Posts Tagged Caída

Una hilera de hombres en pie espera el derrumbe de un edificio. Hay dos cámaras de video pero ninguna de ellas tiene pila para filmar el suceso.

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TORRE DE TURRÓN

Me cuenta mi sobrina y su amiga extranjera de intercambio… (?)
Me voy a la escuela con mi sobrina. Las otras dos no se apuran… (?)
Se cae una torre alta y no puedo tomarle buenas fotos. La torre es como de turrón. Cuando quiero ver ya la han reconstruido de nuevo.
Para entrar a una papelería tengo que brincar. Ahí una mujer se despide en un inglés supuestamente más avanzado.

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LEVITO Y CAIGO

Entro en lucides al momento de empezar cierta alucinación hipnopómpica: empiezo a “flotar” lentamente acompañado de sentimientos de angustia. “Abro” los ojos y “veo” las cobijas y sabanas de mi cama con aparente claridad, pero se que todo esto es parte de la ilusión. Estoy lo bastante lucido para comprender que todo es una alucinación. Cuando llego a cierta altura (en donde debería de estar el techo) quedo suspendido por un momento y es el momento mas angustiante de la pesadilla, ya que temo el momento de “caer” de golpe. Me consuelo pensando que esto no es posible, pues en realidad no me despegado de mi cama ni un milímetro. Como lo esperaba “desciendo” de golpe y despierto, solo con algo de incomodidad por ser sorprendido por una de esas bromas que me gasta mi cerebro.

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JALÓN DE PIES

Me “jalan” de la cama por los pies y siento pasar mi cuerpo por debajo de las cobijas, hasta llegar al suelo. Todo el tiempo estuve lúcido. Consciente de que se trataba de una pesadilla.

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CHICA DESPEÑADA

Realizamos unas maquetas en lo alto de unas peñas. Otros estudiantes están en la parte baja, menos riesgosa. Allí se ve un poco de agua de mar, pero el suelo no es arenoso, sino de concreto.
Mi maqueta es de chocolate y temo que se me derrita, pues constantemente la dejo para seguirla trabajando al otro día. Sospecho que las de los otros van más adelantadas y que tengo que echarle muchas ganas y concentrarme en la chamba.
El maestro es jorobado, y pongo atención en que no se me valla a salir decirle un día “Cuasimodo”.
Yo me preocupo mucho por la altura pues el riesgo es considerable. Y me agarro de las piedras hasta con las uñas. No sé porque me tocó estar ahí, cuando los de abajo van tan campantes.
Una compañera se amarra unas cintas a sus pies para dejarse caer y acercarse a la parte de abajo, supuestamente bien protegida (como si estuviera en el bungy). Pero las cintas no la soportan ni tantito y no parecen ni siquiera amarradas. Cae y su cabeza truena al chocar con el concreto, produciendo un sonido como de una calabaza que se estrellara. Se ve su cuerpo rodeado de sangre.
La escena es de lo más triste y lamentable, pues fue muy gráfica. Todo se termina para nosotros, no habrá más maquetas ni chamba en grupo, por el luto. Es una verdadera conmoción general y yo me repito a mi mismo: ¡no vallas a llorar! ¡no vallas a llorar! ¡no vallas a llorar!.. Pero es inútil, las lágrimas se me caen sin poder contenerlas….

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VIAJE AL FUTURO-PASADO

PRESENTE

En mi cuarto. Noche. La luz de afuera prende. Intento dormir. Se apaga la luz y salgo al patio a encenderla, con miedo. Los cristales de la ventana están sólo a la mitad (falta el lado izquierdo), y no hay cortina. Por vergüenza a que la gente pase y me vea apago la luz, que ahora creo esta al interior.
En realidad volteé todos los elementos en mi mente, la luz es de afuera y el interruptor está adentro…
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PASADO

