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Examen de conciencia y puente del paraíso

En cierta institución educativa nos realizarán una prueba de ética. Una especie de juicio público que además es una suerte de concurso. Yo soy el primero al que le realizarán la prueba. Estoy muy nervioso porque seré expuesto totalmente. No me considero una mala persona pero como todos tengo mis pecadillos y me inquieta que se abran a la opinión pública. Las dirigentes del examen de conciencia son una especie de trabajadoras sociales con especialidad en psicología (¿????). Me sientan al centro de un grupo de personas y comienzo a contar mi historia, tratando de ganármelos (bueno, no iba a resultar mi propio enemigo). Obtengo muy buenas reacciones por parte de la concurrencia y todo el ánimo se relaja. Las organizadoras comienzan a repartirnos dulces e interrumpen para que haya tiempo de que otros compañeros vallan dibujando lo que vamos narrando los participantes. Se abre un receso y yo me acerco a ellas para sugerirles que el ejercicio puede ser más dinámico si los dibujantes trabajan sus imágenes automáticamente con lo que se va diciendo, como escritura automática del surrealismo. Se sobreentiende en ese momento que los que estamos participando narramos, en realidad, sueños. Al tiempo de dar mi sugerencia se visualizan los compañeros haciendo dibujos sobre papeles sujetos a las paredes mientras los demás hablamos… Se termina la ronda de discursos (en realidad no hubo tales, sólo la certidumbre de que los hubo) y proceden a la premiación. Como les he resultado muy simpático a las organizadoras me otorgan el primer lugar. Pero observo las reacciones del grupo y entiendo que no a todos les parece justa esta determinación. Conmino a que se realice una votación en la que se cuenten las opiniones de todos…
Terminan las clases y salimos en bola. Vamos por una calle y cuando quiero darme cuenta voy caminando junto a cierta chica encantadora que me cautiva de inmediato. Su sonrisa es dulce y su plática me reconforta demasiado. Llegamos a un cruce en donde todos los demás desaparecen de vista y ella y yo doblamos por otra calle. Me doy cuenta de que ese camino es exactamente la dirección contraria por la que debería irme pero no me preocupa en lo más mínimo. Aunque acabamos de realizar un examen de conciencia y de honestidad sé que no la estoy engañando y no me preocupa que me pregunte si yo voy en esa misma dirección. Sólo sé que quiero estar con ella y que quiero acompañarla, hasta creo que es implícito el hecho y que ella sabe que no es mi camino. Ella me platica que la asaltaron el día anterior y que al otro día tiene que ver a su asaltante. Además no es la primera vez que este la solicita (¿??????). Todo eso es muy extraño, pero no demasiado para alarmarme como lo haría ante tal comentario viniendo de cualquiera en la vigila. Sólo alcanzo a bromearle diciéndole que si no será que su asaltante se la quiere ligar, por esa insistencia de verla constantemente… En fin, en sueños uno no tiene que reparar tanto en congruencia como en lo que puedan significar los símbolos…
Llegamos a una entrada resguardada por un parquecito y un puente como de juguete. Es un arco de unos dos metros de altura aproximadamente y tres de largo. Se balancea como un sube y baja: cuando el peso está de un lado se inclina hacia este y cuando el peso está del otro se curva para allá. Sobrecogidos por el encanto amoroso del momento, cruzamos el puente como si realizáramos un juego, libres de cualquier prejuicio y temor por un puente tan aparentemente endeble: así debe ser la delicadeza en las conexiones más profundas del alma. Como era de esperarse, cuando vamos cruzando, el puente se balancea hacia el frente y tenemos cuidado de sujetarnos bien mientras avanzamos, con más diversión que susto, como he dicho. Se me ocurre que, como de hoy en adelante habremos que cruzar todos los días por él, habrá que tenerle particular cuidado por su delicadeza…
Llegamos a una especie de centro comercial con una amplia sala circular en su centro. Ella compra un refresco que tiene que llevar intacto, y yo por error lo abro. No me amonesta por ello. Llega su familia y de pronto tienen prisa. Sé que la acabo de conocer y tendré que ser paciente. Entre sus familiares me resulta simpático que se encuentre Lupita, y sospecho que hasta puede tratarse de una prima suya. Ella vuelve a comprar otro refresco y me recuerda que no tengo que destaparlo y yo asiento, sólo para después destaparle en un acto torpe y nervioso como pocos. Con mi cara de tonto le digo que ya volví a destaparlo, pero sigue sin amonestarme. En eso estamos cuando veo en uno de los aparadores una mujer en miniatura, realizando ciertos ejercicios gimnásticos, parada sobre una pierna y flexionando la otra. Me extraña sobremanera e intento descifrar el truco (tal vez he adquirido cierto grado de conciencia en el sueño). Sospecho que puede tratarse de un holograma: la mujer estaría realizando la acción en una sala apartada , video filmada y proyectada en pequeño para el público que la observa sorprendido. Me fijo con más detalle y elaboro una segunda teoría: puede tratarse de una figurilla hiperrealista que simula bastante bien la carne y aspecto general de una mujer en miniatura. Pero caigo en la cuenta de que eso no explicaría su movimiento. Lamentablemente para compensar la figura pierde detalle en la mimesis y el movimiento para que parezca más una muñequita muy bien fabricada pero sin más. Su aspecto primario era más maravilloso cuando la cubría el misterio…
Mi amiga se marcha con los suyos y yo ya estoy esperando a que llegue el siguiente día para encontrarla de nuevo y cruzar de nuevo el puente del paraíso. Ese que te saca fuera del tiempo y te regresa a un estado original y al margen de todas las convenciones. Fuera del mundo. Al interior de los llamados más sensibles del corazón humano.

