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Jugando con lodo y pintura animada


Mi mamá me dice que deje de hacer ruido, que ya bastante tenemos con los vendedores ambulantes en el transporte público (¿???).
Me voy al jardín (pero es este mi jardín de la infancia). Quiero regar la tierra para que haya más vegetación. Me pongo a jugar en el lodo, como cuando era niño y construía ciudades de tierra moldeada, con acueductos, puentes y casitas debajo del ciruelo, en donde destacaban siempre los ríos artificiales e improvisados. En eso estoy cuando brinca de pronto una ranita y observo más animalitos en el ambiente (no recuerdo su especie, pero debieron ser algún tipo de insectos o anfibios).
Sorprendentemente, veo una pintura en la que están representados unos gatos y dos siluetas acostadas sobre el suelo, como las “Músicas dormidas” de Tamayo. Hay una gelatina en el centro que cambia de color y por si está animación fuera poco, se ve al mismo tiempo el proceso de realización de la pintura, como si en vez de cuadro fuera un pase de diapositivas (¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Tengo conocimiento de una ratita que no quiere ser comida (¿en qué situación?).
Llego al metro Pino Suarez de la Ciudad de México. Pierdo mi mochila con todas mis cosas en su interior (esto es una perogrullada, pero así lo apunté al despertar) y además me extravío. Me enojo con los señalamientos en la estación, ilógicos (esto no porque sea un sueño, sino porque aún en la vigilia me parecen estúpidos).
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Es el cumpleaños de Pedro pero su hermana Gabi no se encuentra, ya que se ha ido a descansar. Se sabe que un día antes P ya había festejado con un supuesto hermano suyo y habían salido juntos. Yo siempre había pensado que sólo eran amigos y estoy un poco celoso de ser remplazado en mi lugar de mejor amigo.

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Librero en centro cultural


Llego a un centro cultural para la realización de un evento. En el patio, me distraigo y decido entrar primero a otro edificio del mismo conjunto (al que me dirigía estaba al fondo y éste más cercano a la entrada principal).
Subo por sus escaleras y accedo a una amplia sala, en donde hay varios compañeros reunidos en una especie de junta. Allí hay un pequeño librero que me pertenece (idéntico al que tengo en mi habitación). Todos participan de este y yo consiento. Aunque comienzo a pensar cómo lo devolveré después a mi casa. Para que no quede duda entre los que toman libros de este, describo de memoria algunos títulos de mi colección. Entre ellos menciono dos libros de cuentos de hadas, al tiempo en que los saco de su lugar, y un libro de poesía de Isabel Fraire. Saber su ubicación y sus títulos específicos me muestra inmediatamente como el propietario de dicho librero. Sólo me pregunto cómo y cuándo fue que lo lleve hasta allí (en la realidad tengo cuatro colecciones de cuentos de hadas, además del famoso “Psicoanálisis de los cuentos de hadas” de Bruno Bettelheim, pero esta precisión no parece importante en el sueño).
Me da sed y salgo del centro cultural a comprar un refresco a la tienda, acompañado de una chica. Para ello tenemos que tomar transporte.  Al llegar a la tienda resulta que no tengo el cambio suficiente para comprarme un refresco y tengo que regresar. Al hacerlo volvemos igualmente en transporte público, lo cual es contradictorio porque si no cuento con dinero para comprarme un refresco, cómo es que lo tengo para andarme paseando en distancias tan cortas en un medio por el que tengo que pagar igualmente.
Regreso al evento pero el sueño cambia.
Voy hacia mi casa pero de pronto caigo en la cuenta de que he tomado el transporte equivocado y estoy perdido. Al bajar intento ubicarme y estar pendiente de no correr ningún peligro. Un chico del autobús en el que iba, me acompaña. Y un muchacho indigente se nos acerca y nos pide algún dinero. Mi acompañante lo despacha y me dice que no hay que darle dinero para no fomentar la indigencia (yo no lo diría con esas palabras, aunque sé que ese “compañero” es, en realidad, una parte de mi propia psique). Más adelante, y un poco más tranquilo, hago una pausa para comprar algo en un puesto de antojitos. Como el dueño del puesto me desconoce me dice que para poderme atender tengo primero que mostrarle mi pasaporte (¡!!!!!!!). Mientras lo hago descubro que el chico que nos había pedido dinero está comprando en el mismo puesto que yo (ahora voy solo). Y, mientras yo cuento apenas mi dinero para que me alcance, él saca muy quitado de la pena un billete de a doscientos pesos para pagar, lo cual parece excesivo en un puesto de antojitos chatarra, y confirma al mismo tiempo los consejos de mi “amigo”.