Es de día. Sigue la escena en mi cuarto. Mi mamá está enojada conmigo. Una niñita aparece y yo la consiento. Se trata de una sobrina irreal. Ella es candida y berrinchuda.
En exterior. Llega una camioneta a surtir productos comerciales. A mi me dejan una dotación de yacults de una nueva marca. Creo que me van a gustar y habrá que probarlos. La niñita llora para que le compren algo. Mi mamá le dice que si encuentra $5 se lo comprará. Yo intento ayudarla y como no tengo dinero conmigo pienso decirle a mi mamá que nos preste, a fin de cuentas yo le pago inmediatamente….
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VIAJE AL FUTURO-PASADO

Nuestra casa está en una bahía. Es el futuro. Esperamos a la maestra “A” para que dé su primer día de clases. Por la acera de enfrente vemos llegar a una señora viejita y con carga para caminar. Le digo a mi mamá que si será una de mis hermanas. Pero me dice que no, que es su antigua novia de juventud (???). Ella la llama su “grummy” (no groupie)…
Mi mamá me muestra la fachada de la casa. Domina en ésta un árbol “ahuehuete”. Vamos por una pendiente de rocas y pasamos por detrás de éste, en donde me sorprende el hecho de que está hueco y apenas agarrado a las rocas por unas pocas raíces. Creo que se caerá en un momento dado. En eso estamos cuando un niñito (supongo de mi familia) “cae” por debajo del árbol. No le pasa nada, aunque yo me había preocupado. Desde el punto en que nos encontramos observo que se han terminado dos construcciones en la fachada. Según yo, en mi tiempo empezaron a proyectarse (pero esto es un falso recuerdo). Quedaron más chicos de lo que había creído. No recuerdo su forma, solamente con vaguedad las escaleras de uno, y de cómo se penetran mutuamente ambos adornos-monumentos.
Ahí seguimos cuando unos niños activan un mecanismo que consiste en una rueda de agua. Lo malo es que las “aspas” nos pasan rozando a mi mamá y a mí. Ella se divierte y yo finjo reír también, pero en realidad no me parece tan chistoso, siento que corro peligro con las aspas rozando tan cerca. Bromeamos por la ayuda que nos proporciona el hecho de ser delgados, pero la verdad es que yo ya quiero que apaguen la maldita rueda.
Finalmente la desconectan. Pero el trance para zafarse todavía es complicado. Mi mamá se sale. Los niños juegan ahora al escondite. Y yo sufro pensando que en el momento en que me estoy saliendo pueden volver a activar el mecanismo, con lo cual quedaría hecho papilla…
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Ya en suelo firme, nos encontramos dentro del patio de la casa. El escenario ha cambiado, de la imagen completamente idílica de la casa junto al agua y la fachada de fantasía, con su árbol, su rueda enorme y sus retoques escultóricos, se ha transformado en la casa de mis parientes, más o menos, pues no es exactamente igual.
Allí una supuesta hermana del futuro, algo fresa por cierto, se despide de su novio. Ambos le arrojan algo a un perito muy juguetón que corre a la puerta. El novio se va. Pienso en ese momento en el facebook, que seguramente le gustaría mucho a ella, pero no lo conoce porque aquí es el pasado y todavía no se inventa (¡¿no estábamos en el futuro?!). Mi “hermana” del futuro-pasado construye una puerta para su cuarto, con tejidos. Le queda bastante grande y estorba a la puerta del cuarto de alado (¿el mío?..). Es muy tosca y pienso decírselo. Me intriga saber cuál será mi cuarto en el futuro. En el de ella entramos mi mamá y yo. Allí se reúnen muchos sobrinos y otros familiares (todos estamos hacinados). La platica gira en torno a los terrenos que han comprado en diferentes sectores, destacándose “EL SECTOR CUATRO”.