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Campo de cultivo y fuego no controlado

Me dirijo en autobús hacia un poblado en el cual tendré una chamba temporal, consistente en regar constantemente un campo de cultivo que estará a mi cargo. Voy muy preocupado, pues no sé muy bien si alguien me enseñará a hacerlo o tendré que improvisar. Sobre la carretera observo, de pronto, grandes terrenos de cultivo pero con una curiosidad: son áreas artificiales hechas de concreto, por abajo se pueden transitar y por arriba están los campos propiamente dichos. Veo esto a detalle en la ventanilla de la derecha, que es donde voy sentado, pero en realidad los campos abarcan ambos lados de la carretera.
Más adelante atravesamos un gran cerro a la izquierda y luego llegamos a un área más urbanizada. Observo una calle muy bonita que está en reparación, y pienso que cuando las obras terminen será bastante agradable para la vista. Pienso así mismo en cómo se verían los edificios de la ciudad con campos de cultivo en sus azoteas, como el que acabo de ver. Ya que lo comprendo como una consecuencia necesaria de la tecnología y el uso que se está propagando de esa manera (esto no quiere decir que esté de acuerdo ni siquiera por ser una imagen onírica).
Cuando el autobús llega a su destino regresan los nervios por el trabajo. Bajamos todos los pasajeros justo junto a una gran galería o museo donde se realiza una exposición de algunos amigos. Resulta que iba acompañado y ahora mi acompañante está apresurado por marcharse. Antes de que se pierda de vista necesito que me dé más informes sobre el trabajo y él me dice que tal persona se queda para acompañarme y explicarme (¿Es Jorge el encargado desea tarea?). Yo intento tranquilizarme un poco.
Estando frente a la galería, un grupo de compañeros juegan a no dejar marcharse  a otro a bordo de su auto (entre ellos reconozco a A. S. y el condutor serçia el señor L.) Se le echan encima al carro y lo persiguen por los lados para que no arranque. El conductor participa también de alguna manera en todo ese juego. Después arranca y dobla una esquina, llega a un estacionamiento y sigue siendo perseguido por la turba. Yo intento seguirlos para ver en qué termina todo eso, pero sin participar de las bromas. Todo se pone más pesado y estando en ese estacionamiento le prenden fuego al auto, lo cual se les hace muy chistoso. Siguen en eso de no dejarlo avanzar pero cuando quieren ver el juego se les sale de control: otro auto en el estacionamiento es alcanzado por las llamas e inmediatamente se ve abrazado por el fuego. Todos corren dispersos por el susto y el auto que era objeto de las primeras bromas también se pierde. Todos temen que explote el tanque de la gasolina del otro auto pero no reparan, ni yo, en que lo mismo le podría pasar al de nuestro compañero. Yo también me voy de ahí y regreso al frente de la galería. Allí una chica vestida de colegiala realiza una manualidad y me acerco a ella para disimular mi presencia en los actos “vandálicos” (ceb).

