOS FANTASMAS (“LOS OTROS”)

Paso la noche en casa de mis parientes. Esta es más grande de lo común, con varios pasadizos y cuartos de hospedaje. Hay una gran multitud en el inmueble. (En esta parte apunté la frase “E en sus calcetines”, al despertar, pero lamentablemente he olvidado la imagen, curiosa, de una persona en sus calcetines…)
Yo duermo en uno de los cuartos posteriores. Quiero salir al sanitario, que está al otro extremo de la casa (nada de esto corresponde con la realidad). Atravieso un patio trasero ficticio, una cocina ficticia que comunica esta parte con un patio delantero y más habitaciones. Llego a esta parte y sorprendentemente todos están despiertos, siendo que es de madrugada. Trabajan arduamente como si fuera de día y esto me extraña muchísimo, pues están totalmente entre la oscuridad y la penumbra. Es, como había dicho, una gran multitud incoherente.
Mi abuelo, que murió hace más de 15 años, sale y me hecha pleito. Yo me encabrito y esta vez si nos vamos a pelear (soñé una situación similar en “LA LUCHA CON EL ÁNGEL“). Nos separan y me retiro a mi habitación.
Al regresar, siendo que la casa es un laberinto, es impresionante la imagen mental que me hago de su estructura, recordando (supuestamente) con lujo de detalle el recorrido que hice de mi cuarto a la parte donde me iba a pelear. Visualizo un mapa mental de la ficticia cocina con salida a un patio trasero, luego la puerta por donde debo pasar hasta llegar a mi cuarto, e inmediatamente después de imaginado, transito la ruta.
Al llegar, para variar, todos parecen estar despiertos y realizan sus actividades a plena oscuridad. Aquí, a diferencia de la otra sección de la casa, soy yo el que causa la extrañeza. ¡Me consideran un fantasma que ha llegado a molestarlos! Corren aterrados a esconderse y no me dejan explicarles que ahí es donde yo estoy pasando la noche. Que solamente me paré para ir al sanitario, que son ellos los extraños moviéndose en la oscuridad como si nada. Que, haciendo caso de la poca lógica que impera en el lugar, siendo estrictos, ellos deberían ser los fantasmas y no yo…

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LA HERENCIA DEL TÍO RICO

En varios cuartos de mi casa están haciendo modificaciones. Hay un convenio con cierta señora para que tenga un espacio en ésta. Por las divisiones que se llevan a cabo me cuestiono cómo es que cabremos en tan reducidos espacios…

Voy con mi familia a ver una casa con un gran terreno que nos cedieron, como la clásica herencia del tío rico pero desconocido, ja. En ella, varios trabajadores nos muestran el espacio. Subimos por una especie de túnel-tobogán a otro nivel. Estando ya allí me dirijo de curioso más arriba (hablo con un señor vecino mío, con alzheimer que siempre me encuentro en la calle y que saludo aunque él no me reconozca a veces. Igual ocurre aquí). Mis familiares bajan y yo me retraso. Intento alcanzarlos pero el tobogán por el que subimos se ha reducido de tamaño y estoy sólo arriba. No quepo por el túnel en cuestión, que ha quedado del grosor de una manguera. Está muy alto y ni siquiera cabe mi pie, y mucho menos mi cuerpo, para descender por ahí. Me angustia este cambio, y la presión aumenta porque la manguera ni siquiera está fija en nada, de modo que si cupiera por ella aún así no me atrevería a aventarme, pues seguro me vendría abajo con todo y todo, quedando como calabaza…

Mi psique intenta resolver la cuestión con alguna salida, imaginando a mi hermano arriba conmigo y que él pudiera sujetar la manguera mientras yo me aviento… intentando imaginar (no estoy lucido) que la manguera es otra vez un tobogán y vuelvo a caber en ella… en fin, que nada sirve, escena siguiente ya estoy con mi familia de regreso a mi casa por transformación mágica…

Nos hemos dado cuenta que se trataba de un truco, no era ninguna herencia y más bien nos intentaban vender ya que estuviéramos entusiasmados (algo recuerdo con respecto a mi casa, creo que hasta intentaban quitarnosla con ese pretexto). Nos retiramos molestos. Yo doblemente molesto.