En este escenario futuresco, confundido y mezclado en ocasiones con el pasado, busco a mi padre, pues me pregunto cuál será su lugar en toda esta historia. No entiendo que él murió hace 25 años y es el menos indicado para estar presente.
Mi mamá me lleva nuevamente al patio. En éste le confieso que vengo del pasado. Entramos a otro cuarto para que pueda contarle con detalle sobre el pasado que, según me dice, “ella no vivió” (¿cómo puede ser que ella no haya vivido en el pasado?). Le hago saber que sólo refresco su memoria. Como observo que le falta la mano izquierda y en su defecto tiene un muñón, le cuento que en el pasado si tenía su mano. A lo que me responde con una imagen sorprendente: ¡¡¡¡¡me muestra su muñón y de este comienza a abrirse su mano escondida, como si brotara del reverso interior de éste, dedos y palma, al momento que me dice que sí tiene mano pero la oculta para no tener que cambiar pañales!!!!!!
Le quiero seguir contando pero entran los espectros de mis abuelos. Mi mamá se emociona mucho pero le hago saber su error, diciéndole que ellos ya están muertos y sólo los está imaginando, pero no me hace caso (si sólo los imagina, ¿cómo es que yo también puedo verlos?). Le pregunto a mi madre por mi tios, pero me contesta que hace tiempo rompió relaciones con ellos. Ha habido una ruptura familiar notable. Entran luego unos niños (más sobrinos, al parecer, se reproducen como conejos) y me explican que EL SECTOR CUATRO SE TRATA DE OTRO PLANETA, así como los otros sectores de que hablaban. La tierra, en el futuro todavía más sobre poblada, se extiende a otros territorios celestes… Con esto los niños se ríen sin ton ni son, lo más grave es que mi mamá les sigue el cuento y se ríen todos como locos desencajados. Estamos ahora en una azotea de dos pisos de alto y a mi derecha está el vacío. Entro al sueño lúcido y les pregunto a todos que si en el futuro todos son idiotas. Como asienten en respuesta mientras siguen riendo desencajados, tomo una determinación, está muy alto y siempre he tenido vértigo, pero me arrojo sin más ni más por la orilla, cayendo en el patio de la casa contigua. En un intento de suicidio a la vez frustrado y grotesco…
En ella, sobre el suelo, espero vanamente mi muerte que no llega. Abro los ojos y observo que alguien se acerca, y observo también el suelo dividido en dos: uno, sobre el que yazgo, como con basurillas de paja sobre su superficie y  junto a una pared llena de orina que se  extiende hasta casi tocarme; el otro, dividido por una franja, suelo terroso al exterior del patio de ésta casa. Los que se acercan son dos viejitos que me explican lo predecible: en el futuro, los suelos son anti suicidios, hechos para resistir graves caídas. Desgraciadamente no caí más allá de la línea, con lo cual habría conseguido mi objetivo. Con esto, el sueño termina su burla fatal sobre mi destino.