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Guardián del Umbral y persecución por laberinto


Camino cerca de la supuesta casa de Alis. En el bordo de Xochiaca. E intento identificar bien los edificios para que cada vez que pase por ahí lo tenga en cuenta. Observo un grande edificio naranja y lo tomo como referencia para el futuro. Luego “regreso” a su casa.
En ella (aunque en realidad se trata de una iglesia), mi familia y yo intentamos matar a alguien para robarle gran cantidad de dinero. Nadie se decide hasta que yo, con sangre fría, lo hago sin miramientos clavándole un cuchillo por la espalda. Tomamos su dinero y alguien junto a mí toma un trapo y limpia mis huellas. Alguien más toma fajas de dinero y las mete a mis bolsillos junto con muchas monedas. Entre todos dan un poco de dinero a los asistentes a la iglesia para sobornarlos, que aceptan de muy mala gana.
Nos vamos apresurados y una vez afuera, en un callejón, no podemos marcharnos pronto porque J tiene que ir por su bicicleta y tenemos que esperarlo en plena huída. Tal situación me pone en extremo nervioso.
Al emprender por fin la graciosa huída les digo a todos que nos vayamos por la derecha, ya que por la izquierda nos encontrarían muy fácil. Al correr nos dispersamos y pierdo a mis familiares. Entro desesperado a un local para llegar más rápido a la avenida que lleva a mi casa, pero un señor me quiere cobrar quince pesos de peaje. Reviso mis bolsillos con temor de que vea los billetes de alta denominación que llevo conmigo, los cuales me delatarían. Pero para mi fortuna encuentro también un cambio. Le ayudo a subir una cortina metálica de su local por la cual tendría que irme, pero una vez que me asomo me doy cuenta de que no comunica con la avenida sino con un grande estacionamiento en el que podría perderme. Por tal razón decido no hacer el trato a última hora e intento retirarme. El señor, de aspecto desagradable en extremo (encorvado y sucio) saca un enorme cuchillo y comienza a perseguirme por pasillos laberínticos. Para éste momento la angustia es extrema y estoy muy desorientado. Giro por pasillos cada vez más estrechos y entreverados sin encontrar salida. Hasta que decido enfrentarlo y me detengo. Le quito, no sé cómo, su cuchillo y él toma otro para enfrentarme. Entro inesperadamente al sueño lúcido y hago conciencia de que me encuentro en plena pesadilla. No obstante, como es normal, sin pleno uso de mis facultades mentales. Es por ésta razón que decido, en última instancia, aventarme sobre una pared de maderas viejas para traspasarla y encontrar la salida. La traspaso y de éste modo llego felizmente al mundo de la vigilia.