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NIÑO DE DÍA Y HOMBRE POR LA NOCHE

Estoy con mi hermano Armando. Nos subimos a un puente que están construyendo y le digo que ESTÁ BIEN SER NIÑO DURANTE EL DÍA PERO POR LA NOCHE HAY QUE SER HOMBRES (lo digo en un sentido filosófico de maduración, no en un sentido libidinoso).
En una escuela de artes transito por los salones. Atravieso una calle y llego a otra sección de la escuela en donde da clases Rosario. Platico con sus alumnas. En un momento dado se crea gran expectativa por cierta instalación que están haciendo los alumnos de mi hermano, dirigidos por él (en realidad el proyecto parece ser suyo). Vamos y nos asomamos desde unos grandes ventanales para ver la pieza, que es muy grande y está hecha para verse de un edificio a otro de la escuela (ya había dicho que ésta se dividía en dos cruzando una calle). Para esto ambos edificios son de grandes ventanales, y la pieza consiste en una superposición de varillas y/o astas que hacen juegos de repetición de módulos y que interactúan bastante bien con el lugar.
Todos están muy emocionados, pero en el momento menos oportuno llegan unas autoridades del gobierno de ese lugar (¿Texcoco? ¿¿¿???) para censurar la obra. La polémica es fuerte y yo particularmente me les aviento con las garras, defendiendo a todo pulmón la instalación (hasta ni articulo bien mis palabras y me doy cuenta de ello).
La cosa se extiende y nos dirigimos a sus oficinas ubicadas en otro edificio distante del que nos encontramos. Las calles son muy bonitas, por cierto, rusticas como de pueblo del Estado de México. Allí vuelvo a llamar la atención por aperrarme a nuestros derechos (Ja, hay que recordar que la pieza ni es mía y ni siquiera soy colaborador pero ando de metiche). Ellos intentan ser diplomáticos pero no saben explicar que es lo que está mal en la pieza. Mi hermano, a su vez, dialoga con ellos de manera menos arrebatada que yo. Nos ponen muchos peros, que si hay que quitarle esto, ponerle esto otro. Pero a la verdad terminamos ganando, pues no hay nada malo en la pieza. la escena es algo cómica, en el edificio en cuestión estamos todos en bola y dispersos de repente entre las instalaciones, que por cierto, también tienen una escultura en su centro al interior del edificio, muy parecida a la que mi hermano está instalando, como si yo la visualizara proyectándola en ese lugar.
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Disponiéndonos a regresar el argumento cambia de sentido, ni siquiera estoy seguro de que sea el mismo sueño o dos seguidos: somos viajantes de una excursión guiada por mi hermano. Somos hartos, entre sus estudiantes, mi mamá (que hasta entonces no había aparecido), una prima invitada por mi hermano, otros maestros, y otros adultos parientes que no reconozco. La situación es muy confusa para abordar los diferentes autobuses que nos llevarán de regreso. Yo ando en la lela. No sé si regresarme sólo o esperar a que me asignen un lugar. En eso, voy caminando, pues me gusta ver las calles del lugar (¿Texcoco?). Cuando ya todos abordaron su autobús, mi hermano, mi prima y yo nos dirigimos al que nos corresponde. (Hay una pausa misteriosa en la que entro a cierto espacio reducido con otras personas, haciendo un pendiente antes de irnos, pero lamentablemente no recuerdo la naturaleza de ésta escena).
En nuestro autobús mi hermano conduce. Yo, no recuerdo porqué poco a poco voy enojándome. Llegamos bien rápido a nuestro destino, ya más cerca de mi casa. En ese lugar quedaron de verse todos los camiones con los estudiantes a bordo. Al bajar observo cómo llegan todos sanos y a salvo, pero por un perverso malentendido los padres de familia están angustiadísimos pues los esperaban tres horas antes, de hecho son bien poquitos los que nos esperan, todos los demás (la gran mayoría) se han ido a buscar a sus hijos (¿a dónde?).
Caminando por ese lugar voy con un primo (¿no era una prima?). Hacemos memoria y yo creo recordar que ahí es a donde siempre llegábamos cuando regresábamos de ¿Texcoco? cuando éramos niños. Él me dice que así era con él, pero que no se acuerda de mí con ellos, hasta que “hace memoria”. El dichoso lugar es un callejón rojo muy prolongado y quebrado, parecido al callejón del diablo en Mixcoac, pero más apretado y extendido, en rojo, como he dicho. Por ahí cruzo dos veces (corrección onírica: me hago pasar dos veces por ahí con el único sentido de decirle a mi primo que recuerdo ese lugar, cuando en realidad se trata de un falso recuerdo).
Ya estoy encabronado y me quiero regresar, pero mi hermano insiste en seguir ahí. Los concurrentes empiezan a marcharse a sus respectivas casas. Yo sigo caminando con mi hermano y mi prima, que parece admirarlo demasiado. De pronto, voy solo con ella y aprovecho para hacerme el desentendido. Me despido de ella, que queda extrañadísima por mi comportamiento. Me pregunta si no voy a esperar a mi hermano y le digo que no, que yo ya me voy. Y así sin más, me retiro.
Abordo una combi y allí va mi mamá también. Poco antes de llegar a mi casa ella se despide y se baja, ahora el confundido soy yo, pues tardo en recordar que ella vive aparte… Lamento haber hecho mi berrinche y dejar a mi hermano atrás. Como se ha visto en éste sueño me comporto como un niño, HABRÁ QUE ESPERAR QUE LLEGUE MI NOCHE…
Un sueño larguísimo que atraviesa por las tres emociones básicas de los sueños: EXALTACIÓN, IRA y ANGUSTIA.