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Burrocracia

Estoy de visita en un pueblo en el cual me voy a casar (¡!!!!!!!!!!!!!). La ceremonia será un casamiento masivo con varias parejas. Entre las víctimas se encuentra también mi amigo Pedro y de mi supuesta novia no tengo en ningún momento la menor idea (¿?).
Recorro las calles y observo que el edificio en el cual se realizará la ceremonia ha sido recuperado por la comunidad, restaurado y en reconstrucción todavía. Destaca su fachada repleta de columnas dóricas: en la parte inferior apenas talladas en relieve sobre el muro y en la superior con columnas en bulto sosteniendo un área techada. Y entre las dos una especie de frontón igualmente cincelado sobre el muro. Recuerdo que al ver la parte inferior de la fachada supuse que cuando terminaran de tallar las columnas no sostendrían el peso del edificio. Con todo, me pareció además una aspiración inocente por parte de toda una comunidad proyectar un edificio con reminiscencias neoclásicas pero siguiendo el recurso de la autoconstrucción. Más adelante en mi caminata encuentro otro edificio que fue el primero que el pueblo intentó rescatar, pero sin conseguirlo, y ahora se encuentra tomado como vivienda colectiva.
Luego otra vez al interior de esta suerte de templo, resulta que la ceremonia tendrá un parecido más bien a un trámite burocrático: todos formados para registrar su casamiento, cuidando bien de tener en regla los documentos. Y una curiosidad: las novias con su vestido blanco por una parte y los novios del otro lado, vestidos más bien como civiles. Es muy temprano de mañana y comprendo que tendré que esperar formado hasta muy entrada la tarde, así que empiezo a resignarme y a lamentarme por no haber llegado más temprano. Para colmo resulta que me he olvidado de tomarme unas fotografías y en ese edificio no hay tal servicio. Así que tengo que salir, junto con Pedro, a buscar un lugar donde pueda tomarme las fotografías. Caminamos buscando por el pueblo, con los nervios de que nuestro lugar en la fila se pierda. Pedro corre porque ha encontrado una fotostática y yo ni siquiera apresuro la marcha. Creo que lo he perdido, pero de pronto regresa y yo encuentro en mi bolsillo una goma de borrar y le informo que todo este tiempo la había tenido conmigo y no la encontraba, así que no era necesario haber salido y perder la formación (¡¡¡¡es absurdo, si habíamos salido por unas fotos y NO porque nos faltara una goma!!!!!!). Finalmente reparo en que no tengo zapatos y que me tendré que casar en calcetines.