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HORAS DE PESADILLA LÚCIDA

Horas de pesadilla lúcida con parasomnia. Con diferentes acosos de manos, gatos y demás espíritus chocarreros. No hay escenario, aparte de mi cuarto y mi cama, todo ocurre en la oscuridad más incierta. Me tiran de la cama y la sensación del suelo frío es muy real, incluso pienso que de veras caí. Aunque después comprobé mi error. No me esfuerzo mucho por luchar, más bien me concentro en la resistencia pacífica y estoica. Estoy lúcido y entiendo que nada de lo que está pasando es real, a parte de ser producto de mis fantasmas interiores. Incluso sé que la causa de mis pesadillas es la abundante cena de chilaquiles antes de ir a dormirme.
Nueva amenaza de tirarme de la cama, que no concluye.

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EL ÚLTIMO SAMURAI

En calles de un poblado fantástico enseño a alguien (invisible, inexistente) como brincar alto y saber caer con espada en mano. Insisto en eso durante todo el sueño: caer de lugares altos, procurar caer siempre de pies y, cuando no es posible, girar sobre la espalda pero ponerse de pie inmediatamente con la espada en guardia, caer y rebanar al enemigo al mismo tiempo, o cuando menos cortarle una mano para que, al incorporate, puedas acabar con él lo antes posible. Esto es gráfico, pues doy la lección y peleo al mismo tiempo con gigantes.
En un enfrentamiento cambio la espada a la mano izquierda, pues pienso que para ser el mejor hay que saber pelear con las dos manos. Mi contrincante, diestro, es torpe contra mi porque esperaba pelear con alguien como él. 
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Me inscribo a un sertamen de espadachines, donde se juega la vida, pues no nos andamos con bobadas. El lugar de inscripción es diferente al del terreno donde serán las peleas, y un señor nos da una visita guiada en una galeria de espadas. Voy revisando con particular interés las espadas y noto que hay en la colección catanas más bonitas que la mía. Invento que el premio al ganador será poder cambiar tu espada por la que te guste más y ya estoy escogiendo, pues sé que ganaré. Una en color azul es mi favorita.
Otra espada es particularmente grande y gruesa, así que me emociona saber que competiré contra ella y será de dificultad vencer a su portador. Me cuesta trabajo imaginarme cómo es que podré parar los golpes de una espada así, siendo que yo no soy tan fuerte y mi espada es muy normal. Lamentablemente el argumento cambia y no alcanzo a resolver esto.
El guía me pide prestada mi espada para observarla, y yo se la presto, pero tomando otra de las que se exhíben pues UN HOMBRE NO PUEDE ANDAR DESARMADO POR LA VIDA, como él comprenderá, pues no tengo tientos en explicarle.
Pasamos a otra galería en donde hay muchas espadas formando un frente. Unos compañeros se hagachan a verlas y de pronto estas se mueven y los rebanan. Descubrimos que alguien provocó el accidente desde afuera y que fue un atentado. Salimos corriendo pero saltaron la barda y se esfumaron. Yo corro y también salto la barda, pero de ellos ni sus luces. No obstante no me detengo pues CUANDO UN HOMBRE LLEGA A UN SITIO NUEVO TIENE QUE INSPECCIONARLO PARA NO SER SORPRENDIDO. Fantaseo que cuando llegué al pueblo revisé sus alrededores y encontré cierta cabaña sospechosa en donde deben esconderse los enemigos. Corro en esa dirección y unos cuantos (dos o tres) me siguen para ver si podemos alcanzarlos.

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ESPÍRITU CHOCARRERO Y “PROYECCIÓN ASTRAL”

Es de mañana y me voy a levantar pero en eso una fuerza me jala hacia el piso y me caigo de la cama, me arrastra de los pies a gran velocidad y, como estoy lúcido, al mismo tiempo de asustarme intento ver hasta dónde me lleva, pues creo que atravesaremos la pared del cuarto. Pero al llegar a la puerta mágicamente aparezco nuevamente en mi cama, en la misma posición del principio. Ver alejarme de la cama a gran velocidad fue una escena muy vivida.
Al estar nuevamente en la cama pienso que ya todo pasó. Intento calmarme y me dispongo a, ahora si, levantarme. Pero percibo que en mi cuarto continúa “la presencia” maligna, lo cual es curioso porque sigo perfectamente lúcido y escucho con claridad a mi familia hablando en la sala (corroboré esto cuando todo pasó: en toda la pesadilla nunca dejé de escucharlos y no varió en nada cuando realmente desperté). La energía negativa me vuelve a jalar hacia el piso lentamente, y una vez en este vuelve a llevarme de los pies pero ahora a mayor velocidad, incluso pienso que me va a sacar volando. Pero no es así, como en la vez anterior me vuelve a rebotar a la cama mágicamente, aunque esta vez fue más intenso y casi puedo decir que estuve en la sala, atravesando la pared.
En mi cuarto aparece en la pesadilla otra cama además de la mía. Lo cual es una prueba de que todo fue una ilusión angustiosa (ver comentario). Como apenas alcanzo a moverme, con lo poco que cuento comienzo a retar a la entelequia: con la mano le hago las dos señales por excelencia en el mundo de las groserías (las que aluden al pene y los testículos); aquí el sueño se torna chusco, sabemos que la payasada es una forma disimulada de la angustia. Yo estoy en una cama y el “espíritu” en la otra, después intercambiamos por “tele transportación” y la presencia comienza a aventarme cosas. Tomo un papel arrugado en bola de entre los proyectiles y le regreso el golpe. Aparezco nuevamente en mi cama por el mismo efecto y quedo en expectativa, pues mi enemigo es invisible. En eso la bola de papel comienza a moverse y me la avienta nuevamente de la nada, la tomo y respondo. Él ataca pero su tiro ahora es muy débil y n o alcanza a llegar a mi cama. Cae al suelo y me burlo, todo esto parece un juego pero la angustia no desaparece. Estiro la mano para tomar el papel debajo de mi cama pero ya no está arrugado, es plano. Lo hago bola para aventárselo al enemigo/amigo, pero para mi sorpresa el proyectil en el aire no va arrugado sino que se ha convertido en una pirámide de base triangular, y en la otra cama han aparecido formadas en columna cinco figuras geométricas hechas de papel. Su estatismo es sorprendentemente tranquilizador. Voy despertando, pero como todo este tiempo he estado lúcido, intento memorizar las figuras mirándolas fijamente hasta que se desvanecen.