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PROTEGIDO POR EL CHAQ

Viaje-retorno. Espero en la terminal o en la iglesia. Una chica me pega por accidente con un trapo y yo le digo que soy amigo de Chaquille O´Neal (!). Éste aparece y persigue a los malosos (?).
Un tigre (Ginger) duerme junto a una princesa y un espadachín de juguete. Son pequeños.

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MALA ACTITUD

Mala actitud.
Dos compus. Penumbra. Música alta.
Salgo a la tienda y me peleo con un tipo.
Cacahuates.

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EMBOSCADA Y COCHINILLAS

Inspeccionamos un árbol, sus raíces gruesas. Lo identifico con el sueño que me contó Pedro por facebooc y creo recordar que de ahí debió tomar el recuerdo para su sueño. Esto es un falso recuerdo.
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En la entrada de un lugar vigilado tenemos que dejar las mochilas para ingresar. Como no está la encargada y tarda, la poli nos lleva a donde podemos dejarlas. Es absurdo, en realidad sólo tendríamos que dejar los bultos y ya.
Al seguirla, mi hermano  se adelanta y yo me enojo mucho. Camino más rápido para demostrarle que puedo ir a su paso e incluso tener iniciativa.
Llegamos a una azotea para dejar las mochilas. Sólo hay que treparse y dejarlas, y en la parte de atrás es más fácil bajar pues no es tan alto. Esta azotea está bajo un árbol y la poli nos indica que siempre que entremos podemos dejarlas ahí sin preguntar.
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Vamos con espadas por un callejón. Cambiamos la ruta hacia otro y nos emboscan unos E… Nos tiran una red desde arriba y yo la corto en pedazos. Sin embargo no soy lo bastante rápido pues veo como a dos de mis compañeros los suben con  la red. Hago retroceder la imagen para que ellos no sean atrapados (Corrección onírica) y los vuelvo más rápidos. Matamos a los E… Estos traen armaduras medievales y cuando alanceo a uno cuestiono la facilidad de atravesarlos con mi espada. Les rebano las cabezas a algunos y a otros sólo los atravieso. Ellos son lentos y no parecen defenderse, incluso recuerdo a uno, viejo.
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En mi cama, estiro la mano izquierda y aplasto sin querer una cochinilla en la pared. Con mucho asco. Me levanto y noto que antes ya había disecado a algunas con una especie de veneno pues eran plaga. Estas forman unas letras, a las cuales nunca les puse atención, más preocupado por la repulsión. Van delineando las dichas letras y en la parte de abajo nuevas cochinillas, que se reprodujeron de las sobrevivientes, siguen ese curso, causándome impresión que, estando vivas, formen también letras, como imitando a sus compañeras muertas. Se mueven no obstante y ya quiero limpiar la pared.