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Extraviado pero comprando barritas Marinela de colores maravillosos


Estoy en la casa de mis parientes en la colonia San Felipe de Jesús de la Ciudad de México. Por no sé qué diablos estoy fuera de la casa y me alejo cada vez más. Como empieza a oscurecer temo extraviarme y decido regresar, pero demasiado tarde: ahora está completamente oscuro y no tengo maldita idea de dónde me encuentro. No entro en pánico y decido regresar guiándome con mi astucia. Las grandes avenidas por las que paso me son desconocidas pero en mi imaginación quiero identificarlas. Cruzo caminando por encima de un canal de aguas negras y veo claramente el agua sucia por debajo de mí. Luego veo a unos muchachos jugando baloncesto. Desciendo por una ladera con mucho cuidado de no caerme, ya que apenas si alcanzo a ver en la noche. Atravieso por unas unidades habitacionales y me voy tranquilizando. Como un ejercicio compensatorio como pocos, entro a una tienda, ya despreocupado, y tomo dos paquetes de galletas. Por si fuera poco se me antojan además unas barritas del mostrador y le pido al tendero las de color azul turquesa que están junto a las normales de fresa y piña. Luego, siguiendo con estos descubrimientos inusuales, me fijo en las barritas de color amarillo limón intenso y también me hago de un paquete de estas. No tengo maldita idea de los sabores de la mermelada de estas galletas pero no puedo esperar a probarlas.
En alguna parte del sueño imaginé la sentencia “cuando peleas con espadas tu cuerpo también cuenta”. En relación a la idea de defenderme si fuera necesario o porque tal vez sí hubo una parte en la que luchaba paro la he olvidado. Lo que quise decir fue que no sólo basta tener un arma como defensa sino que también los movimientos del cuerpo cuentan en dichas artes. Esto es, claro, y visto desde la vigilia, una tremenda perogrullada. Pero en el sueño debió servir para apaciguar la ansiedad.

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Hitler-Salinas


Tengo pendiente la entrega de unos documentos en Toluca. Dicha asistencia se entremezcla en el sueño con mi participación en una carrera.
Según yo, había enviado mis archivos para la Bienal de Arte Contemporáneo de Toluca y ahora tendría que entregar mis escritos personalmente (??). Tenía planeado presentar dos piezas, pero por mi desidia al final sólo entregué una.
Salgo a la entrega pero ahora mi mayor preocupación es llegar a tiempo para una carrera en la que me inscribí (mi hermana llora mientras me marcho y otro de mis hermanos mira la TV). Irónicamente voy corriendo para llegar a tiempo. Quiero tomar un taxi para apresurarme pero no encuentro uno libre. Abordo una pecera y en ese momento me duplico. Soy el ayudante de mí mismo para pedirle al chofer que lleve al corredor (ósea, yo), pues necesita llegar a su carrera. Él acepta y el corredor sube detrás de mí. El cobrador, miserable, se acerca y lo basculea, quitándole su dinero… Yo, mientras tanto, voy muy confundido mirando las avenidas, que no identifico.
Ahora me encuentro en una especie de café, con algunos amigos. Inicia una disputa entre ellos (V y G) y al momento todo cambia a una telenovela, de la cual están pasando avances de su próximo estreno. Con la particularidad propia de los sueños de combinarse, de las simples escenas por televisión pasamos de inmediato al corazón mismo de las imágenes. Yo interpreto en ese momento a la protagonista y sólo en el último momento la veré en tercera persona. Melodramáticamente entra un grupo de sicarios y mata a quemarropa a todo el grupo de compañeros de la chica. Todo es confusión y correr para salvarse. Unicamente yo permanezco inmóvil. Después de que los han exterminado a todos entra muy lentamente el jefe de la banda, causando arto terror en el ambiente. Se devela su identidad y lo identifico claramente como una combinación de Adolfo Hitler y el político de mayor relevancia en México en los últimos tiempos: Carlos salinas (por ratero, manipulador  y corrupto, por supuesto). Para aumentar lo grotesco de su imagen, el asesino porta una nariz roja de payaso bastante sobresaliente. Al llegar a donde la chica salgo del personaje y observo en tercera persona. Hitler-Salinas pide, siempre con parsimonia, que le den un serrucho. Extiende su mano y se lo alcanzan. El objeto en cuestión es curvo y de grandes dientes, manchado de sangre. Con el serrucho se dispone a cortarle la cabeza a la chica, que no intenta huir y acepta con estoicismo su destino, presentando la desnudez de su cuello y recogiéndose el cabello mientras H-S le inclina la cabeza con una mano y con la otra comienza su horrorosa labor.