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Todo cabe en una panadería sabiéndolo acomodar

Voy a la panadería para encontrar a mi hermana M. Ella se había adelantado porque tenía ganas de llegar a preparar el pan en la panadería. Al parecer eso es posible allí siempre y cuando se llegue con tiempo suficiente. Al momento estamos formados en una larga fila, por lo cual creo que no tuvo oportunidad de ayudar con la preparación.
Me como un pan mientras reparo en que estoy todo sucio, como si fuera un indigente. Es desagradable la sensación de estar comiendo y al mismo tiempo estar todo sucio en medio de tanta gente.
Luego aparezco sentado al borde de una colina, pero al interior de la panadería. Llega un tipo musculoso y se sienta junto a mí, intentando intimidarme para que me haga a un lado. Yo no me muevo y me pongo más “durito” para que se dé cuenta de que no va a hacer lo que se le hinche. Él empieza a ejercer más presión, particularmente sobre mi mano derecha, en la que casi está sentado. Sé que en cualquier momento arremeterá conmigo a los golpes, y para ello tomo la delantera. Como sé que estoy en desventaja corporal, aprovecho que estamos en una ladera para empujarlo cuesta abajo. Así lo hago y cuando está incorporándose para regresar a partirme mi mother fantaseo que pudiera ser muy divertido tenderle trampas a los abusadores con el siguiente ejercicio: yo, siendo no muy grande y musculoso, sería el primero en molestar a los granujas, cuando ellos reaccionen llegaría de pronto un amigo mío más fuerte que el otro y los pondría en su lugar, partiéndoles su mandarina (esto es una fantasía infantil, por supuesto, imposible de aplicar en la realidad, y aunque lo fuera, reprobable). No pasa nada más con esto, el sueño continúa por otros caminos…
La panadería ahora resulta que es también una galería de arte. Primero, se sabe que varios artistas participaremos en ella como en un reality show. Del cual se sabe poco y apenas se hace mención. Me veo hablando con el dueño de la panadería, que resulta ser también el curador de una exposición colectiva que tendremos en ese espacio. Revisamos una pieza de una compañera ausente, que sólo pudo mandar su obra. Se trata de dos láminas moldeadas con plastilina, de unos 60 X 60 cm cada una. A instalarse sobre el suelo con una distancia aproximada de unos 50 cm entre una y otra. Las láminas no son planas sino que tienen formas sinuosas, como movimiento de olas arrancadas al mar o pedazos de viento solidificados. Él idiota del curador piensa que no se debe incluir esa obra y yo le discuto lo contrario. Es más, estoy a punto hacer mi santa voluntad colocando la pieza inmediatamente, sólo que al intentar levantarla me doy cuenta de que es muy frágil y alguien tendría que ayudarme para moverlas una por una, para que no se vallan a partir o a lastimar. Y ese alguien, por supuesto, no podría ser con el que estoy discutiendo. Por tal razón me veo en un apuro onírico nuevamente.
Para compensar, neuróticamente aparezco ahora reparando piezas para la expo. Mi hermano A me ayuda y después se transforma en mi hermano E.  Primero con unas piezas de plástico reciclado, como el PET. Se trata de dos estructuras en forma de vaso que se embonan una con la otra, o más bien una encima de la otra. Y cada una tiene un tratamiento distinto: una con tiritas sobresaliendo al exterior y la otra “contrayéndose”. Un fragmento pequeñísimo de una de las partes se rompe y le digo a mi hermano que con una lupa podremos apoyarnos para pegarla nuevamente. Como en esas caricaturas viejas en donde hasta los objetos más inverosímiles aparecen por arte de magia, al tiempo de decir eso estiro también la mano y tomo una lupa que tenía ahí lista para la ocasión (y si hubiese sido un martillo o un yunque igualmente hubieran aparecido al instante). Con la lupa podemos hacer coincidir los fragmentos en que se rompió la piececita.
Finalmente estamos arreglando lo que parece ser la cola de un dinosaurio. Igual como una de las piezas para la exposición.

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El rapto de Europa

Estoy en casa de Inés jugando videojuegos. Subo a la azotea a vaciar un tinaco. Dibujo un carro y después bajo a mi casa.
En ella, desde mi cuarto, observo un toro que se quiere meter a la casa. Salgo para cerrarle el zaguán pero este empieza a arremeter y empujar para meterse. No me deja cerrar y se traslucen incluso sus cuernos al través de la puerta, como si la traspasara mágicamente (pienso en esos videojuegos en los que aparecen defectos por el estilo). En la pelea estamos cuando a mí se me ocurre llamar a mi mamá para que venga a ayudarme, pero como no llega me molesto con ella, echándole la culpa por dejarme solo forcejeando a duras penas con el animal.