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JUGUETES EN LA AZOTEA

Juguetes en la azotea: Donald, Mickey, Pluto, Tren… soldaditos… Pluto está como enojado, pero lo contentamos. Experimento vividamente la animación, pues los veo con vida y de pronto extáticos, con conciencia de que yo los muevo con mi imaginación.
Voy a la cocina y me enojo con mi mamá. Quiero un pan de dulce, lo pruebo y me sabe bastante bien. Allí veo más muñecos, sobre todo a He man, que lo veo doble y ya quiero integrarlo a mi juego.

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ANIMALES PARA DIBUJAR

Subo a una pecera y mi familia está ahí. La pecera va a mucha velocidad y parece que me voy a caer por la puerta de atrás, pues a penas me alcanzo a sostener. Se desocupan dos lugares y me siento del lado izquierdo, junto a una muchacha que se levanta para que pueda pasar. En mis adentros me quejo de que mis familiares, al ver mi apuración, no tuvieron la molestia de ayudarme con mi mochila.
En fin. Como quedé junto a la ventana observo desde esta a unos animales de granja y domésticos, y tengo muchas ganas de dibujarlos, en directo o desde litografías si es necesario, ya que estoy muy emocionado. Hasta pienso hacer carrera en eso. Lo curioso es que esto lo veo desde el lado derecho.
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Estoy ahora en una fonda comiendo con otros amigos. La mesera tarda en traerme un refresco así que me levanto para ir por él. Luis azota la puerta del refrigerador y casi me pega, con lo cual me molesto un poco. Gusto del refresco, que es de cola.

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ROBÍN HOOD, REGIÓN CUATRO.

Soy un forajido asesino. Estoy en el cerro del Chimalhuachi y tengo un duelo con otro rebelde y nos perseguimos para matarnos con pistolas. Él es rechoncho y está acompañado de otra persona más chiquita, creo que es un niño. Nos volvemos compinches y hacemos destrozos. Tenemos que huir hacía otra parte del cerro. Dejamos a una chica guapa que es también pistolera y parte de la banda, pero sigue formando parte de nuestras filas, como una sucursal. Nos acompaña una pareja con un hijo, otra chica “guapa”, dos chicas “feas” y un grupo de niños. Nunca se dice el nombre de la banda.
Asaltamos y matamos a quien sea. No discriminamos.
Bajamos a un poblado y nos tienden una emboscada. Hay un tiroteo, pero uno de ellos, matón, es la mayor amenaza. Parece que va a acabar con nosotros, nos hiere a mi compinche y a mí en el estomago. En expectativa quedo frente al matón, como en las películas western. Le disparo con mi pistola de la mano derecha y no le hago ni cosquillas. Luego alguien junto a mí parece apoyarme moralmente, aunque debiera estar en mi contra, pues soy el azotador. Como sea me armo de energía y saco rapidísimo la pistola de mi costado izquierdo y con ella mato al rival. El que me apoya es trabajador de un restaurante-fonda. A él no le quito su dinero, en cambio le doy $50 (¡qué marro!).
Heridos no podemos subir por una reja en el escape, lo cual nos llevaría a nuestro escondite. Mi banda me dice que me harán pasar aventándome (se ve una imagen de mí aventado como si fuera de peluche o un títere). Esto no me parece chistoso y me encabrono. Empiezo una pelea y los persigo, variando la emoción de la IRA a la EXALTACIÓN, pues todo se convierte en un juego, “tu las traes”. En ésta etapa me visualizo como Jack Sparrow correteándome con mi bandita.
Un grupo de muchachos nos reta a jugar y no aceptamos. Se burlan e insisten con que quieren estar sentados (¡¡¡¿no querían jugar?!!!). vamos y los matamos para no variar, a chicos y chicas por igual. Es una masacre. Como era el cumpleaños de una de ellas ¡¡¡NOS TOMAMOS FOTOS JUNTO A SU CADÁVER, SIMULANDO FELICIDAD CON ELLA Y LA ESTRECHAMOS ENTRE TODOS!!! El contraste entre nosotros, que payaseamos, y ella sangrante inmóvil, es no tener temor de Dios. O no tener madre.
Tenemos que huir de nuevo. Una de nuestras amigas decide quedarse y la pareja con su hijo también. Soy el único que regresa a despedirse. Llego a una casa y desde los cristales de las ventanas les digo adiós (a la pareja). No puedo entrar porque tienen una visita y yo soy un proscrito. Ellos me aprecian pero la decisión de no irrumpir es mía. Melancolía es decir adiós a través de una ventana y no poder estrechar las manos por vez última…
Por otro lado, a la chica que también se queda, intento matarla para que no nos delate. A diferencia de las otras deserciones (tres en total, más el bebé, que no lo cuento por falta de voluntad) en ella no confío.
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Llego (sólo) a una población más urbana. Hay un local donde se intercambian estampas coleccionables. No entro pero pienso regresar y empezar una colección (obviamente me estoy ablandando, y es un deseo de compartir algo socialmente aceptable).
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El ejercito nos busca…