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SUEÑO DEL SUEÑO LÚCIDO (fragmento del sueño Puer Aeternus)

Voy de viaje con tres amigas.  Al parecer nuestro destino es acampar, pues desde el autobús se ve una zona boscosa y grupos de campistas que han encendido sus fogatas. Esto a lo largo del camino, mas adelante gente de la localidad vende leña para las fogatas. Parece hacer frío afuera. El camión se detiene y busca un sitio donde estacionarse. Descendemos…
Se anuncia que el lugar al que hemos llegado es San… (el nombre de un pueblito que pensé no olvidaría), famoso por su estación de trenes. El paisaje tiene una montaña en el fondo y en primer plano la estación junto al pueblo pintoresco, a la derecha grandes puentes vehiculares denotan una urbanidad muy incoherente con lo primero. La estación es enorme y parece una gran bodega. Los puentes me llaman muchísimo la atención. Así que fantaseo que he despertado (!) (?) y los dibujo, pensando que así los recordaré cuando despierte, de hecho creo que cuando despierte el dibujo va a estar ahí. Sueño que vuelvo a dormirme y que controlo a voluntad la vigilia y el sueño, comparando mi dibujo con el paisaje del fondo, pensando que el dibujo que tengo en manos corresponde a la vigilia y el sueño es parte del paisaje, estos embonan a la perfección, siendo el primero un diagrama del segundo. Lo que ocurre es que NO HE DESPERTADO, sueño que despierto y que me he dado cuenta que estoy dormido, pero en realidad no he entrado todavía al sueño lúcido. No me he dado cuenta conscientemente de que estoy soñando sólo es un delirio.
Caminamos en dirección de la estación. Ésta ahora es una atracción. Nos asomamos. Es enorme y me da vértigo pues la gente camina por sus paredes y por el techo, además de la pista, de echo la mayoría va por las paredes y se ven muy entretenidos. Nos dan unos pases de varías figuras impresas, alrededor de cinco tarjetas. Una de mis amigas descubre que si empatas una de estas con su similar en la pared te puedes pegar a esta, como si fuera un imán pero más sorprendente porque permite que todo tu cuerpo sea inmune a la gravedad. Así que ella se va caminando muy feliz por la pared. Esto me molesta un poco y me animo a ser el segundo en entrar, voy lentísimo fijándome muy bien de empatar las imágenes para no caerme. Mis otras dos amigas van detrás de mí, se impacientan y deciden rebasarme, quedando humillado. Sigo con tiento de tampoco perder alguna de mis tarjetas por descuido e imagino que qué haría si llego a un punto en donde las estampas ya no correspondan y no pueda avanzar más, pero llego a la conclusión de que en dado caso uno tendría que esperar a que alguien más pasara por ahí e intercambiar tarjetas, o pienso también que el juego está diseñado para que en el camino puedas encontrar otra tarjeta de salvación o comodín. De cualquier forma esto me lo voy inventando por temor y, sin embargo, poco a poco empiezo a tomar soltura y a ir rápido. Llega un momento en que las figuras ya no importan tanto y me doy cuenta de que también por similitud de color puede uno pegarse. Ahora voy rapidísimo alternando tarjetas verdes y rojas y soy yo el que las rebasa, jactándome. No sólo voy más ágil que ellas sino que rebaso a las demás personas. Llego primero