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Escuela de Artes en Piedras Negras

Llego, junto con un grupo de compañeros de la escuela de artes, a otra escuela de la misma clase. Está ubicada en Piedras Negras, muy cerca de mi casa y yo me pregunto cómo es que no había tenido conocimiento de ella. Me hago la promesa de regresar constantemente, ya que incluso puedo llegar caminando. Para convivir más con la comunidad del lugar y entablar amistad con ellos. Curiosamente, la fachada me recuerda un poco la escuela de los Simpson.
Al interior de esta nos percatamos de que están exhibiendo los trabajos que hizo la banda durante su último curso, exactamente como los que se realizaban en mi escuela, de la cual soy egresado. Vamos por varios pisos y a mi acompaña Frede. Probamos varios bocadillos mientras vemos la chamba de la banda de un piso a otro. Entro a una sala vacía, de gente y de trabajos expuestos, y también pierdo a mi amiga. Pregunto por ella a una de sus amigas (F) y como no sabe informarme me hago a la idea de que aparecerá tarde o temprano.
Regreso a la planta baja del edificio y alguien empieza a chorearme sobre lo que exhibe. Con bastante habilidad me le desmarco (estoy muy acostumbrado a la vanidad de los artistas y a saber que cada uno de ellos se “saben” tocados por la gracia del espíritu santo) y tengo conocimiento de que en el lugar se otorgarán becas para producción con un apoyo considerable.
Cuando nos estamos marchando en grupo (lagunas de continuidad al interior de los sueños every where) se dan los resultados de las becas en cuestión y resulta que mi esposa es una de las ganadoras (¡¡¡¡¡Oh, por Dios, y yo a qué hora me casé no estando en mi juicio!!!!!!!!!!!). Como a mi no me otorgaron ninguna tendré que trabajar mientras tanto…

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Puente con tumulos

Yare va a contar su historia (¿??). Desde el transporte público veo un puente y sobre este unos túmulos.

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Perrita vampira

Me dirijo a una escuela, me parece que a mi antiguo kínder, acompañado de una mujer y un perro. Se nos une otra mujer, muy parecida a la varonesa de la película “El origen de  Cobra”. Todos, incluido el perro (o perrita, ya que la veo alternativamente como macho y hembra, y a veces como mujer) somos una especie de vampiros. Nos alcanza un tipo y entramos en conflicto con él. Este también tiene poderes y me resulta chocoso. Cuando se está retirando de nuestra presencia le digo al perro que puede morderlo. Corre, pues, tras de este pero no lo puede alcanzar y el otro se burla. Animo a mi perro para que cobre vigor, transfiriéndole, por psicoquinesia, parte de mis supuestos poderes, al tiempo que le digo que sí puede alcanzarlo. En ese momento lo veo peleando directamente con el sujeto, que ha cobrado una enorme y desproporcionada estatura. No obstante, se entiende que no puede hacer nada contra mi perr@, que ahora es más fuerte. Es impresionante el contraste entre un monstruo enorme y una perrita pequeña y algo flacucha. Y sobre todo porque la de ese tamaño diminuto en comparación del otro, es la ganona en ese encuentro improvisado.
Al terminar la pelea, la perrita (a veces con apariencia de una pequeña y muy delgada mujer) me reclama que en el momento de la pelea intercambiamos cuerpos, porque ella vio parte de la lucha desde mi posición. Le digo que no, que tal vez ella por un momento entro a mi cuerpo y observo desde ahí al mismo tiempo que yo, pero que en mi caso no entré al cuerpo de ella. Así que la lucha fue sólo suya.
Por si todo eso no fuera lo suficientemente extraño, alguien más se me acerca para decirme que eso no es nada en comparación del zoológico al que nos dirigimos (¿no íbamos hacia una escuela?). Refiriéndose a que ese lugar cuenta con un bestiario fantástico en donde los perros vampiro son lo menos extravagante.