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SUEÑO DEL SUEÑO LÚCIDO (fragmento del sueño Puer Aeternus)

Voy de viaje con tres amigas.  Al parecer nuestro destino es acampar, pues desde el autobús se ve una zona boscosa y grupos de campistas que han encendido sus fogatas. Esto a lo largo del camino, mas adelante gente de la localidad vende leña para las fogatas. Parece hacer frío afuera. El camión se detiene y busca un sitio donde estacionarse. Descendemos…
Se anuncia que el lugar al que hemos llegado es San… (el nombre de un pueblito que pensé no olvidaría), famoso por su estación de trenes. El paisaje tiene una montaña en el fondo y en primer plano la estación junto al pueblo pintoresco, a la derecha grandes puentes vehiculares denotan una urbanidad muy incoherente con lo primero. La estación es enorme y parece una gran bodega. Los puentes me llaman muchísimo la atención. Así que fantaseo que he despertado (!) (?) y los dibujo, pensando que así los recordaré cuando despierte, de hecho creo que cuando despierte el dibujo va a estar ahí. Sueño que vuelvo a dormirme y que controlo a voluntad la vigilia y el sueño, comparando mi dibujo con el paisaje del fondo, pensando que el dibujo que tengo en manos corresponde a la vigilia y el sueño es parte del paisaje, estos embonan a la perfección, siendo el primero un diagrama del segundo. Lo que ocurre es que NO HE DESPERTADO, sueño que despierto y que me he dado cuenta que estoy dormido, pero en realidad no he entrado todavía al sueño lúcido. No me he dado cuenta conscientemente de que estoy soñando sólo es un delirio.
Caminamos en dirección de la estación. Ésta ahora es una atracción. Nos asomamos. Es enorme y me da vértigo pues la gente camina por sus paredes y por el techo, además de la pista, de echo la mayoría va por las paredes y se ven muy entretenidos. Nos dan unos pases de varías figuras impresas, alrededor de cinco tarjetas. Una de mis amigas descubre que si empatas una de estas con su similar en la pared te puedes pegar a esta, como si fuera un imán pero más sorprendente porque permite que todo tu cuerpo sea inmune a la gravedad. Así que ella se va caminando muy feliz por la pared. Esto me molesta un poco y me animo a ser el segundo en entrar, voy lentísimo fijándome muy bien de empatar las imágenes para no caerme. Mis otras dos amigas van detrás de mí, se impacientan y deciden rebasarme, quedando humillado. Sigo con tiento de tampoco perder alguna de mis tarjetas por descuido e imagino que qué haría si llego a un punto en donde las estampas ya no correspondan y no pueda avanzar más, pero llego a la conclusión de que en dado caso uno tendría que esperar a que alguien más pasara por ahí e intercambiar tarjetas, o pienso también que el juego está diseñado para que en el camino puedas encontrar otra tarjeta de salvación o comodín. De cualquier forma esto me lo voy inventando por temor y, sin embargo, poco a poco empiezo a tomar soltura y a ir rápido. Llega un momento en que las figuras ya no importan tanto y me doy cuenta de que también por similitud de color puede uno pegarse. Ahora voy rapidísimo alternando tarjetas verdes y rojas y soy yo el que las rebasa, jactándome. No sólo voy más ágil que ellas sino que rebaso a las demás personas. Llego primero a doblar una esquina y me vuelvo más intrépido, dando brincos y sacando en el aire las tarjetas para pegarme, sin miedo a que en el siguiente salto no encuentre una tarjeta que coincida pues creo que estoy listo para improvisar y agarrarme de otro punto en una supuesta caída. Así voy por paredes, techo, otra vez paredes y así, hasta llegar al suelo, una gran explanada. En este hay poquísima gente, al parecer porque insolitamente es más difícil andar ahí en el suelo que en las paredes. Me siento preparado y me aviento (literalmente me aviento), causando impresión en todos pues la velocidad con la que manejo el suelo no se había visto ahí. Llego junto a una figura humana tres veces más grande que yo y de un brinco me subo en ella.  Aunque algo inmóvil (se balancea  un tanto inquieto), parece estar vivo. Tomo cierto premio causando la aprobación de todos, reconociendo que me lo he ganado. En ese momento la estatua se echa a volar conmigo a bordo y todos se sorprenden muy emocionados. Pero este sale por la puerta para que el paseo sea al aire libre. Vamos por todo el pueblo y aquí empieza el sueño lúcido, mi compañero ahora es  un elefante y yo lo controlo, haciendo acrobacias cada vez más arriesgadas, yendo alto o bajando, girando…  Pero al intentar dar una curva muy forzada y pasar por debajo de la puerta de una construcción nos estrellamos. Y juego, juego a que mi elefante ha perdido el conocimiento y estamos en peligro, juego a que vamos cayendo en círculos incontrolables y que yo intento reanimarlo antes de estrellarnos contra el suelo (si el choque fue a nivel de tierra, ¿cómo es que vamos cayendo de tan alto?). Y digo “juego”, porque en realidad yo controlo la situación, mentalmente. Recuerdo las escenas clásicas de caídas de aviones en las películas y de ahí me invento muy a propósito girando y cayendo. Así es que justo al momento en que parece que nos vamos a estrellar mi elefante reacciona y estamos a salvo. Seguimos volando pero como ya estoy demasiado lúcido, despierto.