a doblar una esquina y me vuelvo más intrépido, dando brincos y sacando en el aire las tarjetas para pegarme, sin miedo a que en el siguiente salto no encuentre una tarjeta que coincida pues creo que estoy listo para improvisar y agarrarme de otro punto en una supuesta caída. Así voy por paredes, techo, otra vez paredes y así, hasta llegar al suelo, una gran explanada. En este hay poquísima gente, al parecer porque insolitamente es más difícil andar ahí en el suelo que en las paredes. Me siento preparado y me aviento (literalmente me aviento), causando impresión en todos pues la velocidad con la que manejo el suelo no se había visto ahí. Llego junto a una figura humana tres veces más grande que yo y de un brinco me subo en ella.  Aunque algo inmóvil (se balancea  un tanto inquieto), parece estar vivo. Tomo cierto premio causando la aprobación de todos, reconociendo que me lo he ganado. En ese momento la estatua se echa a volar conmigo a bordo y todos se sorprenden muy emocionados. Pero este sale por la puerta para que el paseo sea al aire libre. Vamos por todo el pueblo y aquí empieza el sueño lúcido, mi compañero ahora es  un elefante y yo lo controlo, haciendo acrobacias cada vez más arriesgadas, yendo alto o bajando, girando…  Pero al intentar dar una curva muy forzada y pasar por debajo de la puerta de una construcción nos estrellamos. Y juego, juego a que mi elefante ha perdido el conocimiento y estamos en peligro, juego a que vamos cayendo en círculos incontrolables y que yo intento reanimarlo antes de estrellarnos contra el suelo (si el choque fue a nivel de tierra, ¿cómo es que vamos cayendo de tan alto?). Y digo “juego”, porque en realidad yo controlo la situación, mentalmente. Recuerdo las escenas clásicas de caídas de aviones en las películas y de ahí me invento muy a propósito girando y cayendo. Así es que justo al momento en que parece que nos vamos a estrellar mi elefante reacciona y estamos a salvo. Seguimos volando pero como ya estoy demasiado lúcido, despierto.

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CASITA INFLABLE

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El escenario es una galería de arte. Se exhibe un inflable en forma de casita. Se entra en ella o se sube al techo. Yo opto por lo segundo. Dos amigos de la secundaría están ahí. El techo es muy inclinado e inestable, no puedes andar por él sin caerte o irte de lado. En una de sus orillas se observa un hoyo en el piso de la galería. Es un descenso de escaleras en espiral varios pisos hacia abajo. Este panorama me produce vértigo, pienso que los de la galería son muy imprudentes por no poner unas vallas en esta orilla del inflable, o tapar el agujero en el suelo.
Uno de mis amigos, latoso, malvado e inconsciente al mismo tiempo, empuja al otro, que cae por este abismo. Me preocupo y amonesto a mi amigo. Corro escaleras abajo y este me sigue. Esto para cerciorarnos de que el otro este bien, o cuando menos vivo. Vamos a toda velocidad pero no es suficiente, así que me dejo caer para evitar bajar escalones y llegar más rápido. Para esto compenso con la idea de que mi amigo (el latoso) y yo, tenemos “superpoderes”. Así que podemos efectuar un salto así.
(laguna)

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