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Bancarrota

Estoy en el patio de mi casa e intento tomarme una fotografía. Llega una supuesta amiga y me ayuda con eso. Me subo a un banco grueso y le indico qué tanto del mueble quiero que salga en el encuadre. Cuando estoy arriba de este reparo que olvidé decirle que tomara la cámara en sentido vertical pero confío en que así lo resolverá.
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Un magnate está en bancarrota y su secretario le exige que le pague antes de que todo se vaya al carajo. Le contesta que “no puede entrar a la cámara de senadores” (¿???). Al magnate u empresario se le caen unos fajos de billetes y un grupo de entre 4 o 5 empleados se ponen a recogerlos. Yo los ayudo, pero se entiende que el dinero es en realidad muy poco y no alcanzará para cubrir todos los gastos. Después desalojan a los empleados del edificio y una mejer ofrece su casa para darles hospedaje a todos. Esta mujer es la que al principio del sueño era el secretario y mágicamente ha cambiado de género, pero conserva su estatus.

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En busca del tiempo perdido

Observo la siguiente historia, sin participar en ella: un hombre llega con una familia compuesta por una madre y su hija. Se entiende que el hombre inmediatamente se convierte en conyugue de la mujer y padre putativo de la niña. De pronto, él viaja y se eleva transportado en una especie de caja grande o autobús rojo y cuadrado. Llega al espacio y en ese momento me cuestiono esa posibilidad física, ya que creo que no podrá respirar o mantenerse intacto fuera de la atmosfera (sueño prelúcido es el presentimiento de que se está soñando, pero sin llegar a tener conciencia plena de que se está soñando). Hago, en mi imaginación, que el hombre regrese sano y salvo. Cuando está nuevamente en casa, resulta que ha viajado en el tiempo y ahora es el futuro: la niña ahora es una mujer joven y de la madre no tengo mucha idea, sólo sé que está también presente pero sin imaginar su edad. El hombre se pone a jugar inmediatamente con su hija crecida, con una casita de muñecas, y la madre observa. La niña, ahora mujer, le dice a su papá el nombre de sus muñecos, pero dice torpemente el nombre de uno de ellos. Intenta saltárselo pero el padre la interrumpe para darle un consejo paternal con bastante ternura: siempre que hagas algo intenta hacerlo lo mejor que puedas (refiriéndose a que debe de esforzarse en pronunciar el nombre que no sabe decir). Lamentablemente olvidé el nombre, que era bastante curioso.

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Cualquier buen oído es una voz potencial

Estoy con una familia muy pobre. Reg va a chambear y a comer todo el día (????).
Visualizo muñecos y globos para fiesta, además de unos niños latosos y una señora que se quiere comer los globos.
Se escucha la siguiente sentencia: cualquier buen oído es una voz potencial.

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Recuerda que sólo en la muerte recuperarás la mirada…

Sueño bastante intenso, del cual únicamente recuerdo la parte final: estamos filmando una película en la cual todos los presentes somos los actores. No hay cortes ni director ni nada por el estilo, inclusive no se alcanzan a ver las cámaras. Llega, de pronto, Demi Moore e impone inmediatamente con su presencia. Comienza a vernos a todos muy lentamente mientras se desplaza por el escenario. Llega mi turno y me mira a los ojos (sus ojos proyectan más bien una ternura extraña, como de su mirada cuando era más joven).
Un actor se queja de que no le avisaron que ella llegaría y por lo mismo no pudo arreglarse para la ocasión. Lleva puestos unos jeans azules y una playera roja muy informales. Inmediatamente sale corriendo para escribirle algo a la Demi. Abre un cajón y de este salen corriendo un montón de animales. Saca pluma y papel y comienza a recitar sus dos primeros versos. El primero trataba sobre la vida y la muerte y me sorprendió bastante al interior del sueño, pero no puedo recordarlo (empezaba con algo así como “El día de nuestra muerte, oh…”). El segundo decía “recuerda que sólo en la muerte recuperarás la mirada”.
Inmediatamente desperté fascinado, pero bastante cansado para poder recordar los versos, de los cuales sólo alcancé a apuntar el segundo.