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AL OTRO LADO DEL CANAL

TRABAJANDO EN EQUIPO
Un grupo de personas, en equipo conmigo, estamos muy ocupados bombeando agua de una cisterna. Prevemos una inundación.
Estamos dentro de un refugio y la sacamos con cubetas y con una bomba. Hay agua por todas partes y la cisterna es enorme, como una alberca.
De pronto, cambiamos de escenario y ahora estamos en un campo bajo grandes puentes vehiculares. Los contemplo recostado en el pasto y platico con alguien sobre el autor de esa gran obra. Estamos bajo su sombra. Pienso que el arquitecto de esas construcciones debería ser más conocido. Lo considero como incomprendido.
LOS NUEVOS NÓMADAS
Aparecemos ahora en varios grupos a lo largo de una calle. Somos nómadas del siglo XXI.Voy inspeccionando todo el “campamento” y en uno de los grupos me encuentro con una amiga. En su grupo están bebiendo cerveza y ¿huisqui?. Llevo también una cerveza de lata en la mano pero se me ha terminado. Coqueteo con mi amiga y otra aparece en el grupo, celosa. Intento tomar otra cerveza del centro en una tina metálica, pero se han acabado. Mi amiga pide que se traiga más bebida y una señora con su hijito trae otra tina repleta. El grupo, que parecía muy tranquilo bebiendo, se avoraza de inmediato sobre las nuevas cervezas, como pirañas, pienso que estaban más borrachos de lo que creía. Es tan activa esta escena que sólo noto manos luchando por conseguir el vital liquido. Estiro la mano con tiento y alcanzo a ganar una cerveza.
JOLGORIO
Las mujeres a la derecha y los hombres a la izquierda. Es un baile. Los hombres se esfuerzan mucho y pasan de uno en uno al centro de la pista realizando sus mejores pasos. Esta desinhibición la adjudico al alcohol. Creo que se me ha subido un poco también y pienso que puedo mejorar sus pasos. Incluso creo que puedo realizar algunos movimientos sobre el suelo.
APOCALIPSIS
En el mundo ha ocurrido una gran catástrofe y somos los únicos sobrevivientes. Este mundo se divide en dos: una fortaleza y el exterior .Me parece que la fortaleza corresponde a la primer parte del sueño en donde estábamos evitando la inundación.
Nosotros estamos fuera y, aunque tratamos, no podemos entrar al refugio.
Aparecen unos oficiales al interior de este, como una nueva esperanza. Estos portan armas y están vestidos con atuendos futuristas: armaduras con cascos. Una malla infranqueable nos divide. De pronto, por radio nos llega un comunicado informándonos que hay más sobrevivientes. El comunicado viene de parte de oficiales de mayor rango.
Comienzo a sospechar que el comunicado del radio no es transmitido en vivo, sino que se trata de una grabación. Convenzo a todos de que así es y los oficiales desaparecen. Todo era una ilusión y estamos irremediablemente solos.
ASESINATO