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Extraviado pero tuiteando


Fiesta en la calle. Aparece chica súper guapa. Mi primo se la quiere ligar. Yo lo reté a tomar (¿tequila?) a ver quien aguantaba más.
Voy a encaminar a mi mamá para que llegue a su casa. Es tarde y está oscuro.
Ar nos va a dejar en camión. Se desvía antes de llegar a mi casa. Yo desconfío. Mg va también. Me bajo. Camino solo y desorientado en la oscuridad de la noche, muy preocupado de quedar varado en ese sitio desconocido y a expensas de posibles asaltantes. Llego con un mototaxista y éste me quiere cobrar $500 por llevarme (supongo que por tarifa nocturna y porqué se quiere aprovechar). No tengo tal cantidad así que mi última oportunidad es hacer una llamada de rescate. Pero al momento de encender el teléfono me confundo demasiado en la búsqueda de mis contactos y no puedo llamar ni escribir un mensaje. lo absurdo es que, aún en tal situación, aprovecho para ver los hastags del momento en la internet.

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Fiesta vs compromiso


Tengo mucha hambre y estoy en una fiesta, pero no puedo quedarme por un compromiso que tengo. Del lugar de la fiesta a mi casa hay cierta distancia, pero una camioneta se ofrece a llevarme junto a otras personas. La camioneta apenas da una vuelta y llega a otra dirección que me deja a una calle de mi casa. Esto me extraña sumamente pues no entiendo cómo hizo el trayecto mágico. Mi desorientación por las distancias es extrema.
De cualquier forma estoy contento por haber ahorrado tiempo. En el lugar a dónde llegamos se realiza también una fiesta (¿o es la misma?). Y pienso por lo menos pasar a saludar y quedarme un ratito, ya que me he ahorrado cierto tiempo. Incluso pienso que podría comer algo rapidísimo. Estoy particularmente interesado en cierto personaje del lugar, no recuerdo porqué.
Me muevo rápido, pues todavía tengo que pasar a mi casa y de ahí marchar a mi compromiso.

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Revisión, laberinto y muñeco WTK


Es la entrega final de mi proyecto y N R es nuestra tutora y nos asesora. Tres personas no tienen nada que entregar y son los retrasados del grupo.
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Voy en un autobús, me bajo y tengo la impresión de que nadie lo conduce, lo cual me crea ansiedad por los pasajeros. Pero esto es contradictorio, ya que en realidad veo que una mujer lo hace.
Camino en el interior de una especie de mercado, pero me confundo de tal manera que la ansiedad se acentúa por la desorientación. Siento como si estuviera en un laberinto.
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Actualizaciones de iPod en espectaculares. Estoy luego en un avión.
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Con algunos compañeros de trabajo (?). Le pregunto a una chica que si ha romanceado en cierto parque. Luego, otra compañera chivea a un señor a través de la ventana. Aparece Elvi mostrándome un muñeco que lleva una playera con las iniciales WTF (!)

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RASCACIELOS


Voy en auto con una chica. Le señalo dos edificios de los cuales yo fui el arquitecto (es un delirio). Similar escena se repetirá con mi hermano T y, de alguna manera, con Nayeli, al pasear por la ciudad. Uno de los edificios es blanco y pulcro al extremo, casi un rascacielos. El otro es plateado, inclinado por secciones horizontales sostenidas con una columna casi invisible.
La primer chica parece ser alguien que me entrevista. Después, se confundirá con Facundo de la televisión, y yo sospecharé que se trata de una broma la dichosa entrevista.
Momentos de confusión en la visualización de los edificios. Al principio los había visto cercanos uno del otro, y después alejados en extremo. Cosa que no me puedo explicar.
Con la chica y con mi hermano voy en auto. Sin embargo, en un momento dado en que camino con ella, pasamos por una especie de fuente colocada a cierta altura, y de la cual nos cae agua. Pasamos por ella jugando a mojarnos. Ahí es donde ella se transforma y ahora es Nayeli, con la cual sólo camino y le quiero mostrar también mis edificios.