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El club de la pelea

Estoy de visita en una enorme feria de arte contemporáneo. Mucha gente se ha congregado y esperan los resultados de los ganadores de los primeros lugares (al mismo tiempo es también un concurso). Al recorrerla, voy al mismo tiempo peleando con algunos desconocidos con los que me cruzo en el lugar. Según esto, pertenecemos a una especie de club de pelea según el cual cada vez que nos encontramos debemos pelear. Recuerdo enfrentarme a un tipo bastante grande y musculoso, y para ello fantaseo que soy un experto en artes marciales y de pronto, con extrema ridiculez, lanzo gritos a la manera de Bruce Lee al tiempo en que estoy lanzando mis golpes…
Más adelante, en la misma feria, encuentro a Rob y Eb… y ya después me adelanto al frente de la multitud para escuchar el veredicto de los jueces. Anuncian a los ganadores y me recrimino a mí mismo por mi decidida, al no concursar o intentar sobresalir en la feria.
Todos se dispersan y yo también estoy por retirarme. La representación de los escenarios es extremadamente realista y convincente, como si realmente me estuviera desplazando por un lugar existente.

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Fiesta, baile y mano de muerto

Se celebra una fiesta de tres compañeros a la vez: O Soto, Crem, y de una chica, de nombre Crh… y que nunca me ha caído bien (los dos primeros ya están en la fiesta y ella llega después). Yo estoy muy cansado, con agotamiento general y tedio. Eblem me ofrece una coca y Paria me cuanta que ya no está tomando. Después Ceci me pide permiso para pasar, ya que va a salir por sus amigos que acaban de llegar.
La chica de la fiesta, Crh…, llega y espera que todos la reciban con bombo y platillo, bajando presuntuosamente por unas escaleras e intentando llamar la atención, pero nadie la pela y yo soy de los pocos que notan su presencia, burlándome para mis adentros.
En un elevador del mismo lugar voy con un amigo, después con una chica (ceb). Llegamos a una calle en donde se realiza un baile callejero. Fijo mi atención en un horno en donde pronto se descubre que lo que se cose es el brazo de un hermano muerto (¡!!!!!!!).

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Llevando un juguete del sueño a la realidad

Ingenuamente, como en mis sueños de niño, creo que puedo llevar un juguete del sueño a la realidad. Es evidente que estoy lúcido, pero no alcanzo a comprender mi error, ya que estoy muy exaltado. No recuerdo el juguete en cuestión, pero sí cómo me pregunto la manera en que el juguete aparecerá conmigo al despertar.

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El zorro, región cuatro

Soy un personaje de aventura muy parecido al zorro, pero me muevo por los edificios como el hombre araña…
Luego, asisto con mis primos a un show visual que se celebra cada año. Una especie de representación teatral. Tío Ol dice que este año estuvo muy chafa la publicidad de Peña Miento (!!!!!!!).
Pierdo de vista al amigo que me acompaña.