Ha ocurrido un asesinato. Un actor (Vin Diesel) sospecha de un compañero del grupo y desata su ira contra él. Lo golpea con todas sus fuerzas hasta destrozar su cabeza. Lo detenemos. Extrañamente, no ha terminado con su vida.
Junto a nosotros hay un río. Sobre el río se aproxima una barca, y sobre la barca viene una mujer joven con su hijita. Esto me hace muy feliz.
TABÚ
Nos retiramos de ahí, el lugar ha quedado maldito con el asesinato. Nos vamos en dirección contraría del río y atravesamos un canal de aguas negras. Se establece una prohibición para que nadie, en el futuro, regrese a ese lugar. Dentro de mí pienso, sin embargo, retornar. La idea de lo que ocurre al otro lado del canal comienza a obsesionarme, me he dado cuenta de que estoy soñando y pienso en escribir una gran historia con este argumento. Hasta pienso que he de titularla “Al otro lado del canal”, contando el misterio del asesinato, el tabú establecido, y la fundación de un nuevo pueblo en las cercanías de este escenario. Un mito crecido en generaciones futuras, que no vivieron los hechos (delirio de grandeza). El río en donde vimos acercarse a la mujer con la niña me parece el lugar donde nace lo maravilloso, en sus aguas cristalinas. Para llegar a él sólo hay que atravesar un puente sobre las aguas sucias.
FUNDACIÓN
Atravesamos un riachuelo y decidimos establecernos ahí.  Yo estoy lucido, sé que se trata de un sueño pero mi mente sigue confabulando. Observo a un anciano sentado, rechoncho. Es el guía de todos nosotros. Inspira tranquilidad, sabiduría y reposo. Le imagino a voluntad una esposa. Esta llega y se porta muy cariñosa con él.
Descansamos, pero hay que fundar un pueblo en aquel lugar.

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TRILOBITES

En una playa soy un animal rastrero con  concha,  muy parecido a un TRILOBITES. Tengo un hijo de esta misma naturaleza (!)(?), al parecer macho y representado de un tamaño más pequeño al mío. Es completamente estático y está ahí fijo en la arena, de frente al mar. Este “hijo” es putativo, lo he adoptado de  una manera muy curiosa y particularmente violenta. Al momento del sueño, el pequeño está junto a otro más grande que él, haciendo éste  la labor de padre (simbólicamente), llego yo y lo empujo de un golpecito, arrojándolo al mar, donde presumiblemente se ahogará. Más particularmente pareciese que una hola pequeña se lo tragara con mi empujón. En ese momento hago conciencia de que éste, a su vez, había expulsado a otro anterior que cuidaba al pequeño, pero no hago referencia de cómo fue éste hecho. También pienso en cómo es que yo, en las condiciones animales en las que me encuentro, podría reproducirme con alguien de esa especie para tener un hijo como ese, lo cual me produce una sensación de asco inmediatamente.
22-03-11

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