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LABERINTO DE AGUAS NEGRAS


Busco la casa de Oscar pero me pierdo. Paso por avenidas intrincadas, con entradas y salidas a túneles y desniveles. Los coches pasan tan cerca unos de otros que noto el peligro que corren para chocar o atropellar a los peatones. Recuerdo que ya había pasado por allí e intento ubicarme, sin conseguirlo. Llega un amigo suyo y me lleva adonde está él, en ¿una especie de moto?
En una accesoria Oscar está pintando un cuadro y Roit intenta hacer una instalación con tierra de la calle, que están levantando unos trabajadores. Ambos proyectos son muy interesantes. Yo me quedo viendo un rato cómo pinta Oscar. Su cuadro es una especie de paisaje interrumpido, con un margen hecho al propósito. Él es muy hábil para pasar el pincel sólo donde debe ir el paisaje, evitando los lugares donde se interrumpe…
Me despido para regresar a mi casa y ellos salen a despedirme. Una bola de mosquitos comienza a hostigarme y tengo que apresurar mi partida…

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Tengo que atravesar un canal de aguas negras y me voy por un subterráneo. Dentro de este me pierdo, para variar. El lugar es una especie de puente a desnivel con pasadizos, varias zonas a oscuras y casi todo en penumbra, con charcos en el suelo. Voy con tiento, pues las aguas del canal pasan muy cerca y amenazadoras, fluyendo rápido y cerrándome el paso para salir. Además, no quiero hacer ruido pues presupongo que ahí viven unos chavitos que podrían asaltarme o hacerme daño si me descubren. Hasta creo escucharlos. Pienso en otro chavito del que he escuchado que también vive por esos rumbos, y que se las sabe de todas todas en ese laberinto. Él podría ayudarme si lo encuentro, para salir de ahí o para enfrentar a los “malosos”, que en realidad sólo viven en mi imaginación…
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“Despierto” en mi cama y me siento sucio. Volteo a la pared y hay bichitos anidando ahí por la suciedad… (!)

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DOS ESCUELAS DE ARTE


Tengo que regresar a mi casa y voy en metro ferreo. Es una línea desconocida por mí y transbordo. Abordo un nuevo tren y me quedo dormido, pasándome toda la línea sin recordar que tenía que bajar en la siguiente estación. La línea es corta, de apenas unas cinco o seis estaciones, pero sigo preocupado porque tengo que llegar a chambear a mi casa con mis proyectos y no sé ni siquiera dónde estoy.