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Chimpancés vs lobos y los muy canijos orinándonos

Hablo sobre twitter con mi mamá y mi hermana M (?????????????). Estamos en una habitación extraña y salgo de ella. Camino por un pasillo y llego a una habitación en donde se reúnen mis hermanos y mis primos. Una vez adentro todos ellos me humillan colgando una cortina que, por alguna razón, yo tengo que arreglar. Ellos se burlan de mi torpeza y estoy a punto de dejar la cortina como está y mandarlos al carajo. Esa cortina parecía de metal…
Caminando por ese mismo edificio extraño, pero ahora en un pasillo exterior, encuentro a Alis en su bici. Ella se ofrece a llevarme y yo acepto, aunque me pregunto si podrá aguantar mi peso y si no sería mejor que yo llevara la bicicleta.
Llegamos a una vieja casona y comenzamos a explorar. Ésta se ubica en una especie de colina que vamos rodeando. De pronto nos detenemos a observar una pelea entre chimpancés contra unos lobos (los chimpancés al principio eran burros, lo cual hacía una pelea de burros contra lobos). Como los observamos desde una posición inferior, los chimpancés de pronto se olvidan de su pelea y comienzan a orinarnos desde arriba y a aventarnos montones de tierra. Pedimos auxilio, ya que, al estar en la loma, no podemos salir corriendo. Llega un carrito y Alis ya no está. Me abren la puerta del carrito y en su interior se observa una televisión y Alis está jugando fútbol en ella. La observo debajo de una portería, aunque no parece muy activa y no va vestida de portera.

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Genios gigantes en lucha encarnizada

Llego al metro Pantitlan con Esaú. Nos despedimos. Luego, en lo que voy recorriendo mi trayecto acostumbrado, observo a la distancia DOS GENIOS GIGANTES EN UNA LUCHA ENCARNIZADA. Les lanzo un hechizo y ellos arden en el fuego y con efecto curiosos de “enchilamiento” (sus bocas están enchiladas y necesitan agua). Mi compañero o compañera (resulta que ahora alguien más me acompaña) intenta darles un remedio. Pero la cura para su ardor es falsa (????????). Sé que son genios porque tienen la capacidad de conceder deseos (vaga idea de una ayuda sobrenatural sin resolver, en vez de favorecer, pelean, y yo en vez de respetarlos o respetar al que debería relacionarse conmigo, los hechizo).
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Más adelante observo a una madre con sus hijitas pidiendo limosna. La menor se le revela diciendo que otra es su héroe (así lo apunté al despertar, pero debió significar que otra persona es su ejemplo a seguir. Dejé la palabra “héroe” que escribí inmediatamente, pero sé que debería decir “heroína”). La manera que piden limosna es poco convencional, con la frase “para azúcar”, así como cantadita. 
En la última escena observo agua resbalando de un tronco de árbol. Alguien sostiene el tronco (¿la mujer con sus hijas?).

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Jirafa

Soñé que mi querida jirafa (mi favorita en esta vida) pertenecía a un grupo de reliquias antiquísimas, formado todo por jirafas similares y que constituían en conjunto una especie de tesoro. Lo cual no dista mucho de cómo yo la tengo en consideración.

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Apocalipsis zombie y lucha por el barro

En un pueblo extraño, persigo, junto con algunos compañeros, a unos zombies que pululan dispersos. Los cazamos desde una camioneta y los vamos aniquilando, disparándoles. También recuerdo perseguirlos por pendientes y buscarlos incesantemente por las calles. Todo esto en la oscuridad de la noche. Después, ellos se reagrupan y organizan un contraataque. Cuando queremos ver ya son más que nosotros y ahora nos toca ser los que corremos peligro. Es el preámbulo de una batalla. Ellos están formados en filas, rodeándonos, y mi grupo queda sitiado al centro del pueblo, esperando igual el combate. (Curioso el sueño: como a muchos me gusta el concepto de los zombies pero tampoco soy taaan fan)
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En un taller de cerámica, estoy con una compañera (nadie en realidad conocida por mí). Ella tomó de un barro gris de unos sujetos y ellos llegan a reclamar violentamente. Toman un poco de nuestro barro rojo y quieren llevárselo cobrándose a lo chino. Se los impedimos y se ponen pesados, intentando intimidarnos “sutilmente”, como no queriendo la cosa. Estamos a punto de entrar a los golpes.

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