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Ahora estoy en  una escuela de artes y hablo con dos o tres personas. Es momento de ir a comer y voy con ellos. No sé cómo pero me les aparto y no los encuentro para comer. Regreso y no encuentro bien el salón a donde debería dirigirme. Es muy confuso ver las diferentes puertas y no saber en cuál entrar. El parecido de esta escena con las puertas de Alicia en el país de las maravillas es impresionante.
(Nuevo intermedio en donde me dirijo con prisa a mi casa. Me he ido de la escuela y camino confuso por unas calles, desconozco el lugar. De pronto encuentro una estación parecida al tren ligero de la ciudad de México, pero sé que estoy en otra ciudad. La estación a la que llego es de la misma línea por la que andaba en la primer parte del sueño, así que creo que sólo di una vuelta y ando cerca de donde partí. Sin embargo, es confortante el encuentro con ésta.)
Nuevamente en la escuela: me voy hacia la parte posterior del terreno que ocupa ésta y encuentro unas vías de tren, y junto a las vías otra escuela de artes que me gusta más que la primera. Ambas están juntas, como gemelitas. Entro y soy bien recibido. Se realiza una ¿coreografía? entre varios alumnos. Intento integrarme pero por lo absurdo del tema mejor me aparto. Entre los alumnos y maestros encuentro a Marco, que dirige un grupo. He notado que varias personas están bebiendo alcohol, pero dispersos. Le pregunto a Marco que dónde está la bebida y me dice discretamente que tome de su botellita, que me la encarga y regresa, pero que tome de ella disimuladamente porque está prohibido por la institución. Tomo la dichosa botellita yendo con ella con tiento. Se rumora entre los alumnos que algunos “privilegiados” están consumiendo bebidas embriagantes adentro de la escuela y que sólo unos cuantos pueden hacerlo. Yo me siento importante por ser uno de esos pocos. Para éste momento ya no me importa tanto llegar a chambear a mi casa y he decidido tomarme el día, ya que no pude partir a tiempo…

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DESORIENTADO EN TEXCOCO


Estoy en Texcoco. Se me caen unos lápices y me subo a algo para encontrarlos. Recojo más de los que se me cayeron y soy consciente de ello y de que no necesariamente está bien tomar lo que no me pertenece…
Tengo que ir a la universidad de Chapingo y estoy extremadamente confundido. No puedo recordar que estoy cerca y pienso retornar para tomar otra ruta. Un maestro viejito intenta ayudarme. Son 07:30 am, llegué tempranísimo.
Los puentes peatonales son verdes.
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Encuentro dinero en una camisa (?)

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RETORNO A LA TERMINAL


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Es de noche. Vago cerca de la escuela y encuentro a unos compañeros comiendo ¿quesadillas? en una fonda. Es una lástima, quisiera quedarme a comer algo pero no tengo tiempo.
Me despido porque se me hace tarde. Según yo llevo buen tiempo para marcharme. Estoy en la plaza de Toluca y camino junto a C. A. Ella señala que la terminal de autobuses está muy cerca, pasando la calle, pero su tono es de alguien que nunca ha estado ahí y sólo lo dice por corazonada. Yo sigo tontamente su palabra y pienso que sólo tengo que caminar un poco para abordar mi autobús, como he caminado un poco desde el centro… (recuerdo, incluso, que ya me habían platicado de esa posibilidad, pero es un falso recuerdo).
Lo que sigue es un eterno caminar y vagar desorientado en busca de la terminal. En momentos decido abordar un camión para llegar a esta, pero no pasan. Mi preocupación por alcanzar un autobús aumenta en grado sumo. Y  corro, corro desesperadamente por alcanzar mi destino, pero mis piernas no responden y voy muy lento, aunque me esfuerze vanamente acelerar. Llego a una calle muy transitada y comienzo a preguntarle a la gente. Una señora me informa que está retirada la terminal, le pregunto que si los camiones que pasan por ahí me llevarían y me dice que no, que a tres calles puedo encontrar transporte.
Voy en busca de ese transporte y ahora las calles son muy oscuras, incluso llego a una avenida que identifico con la de “las torres” (este sí es un recuerdo acertado). Sigo por ahí hacia mi izquierda pero los camiones no me hacen la parada. Observo unos montones de tierra, debajo de los cables de las torres de luz y pienso que si no alcanzo a abordar mi autobús tendré que refugiarme y esconderme ahí. Aunque noto que hace frío y yo estoy desabrigado, así que temo cómo voy a sobrevivir. Pienso en buscar un mejor refugio…
En eso llego (absurdamente lo recuerdo a mi derecha) a una feria y vuelvo a preguntar para orientarme. Una señora me dice  afortunadamente que estoy cerca y me señala la terminal de autobuses cruzando la calle.

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LA BODA


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Llego muy temprano con mi mamá a casa de unos parientes. Ella se va a casar. Durante el sueño cuestiono esto porque ella ya está casada, pero nadie sabe explicarme porque lo hará de nuevo. En esta casa se están preparando, barren y limpian todo. Pero como se verá después finalmente la celebración será en otro lado muy distinto. Me mandan por algo y como estoy en un primer piso y tengo que bajar se me ocurre que no es peligroso dar un salto arriesgado y así lo hago, llegando al patio en un santiamén.
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Paso el día en una agencia de la colonia Roma. Es de detectives. Mi hermano trabaja ahí y hay otro hombre que parece ser el líder, aunque mi hermano no demerita. Esperamos a que llegue la noche porque mi mamá se va a casar. En eso, suena el teléfono y mi hermano contesta, al parecer es algo grave y personal, porque sale inmediatamente sin darnos mayor razón y se le ve preocupado. Tarda. Salgo a buscarlo pues supuestamente está a unas calles de ahí pero me pierdo y entro en angustia. Le pregunto a un señor y su hijito por la calle de ? para regresar, y me orientan. Finalmente encuentro a mi hermano cuando viene de regreso. Me cuenta que se trataba del arresto de A. M., en su propio domicilio, “recuerdo” que el vivía por ahí (es un falso recuerdo, el no vive ahí y además confundí su apellido por el de otro A.). La razón es que padecía una enfermedad que lo hacía pensarse más inteligente que los demás y no se daba cuenta de que no solamente no era así, sino que incluso padecía algún tipo de retraso. Le digo a mi hermano que él SÍ es muy inteligente, pero el insiste en que ya está comprobada su enfermedad. Me angustio identificándome con él, a veces creo que soy muy inteligente y a veces que desvarío, y puesto que sigo con respeto a la psiquiatría, pienso que yo tengo lo que tiene ese muchacho y que podrían venir por mi tarde o temprano…
Retornamos al cuartel. Como ya es hora de irnos a la fiesta el líder me manda por una amiga que nos va a acompañar (curiosamente las siglas de su nombre también son A. M., pero esto puede ser una coincidencia. Cabe decir que en la vida real yo admiro un tanto a esta mujer). Me dice que está en el banco S. y salgo a buscarla, y esta vez me voy por la izquierda. Me vuelvo a perder y está muy oscuro, el clima es muy angustiante porque todos los locales están cerrados y los coches pasan amenazantes, como si fueran a atropellarme. Camino mucho y temo alejarme y no poder regresar, para este momento la ansiedad ya es insoportable. En eso, pasa un señor en su coche y va hablando por celular, preguntando por el mismo banco que yo. Se detiene en cierta calle, baja de su auto y lo sigo. El me mira con sospecha pero le cuento que estoy buscando el mismo banco que él y se tranquiliza. Llegamos pero parece cerrado, así que intento entrar para localizar a la chica.
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Es el mismo escenario pero sorprendentemente no está tan oscuro, parece de tarde. Es el lugar donde será la boda. Unos muchachos van a tocar y estrenar cierta canción (¿la cantante es la muchacha?). Preparan su tecladito y comienzan, supuestamente sólo a ensayar pero cuando quiero darme cuenta ya es la celebración. No hay mucha gente pero cuando ya van a terminar se les ocurre entrar a una tienda (¿de muebles?) donde si hay más gente. Vamos todos  siguiendo al trío. Los guardias se ponen nerviosos por esta situación y se comunican por radio. El ambiente se pone mejor. Mi mamá está ahí ya casada. Salimos del local y nos toman unas fotografías a la familia. Ahora ya parece más un salón de fiestas y hay muchos invitados (es de noche nuevamente). La fiesta comienza pero mis acompañantes (mi hermano y el otro) deciden marcharse y yo me voy con ellos. No les digo que quiero quedarme, que no quiero ir a dormirme y perderme la fiesta… pero no tengo los arrestos.

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